Patrick Mouratoglou trabaja como entrenador y como opinador profesional a tiempo parcial. El reputado entrenador es el maestro de las opiniones impopulares, y la última ha sido afirmar que Sinner es mejor que el Big Three. Sus patinadas, por llamarlo de alguna manera, han llegado hasta el punto de que Rafa Nadal le ha respondido a través de sus redes sociales, y para que hable el manacorí es que algo mal estás haciendo.
Mouratoglou ha encontrado en Instagram una vía perfecta para lanzar al aire sus alocadas ideas. Que las mujeres deberían jugar a cinco sets en Grand Slam, que los tenistas de antes no tendrían que hacer nada contra los de ahora... Parecía que había tocado techo, que se había lanzado lo suficiente a la piscina, pero no. Según él, Sinner es una versión mejorada de Djokovic, al igual que Carlos Alcaraz una versión 2.0 con más físico que Federer. Una memoria demasiado corta.
Lo peor han sido sus argumentos, basados en el físico y la agresividad. Para qué hablar de todos los récords de Djokovic, para los cuáles habría que escribir varias noticias como esta, o de la mentalidad de Nadal, incluso del camino que marcó Federer con su tenis perfecto para que tenistas como el propio Sinner o Alcaraz estén donde están... En resumen, una memoria muy corta, demasiado.
El tenis evoluciona, pero no hay que olvidarse de la importancia de Djokovic, Nadal y Federer
Es cierto que el tenis evoluciona, como cualquier deporte, y seguramente en unos años se pueda tener la conversación de qué generación fue mejor. Ahora la bola se golpea más rápido, los tenistas son más completos, y el propio Alcaraz está rompiendo récords de precocidad a velocidad de crucero, pero todavía es pronto. De hecho, todavía es pronto incluso para Carlos y Jannik, a los que esta comparativa les servirá únicamente como losa hasta que sus números no demuestren lo contrario.
Sinner no es el Djokovic 2.0, Sinner es Sinner. Con sus defectos, sus virtudes y con un talento que le hará pasar a la historia. Por otro lado, todavía me acuerdo de la época en la que cada semana salían a la luz decenas de artículos que decían 'Alcaraz, el nuevo Nadal'. Ambos dijeron públicamente que estas comparativas no eran buenas, pero el bueno de Patrick sigue a lo suyo. ¿El resultado? que hasta el propio Rafa haya puesto unos emoticonos de risa en su publicación.

La buena noticia es que el deporte rey de la raqueta no vive de estas opiniones, sino de la magia que vivimos en el Open de Australia cuando un Djokovic "acabado" ganaba precisamente a esa versión 2.0 que muchos decían que le pasaría por encima. Las leyendas están para respetarlas, y más cuando se trata de los tres mejores de la historia. Seguramente, los ídolos del 99% del circuito.
Patrick Mouratoglou es una causa perdida
Lo de Patrick es una causa perdida, ya que este tipo de declaraciones son un grito al cielo para que recordemos que sigue ahí, como si le hiciese falta a un entrenador de su calibre. Sorprendente es la respuesta de Nadal tanto como el silencio de Djokovic, propenso a no morderse la lengua en este tipo de situaciones. Conociéndole, acabará llegando. Federer es diferente, seguramente ni las haya escuchado, ajeno a este tipo de polémicas.
La moraleja de todo este entramado es que hay que cuidar a los tenistas. A los de antes, y a los de ahora. A unos respetándolos, y a otros evitando poner piedras en su mochila que sean demasiado grandes como para soportarlo. Pero bueno, quién sabe, a lo mejor en 15 años tenemos de nuevo a Mouratoglou saliendo a la palestra para decir que un nuevo número uno es mejor que Alcaraz y Sinner tras apenas cinco años en el circuito. La vida es avance constante, pero hay cosas que nunca cambiarán.

