Moise Kouamé está siendo uno de los grandes descubrimientos de 2026 en el circuito ATP. Con 17 años recién cumplidos, el tenista francés ha pasado de ganar sus primeros torneos a nivel ITF a dar el salto a las grandes ligas. Sin embargo, su ambición no tiene límites, y ha desvelado que su objetivo a futuro es ser número uno del mundo y ganar Grand Slams.
Actualmente, Kouamé es el número 385 del mundo, pero ha recibido una wildcard que le permitirá jugar el cuadro final del Masters 1000 de Miami. Una oportunidad de oro para presentarse a los ojos de aquellos que todavía no conocen a una de las mayores perlas del circuito. Escuchándole hablar en una entrevista con la ATP uno se da cuenta de lo rápido que está quemando etapas en su carrera, y de lo que significa para él estas nuevas oportunidades que le están brindando en los grandes torneos.
"Gané mis primeros torneos en el circuito, lo cual fue muy divertido, y luego clasifiqué para mi primer evento ATP 250 en Montpellier. Ahora jugar en Miami es simplemente increíble. Miami es Miami, ¿sabes? No hay otro lugar como Miami. Es un lugar realmente genial. Va a ser una gran experiencia para mí jugar contra estos chicos, así que voy a intentar darlo todo", afirmó. De hecho, se enfrentará hoy en primera ronda a Zachary Svajda, con la misión de conseguir la victoria más importante de su corta carrera.

Kouamé desvela por qué Djokovic es su ídolo
Aunque no tiene prisa y quiere disfrutar cada paso, la realidad es que la mentalidad de Kouamé es ambiciosa, y piensa a gran escala. No hay más que oírle hablar para darse cuenta que es un chico con las ideas claras, consciente del potencial que tiene y de lo que puede llegar a ser si sigue el camino correcto. "Mi objetivo es ser el número uno del mundo y ganar muchos títulos de Grand Slam. Para eso estoy entrenando. Ahora es un sueño, y espero que más adelante deje de serlo y se convierta en realidad”.
En cuanto a sus inicios, el jugador galo tuvo la suerte de tener una referencia en su propia casa para decidir jugar al tenis, lo que le permitió lanzarse a la aventura para acabar fijándose en los más grandes de la historia. “Al ver jugar a mi hermano, me dieron ganas de jugar también, así que agarré una raqueta. De niño, mi ídolo era Novak Djokovic . Me quedaba asombrado al verlo jugar; su estilo y resistencia eran simplemente increíbles", finalizó.
Todavía es pronto para augurar una carrera llena de éxitos a Kouamé, pero es innegable que tiene todo lo necesario para convertirse en una estrella. Tiene carisma, buena mentalidad, un gran equipo detrás y un juego de los que levantan al público de su asiento, tal y como se vio en los torneos que jugó en Francia las últimas semanas. Ahora tiene la oportunidad de trasladar esa energía a los grandes escenarios, y hoy será su punto de partida.

