La historia de Amanda Anisimova, con permiso de Belinda Bencic, es la historia de este Wimbledon 2025, y está a un solo pasado de convertirse en una de las proezas del año en el mundo del deporte. La estadounidense, que decidió dejar el tenis por motivos de salud mental durante todo un año, ha vuelto más fuerte que nunca y con un tenis agresivo y dominador que se impuso al juego de una Aryna Sabalenka muy fallona, y que nunca pudo mostrar su mejor versión en Londres. De esta manera, la norteamericana se impuso por 6-4, 4-6, 6-4, tras dos horas y 38 minutos, en un partido marcado por la gran cantidad de errores de ambas.
Con un sol de justicia y acorde a la importancia del día, salían a la pista más importante del tenis Aryna Sabalenka y Amanda Anisimova. Esta primera semifinal femenina era una oportunidad de oro para ambas y por diferentes circunstancias. La bielorrusa estaba a solo dos pasos de hacerse con el título que más ansia, después de torneo donde estuvo exigida en todos sus duelos. Mientras que la estadounidense volvía a estar entre las mejores tenistas del mundo tras un parón de un año por problemas de salud mental. Así que las dos tenían sus motivos para meterse en la gran final del sábado y ambas lucharían por ello.
Bajo la atenta mirada de Björn Borg, cinco veces campeón de Wimbledon, el duelo se iniciaba sin sorpresas, con ambas tenistas asegurando sus servicios y con un parón de cinco minutos por una emergencia médica en la grada por el duro calor que azotaba la Pista Central.
Pero a partir de ese momento llegó el fuego real, ambas se soltaban y empezaban a llegar bolas de break. Primero Anisimova, que no aprovechaba dos bolas, y luego Sabalenka que no convertía ninguna de sus tres opciones. De esta manera, los servicios se iban sucediendo, pero la tensión iba aumentando porque se llegaba a la recta final del set y cualquiera de las dos se podía hacer con el botín.
Los errores empezaban a llegar
Anisimova creaba más peligro con unos restos profundos y agresivos que molestaban a la número uno. Sin embargo, Sabalenka sacaba sus galones y con más oficio que juego sacaba adelante sus saques. Pero el hecho de caminar siempre entre el alambre hace que alguna vez puedas resbalar. Y eso fue lo que le ocurrió a la de Minsk, que con una doble falta cedía su servicio y también el primer set en favor de la estadounidense (6-4).
La igualdad fue manifiesta, pero Anisimova parecía más efectiva al resto. Por lo que Sabalenka tenía que atacar más al resto si no quería ver como sus aspiraciones en Wimbledon desaparecían. Pero las sensaciones no eran las mejores, seguía con el patrón de los últimos partidos: malhumorada, sin alternativas y fiándolo todo a su instinto.
Anisimova se apagó
La estadounidense parecía tener todo bajo control, pero se enredó en el séptimo juego con tres errores no forzados seguidos y una doble falta para regalarle el primer break a la número uno del mundo, que se encontró un premio inesperado hasta para ella. No desaprovechó semejante ocasión la bielorrusa que se hacía con un segundo set (6-4) en el que Anisimova bajó el pistón cuando tenía el partido donde quería.
No se recuperaba del bajón la estadounidense, que cedía en blanco su servicio en el primer juego del tercer set, y todo parecía que estaba encarrilado para la de Minsk. Pero despertó de su letargo y devolvía el quiebre. Ninguna de las dos terminaba de estar cómoda y la tensión estaba superando a ambas.
Sin embargo, en esta anarquía de dominio, volvió el mejor tenis de Anisimova. Reconectaba con su primer servicio, el mismo que le abandonó en el segundo set, y rompía el saque de Sabalenka para ponerse 4-1. A solo dos juegos de su primera final de Grand Slam.
Era el momento de demostrar que la nueva Amanda había llegado para quedarse, la misma que no dudó en alejarse del tenis para volver a ser feliz y regresar con las energías llenas. Parecía que la historia se volvía a complicar tras no cerrar el duelo con su servicio, pero lo demostró al resto, en el último juego del partido, para eliminar a una Sabalenka que siempre fue a remolque, tanto en este partido como durante el resto del torneo. La estadounidense se convirtió en la primera finalista de Wimbledon y está a un solo paso de que su historia quede escrita en los libros del tenis.

