Pese a haber sido una de las grandes dominadoras de su década, el adiós de Simona Halep no pudo ser más triste. Pese a no tener la despedida que merecía, la rumana confiesa estar en paz con lo vivido y haber pasado página.
Qué poca se habla de cómo el sistema destrozó la carrera de Simona Halep. Por mucho que luego se demostrara que fuera inocente, el daño ya estaba hecho, un daño letal que la empujó fuera del circuito a una edad donde se quedó sin margen para volver. En una entrevista con The National, la rumana profundiza en sus momentos más oscuros, incluido aquel último partido en Cluj-Napoca donde ni ella misma sabía que terminaría siendo el último de su carrera. Esto lo supo estando en pista, cuando fue consciente de que ya nada sería como antes.
“Pensé durante mucho tiempo cuándo tomar la decisión, cuándo jugar mi último partido pero, desde luego, no lo decidí cuando entré a la pista a enfrentarme a Lucia aquel día”, rememora la rumana sobre aquel partido en febrero ante Bronzetti, el partido que justamente acabaría siendo el último.
“Simplemente, sentí que mi lugar ya no estaba allí. Me sentí muy lejos físicamente, me había lesionado de la rodilla y veía que todavía me dolía. Después de perder el primer set tomé una decisión y dije: ‘Después de esto voy a parar’. Luego me fui con mis padres y les dije que quería parar. Lo vieron bien, así es la historia, pero la realidad es que nadie lo sabía”, reconoce Simona sobre cómo llegó a la decisión final.
¿Y si se estaba precipitando? ¿Podría arrepentirse semanas después? “Nunca cuestioné mi decisión, nunca”, asegura la campeona de 24 títulos individuales. “Probablemente, eso significa que, dentro de mí, esa era la decisión correcta. Tiempo después, ahora lo pienso y sé que hice lo que sentía, sin duda fue lo mejor”, subraya con orgullo.
“El tenis nunca me hizo nada malo, absolutamente nada malo. Solo me dio cosas y momentos buenos. Lo que pasó, pasó, y fue solo para mí, sin cometer ningún error. Por suerte, luego todo fue probado. El tenis no tiene nada que ver con eso, así que todavía mantengo la pasión por ello”, confiesa en clara referencia a la sanción que recibió por un dopaje del que luego resultó ser inocente.
Halep confiesa que no se arrepiente de nada en su carrera
Ahora que ya tiene 34 años, a Halep solo le sirve hablar con el lenguaje de la verdad, sin dejarse nada en la chistera y siendo totalmente honesta con sus pensamientos. “Honestamente, echo un poco de menos el tenis, se me puso la piel de gallina cuando entré en la cancha central de estas últimas WTA Finals, recordando todo lo que se estaba jugando allí”, responde cuando le tocan la fibra con la pregunta más esperada. “Aunque bueno, reconozco que todo se vive mejor sin ese estrés de los partidos. Ya no sufro ese dolor de estómago antes de los partidos, esto me mataba. Ser tan emocional me afectó mucho en la pista, pero era parte de mí y había que aceptarlo”, valora la campeona de un Roland Garros y un Wimbledon.

“No me arrepiento de nada, ni de cada error que cometí, lo acepto todo. Estoy orgullosa de todas las cosas buenas que hice, pero sobre todo por cómo manejé todos los fracasos y mis éxitos. Cuando creces en un país pequeño y tienes mucho éxito, al principio no sabes cómo manejarlo. Hoy veo que lo manejé muy bien, no cambié mucho, así que estoy muy orgullosa. Ahora me doy cuenta que dediqué toda mi vida a esto, así que no me arrepiento de nada”, concluye la de Constanta.

