Ni la lluvia ni Lehecka pueden evitar el ‘Sunsinner’ Double

El italiano hace historia con su primer Sunshine Double tras conquistar el título en Miami y dar otra exhibición al servicio contra Lehecka, en una final interrumpida por la lluvia.

Andrés Tomás Rico | 30 Mar 2026 | 01.39
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Ni la lluvia ni Lehecka pueden evitar el ‘Sunsinner’ Double. Foto: Gettyimages
Ni la lluvia ni Lehecka pueden evitar el ‘Sunsinner’ Double. Foto: Gettyimages

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Un vendaval pasó por Miami y se llamaba Jannik Sinner. El italiano, tras una semana muy completa, con un servicio excelente y un resto incisivo, consigue el Sunshine Double (ganar Indian Wells y Miami el mismo año) después de una final que sufrió la inclemencia de la lluvía, pero que no impidió la exhibición del número dos del mundo al servició (6-4, 6-4) ante la frustración de un Jiri Lehecka que no pudo hacer más en su primera final de Masters 1000.

Entre nubes, lluvias, tormentas y una hora de retraso daba comienzo la gran final del Miami Open 2026 entre Jannik Sinner y Jiri Lehecka. Un duelo entre el gran favorito y una de las sorpresas del torneo, que llegó a la final sin haber perdido su saque en todo el torneo.

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Así consiguió Jannik Sinner el título del Miami Open ante Jiri Lehecka

El italiano, consciente de que estaba a un paso de hacer historia y conseguir el Sunshine Double y que la inestabilidad meteorológica de Florida podría retrasar varias veces la final, metió la directa. Si el checo no sabía lo que era perder su servicio durante el Miami Open, lo experimentaría en el tercer juego de la final. El mensaje de Sinner era más que claro: quería el título, y cuanto antes mejor.

Teniendo el cuenta el último duelo entre ambos en Roland Garros 2025, donde el checo solo consiguió tres juegos (6-0, 6-1, 6-2), la sensación que se respiraba en el Hard Rock Stadium era la de otra victoria plácida  para el número dos del mundo. Sin embargo, Lehecka se puso bravo e intentó evitar otro paseo militar. Disponía de un 0-40 para igualar la final al siguiente juego, pero apareció el saque infalible del de San Candido, que neutralizaba la tentativa y ponía el 3-1.

Las nubes cargadas de agua amenazaba con frenar la salida en tromba de Sinner, pero su fuego interno mantenía la lluvia y a Lehecka fuera de su alcance. Aun así, resistía el checo, que no quería perder el tren de una final que se le estaba poniendo muy cuesta arriba, y salvaba dos bolas de set con su servicio. Pero ni se inmutó el de San Candido porque al juego siguiente cerró un set (6-4) que controló desde el primer punto y que lo bordó con un 100% de puntos ganados al primer servicio.

La lluvia frenó la final durante una hora y treinta minutos

Sinner fluía en la pista, pero la lluvia también quería su dosis de protagonismo e irrumpía en la Pista Central obligando a ambos jugadores a retirarse al vestuario durante más una hora y media. Todo empezaba otra vez y estaba por ver si el duelo seguía siendo un monólogo del número dos o si Lehecka resurgía. The Players are ready y de vuelta al ruedo.

La gran arma del checo durante todo el torneo fue su gran servicio y en esta segunda parte de la final empezaba a flaquear, mientras que en los largos intercambios tenía todas las de perder, pero consiguió aguantar de forma heroica sus dos primeros juegos al servicio defendiendo varias bolas de break.

Sinner atacó cuando tocaba y conseguía su primer Sunshine Double

El hecho de salvar esa situación de peligro, le hizo soltarse al resto mientras daba un paso adelante en la pista y sus golpes eran cada vez más agresivos. Lehecka quería más final, y las gradas también. Pero el segundo set entró en el momento cumbre (4-4) y Sinner, que había dominado gran parte del partido no quería ninguna sorpresa, dijo basta y pegaba el segundo zarpazo de la final en forma de quiebre.

Una vez más, en el momento más importante, como hacen los tenistas más grandes, Sinner decidía el segundo set, el partido y la final (6-4, 6-4) en otra lección de cómo manejar los nervios, la presión y el empuje del rival, que lo intentó hasta el final. Consigue de esta manera un más que merecido Sunshine Double, que le acerca peligrosamente al número uno mundial, en posesión de Carlos Alcaraz, y que le devuelve una confianza que parecía perdida a principios de año. Si alguien dudaba de Jannik Sinner, que despierte de su sueño, porque está más de vuelta que nunca.