Un chico reflexivo, tranquilo y humilde. Jannik Sinner se definde de esta manera tanto directa e indirectamente cada vez que habla y en una reciente entrevista antes del US Open 2025, mostró su lado más personal dejando titulares jugosos. Su curiosa visión del tenis y la vida dan para reflexionar.
Sigue siendo un gran desconocido para el gran público a pesar de que se escriben y se dicen sobre él multitud de cosas. Jannik Sinner domina el tenis mundial, se ha visto involucrado en situaciones complejas y nunca ha dicho una palabra controvertida o fuera de lugar. Antes del US Open 2025, atendió a medios internacionales, entre los que se encontraba Corrierre della Sera, en una entrevista en la que muestra su lado más personal e intimista.
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"Mi vida gira en torno al tenis, pero sé que cuando tenga entre 35 y 40 años todo habrá terminado y tendré que decidir qué hago en mi vida. No me gusta alardear de que soy el número 1 del mundo, siempre he sido una persona muy humilde. Considero que para llegar a esa posición necesitas ser ejemplar con tu comportamiento dentro y fuera de la pista", explicó el italiano.
Si algo caracteriza al italiano es su inteligencia táctica, algo que no se da de forma casual. "Veo mucho tenis, analizo a mis rivales y siempre me pongo vídeos de mis contrincantes en el día previa a enfrentarme a ellos. Mi equipo me ayuda mucho antes del partido, pero durante los encuentros sigo pensando que es el jugador el que debe encontrar las soluciones porque hay situaciones en las que no tienes confianza para hacer lo que te piden desde fuera", analiza.
Percibido desde que tenía 17 años como una gran promesa en ciernes, lo cierto es que irrumpió con fuerza en el panorama profesional, rompiendo todas las previsiones en torno a él, pero desde el final del 2023 dio un salto cualitativo tan abrupto y consistente que muy pocos lo esperaban. Preguntado por la clave de ello, Sinner lo tiene claro. "Aceptar mis defectos fue clave. Yo pensaba que era muy bueno, pero en realidad no lo era. No tenía paciencia y quería hacerlo todo rápido y a la vez. El tenis es un rompecabezas, hay que trabajar duro para que las piezas encajen", comentó.
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De eso parece entender el italiano, que desvela cuál es su mayor afición fuera de las pistas: armar construcciones de Lego. "Llevo un tiempo haciéndolo y es genial, me ayuda a desconectar. Pongo música y me tiro horas construyendo Legos. En Nueva York fui a una tienda cercana a mi hotel y compré un coche. Tardé cinco horas en hacerlo y decidí que necesitaba algo más difícil. Es genial porque hace que me olvide de la presión que tenemos los deportistas de élite", asegura.

No es ajeno a aspectos mundanos como la política ("hablo con la gente de mi equipo, pero no soy un experto") y parece algo ajeno al mundo adulto en algunos sentidos ("no quiero construir una casa para mí, quizá en 15 años lo haga"), pero mantiene una lealtad hacia su familia y sus raíces que emociona. "Tener unos padres trabajadores ha sido una bendición. En casa solía hablar en una especie de dialecto del alemán que tenemos en mi zona y recuerdo las comidas caseras de mi abuela... Ahora solo las puedo comer algunos días al año, cuando voy a visitarla", dijo.
Uno de los momentos más importantes en la carrera de un tenista en formación es tener que abandonar el hogar familiar para salir de su zona de confort. Sinner lo hizo a los 13 años. "Me fui a vivir con una familia de uno de los entrenadores del centro al que me fui a trabajar en mi tenis. Tenía dos hijos y me hicieron sentir parte de la familia. Me gustaba estar allí, tenían perros y gatos, me encantan los animales y jugar con ellos me iba bien", declaró un Jannik Sinner que se declara un apasionado del snorkel y admite estar enamorado, aunque rehúsa hablar de su vida privada.

