Ben Shelton está ante una gira en la que puede confirmarse como un tenista muy a tener en cuenta. El de Atlanta está creciendo a pasos agigantados y este año en los Grand Slams ha llegado a las semifinales en Australia, octavos en Roland Garros y cuartos en Wimbledon. Además, en los tres escenarios fue apeado por Jannik Sinner o Carlos Alcaraz. Por lo que necesita dar ese paso definitivo que le impulse a ser un jugador que puede mirar a la cara tanto al español como al italiano, aunque todavía esté varios peldaños por debajo.
El inicio de esta gira de cemento en Norteamérica es clave para que el número ocho del mundo se afiance entre los mejores del circuito. Y con tantas bajas en el Masters 1000 de Canadá tendrá una oportunidad de oro para levantar su primer 1000. Si las sensaciones son positivas y acompañan a lo largo de la gira, habrá que estar atentos al devenir de Shelton en el US Open, lugar en el que llegó a las semifinales en 2023.
Sin embargo, en este mes el norteamericano también tendrá un rival a tener en cuenta y que afecta al resto de jugadores: el calor veraniego de Estados Unidos. A las altas temperaturas se le une un asfalto muy caliente que hace que la sensación térmica sea mucho superior. Por ello, Shelton no quiere que las condiciones meteorológicas le afecten en su objetivo de aspirar a cosas grandes en esta gira. Por ello, ha llevado a cabo una curiosa preparación.
Jacuzzi y Sauna, su fórmula para luchar con el calor
"El calor es algo muy importante para mí. Mientras estoy en Florida, intento aclimatarme lo más rápido posible. Solo he tenido una semana, así que me metí en el jacuzzi hasta el cuello durante 15 minutos cada vez, haciendo sesiones como esa. A menos que tenga una sauna, entonces también hago sesiones de sauna, que son muy importantes. Pero para poder acostumbrarme al calor y sobrepasarlo, para que no se sienta tan caluroso en la pista", asegura el joven de 22 años, que rindió sin problemas a Mackenzie McDonalds (6-3, 6-4) en la primera ronda del ATP 500 de Washington.
El duro y agobiante calor americano sumado al asfalto abrasivo de las pistas convierte a esta gira en un desafío más complicado de lo que la gente piensa: "Obviamente, en un día con 35 grados en una pista dura, se siente como si hicieran 46 o 49. Así que hay muchas cosas que influyen a la hora de jugar en pistas duras y estar listo para jugar, además de tu juego de tenis. Todo esto hace jugar en Estados Unidos en verano sea un reto", confiesa en unas declaraciones recogidas por la ATP.
Por si no fuera suficiente el calor, a nivel físico el cuerpo sufre mucho más en pista dura que en otras superficies por las cargas y amortiguaciones que sufren las piernas, al ser un asfalto más duro y menos amortiguador que la tierra batida o la hierba: "Hay que acostumbrarse al contacto más duro con el suelo. En el circuito europeo te acostumbras a jugar en superficies blandas, ya sean pistas de tierra batida, donde es fácil resbalar, o pistas de hierba. Obviamente, la hierba es otra historia. Jugar aquí, en pistas duras, es mucho más duro para las piernas, sin duda", advierte un Shelton que puede marcar la diferencia en esta gira, siempre y cuando sepa adaptarse al duro calor de su país.

