Desde 2008 hasta 2025, perdiéndose únicamente la edición del año pasado. Este será el recorrido que deje Petra Kvitova en Wimbledon, el torneo que la hizo elevarse hasta la máxima altura de este deporte, conquistando un par de títulos y mostrándose como una de las mejores jugadoras sobre hierba en las últimas dos décadas. Lamentablemente, todo tiene un fin, por eso la checa aterriza en Londres esta temporada con otra mentalidad: la de despedirse de su lugar sagrado. Antes de cruzar esta tarde con Emma Navarro en primera ronda, merece la pena leer las palabras de emoción de esta veterana de 35 años que colgará la raqueta de manera definitiva en el US Open.
Su último Wimbledon
“Felicidad, esa es la única palabra que puedo utilizar para describir la sensación de estar aquí de vuelta. Estoy disfrutando de cada momento que puedo de estar en este lugar, mis padres también están aquí, mi hijo, mi marido, incluso mi hermano, así que básicamente toda mi familia estará a mi lado esta última vez. Mi hijo ya ha estado en el borde de la pista, nos hemos hecho muchas fotos juntos para mostrárselas en el futuro, que vea que estuvimos aquí”.
Un torneo especial
“Wimbledon significa todo para mí en el tenis y en general. Cuando estaba creciendo, lo cierto es que nunca pensé que podría convertirme en tenista profesional, pero luego, cuando me convertí en uno de ellos, solamente soñaba con jugar en Wimbledon, nunca con ganar. El día que sucedió lo sentí como algo irreal, todavía sigo viéndolo como algo surrealista, a pesar de que gané el título dos veces, pero lo siento como si fuera otra persona. La segunda creo que fue más satisfactoria, más agradable, lo que no hay duda es que aquí he vivido mis mejores recuerdos”.
Una anécdota por título
“Antes de la final de 2011, con Sharapova, me desperté por la mañana y mi entrenador había estado en el jardín de nuestra casa. Allí utilizó papel higiénico para escribir ‘Podj’ en el suelo, que era una palabra de ánimo en checo que utilizábamos cuando estaba luchando en pista, fue una gran sorpresa. La segunda vez, en 2014 ante Bouchard, fue un sorteo muy difícil para mí al tener que enfrentarme a tres checas. Ganar nunca es fácil, ahí no pude comer nada el día antes de la final, estaba demasiado nerviosa. Me acuerdo verme en el suelo del vestuario, tratando de hablar con cualquiera para no estar pensando en el tenis. Fue una gran distracción y además funcionó, porque jugué una final perfecta”.
El tenis no lo es todo
“Es muy bonito ver mi nombre en la pared, ver mi foto sosteniendo el trofeo, aunque ahora lo veo todo de manera diferente, la vida ya no solo se trata de levantar trofeos. Siempre estaré muy agradecida por todo el éxito que tuve dentro de la pista, pero creo que como madre, en este momento, todo eso se ve con una perspectiva diferente, ya no se trata solo de tenis”.
Referente de su generación
“Creo que la gente puede sentirse conectada conmigo porque soy una persona más positiva que negativa, siempre me gusta quedarme con el lado bueno de las cosas, incluso cuando claramente no hay nada salvable. Tal vez sea mi sonrisa dentro de la cancha, pero así es como me he comportado siempre. Crecí en una ciudad pequeña, con cosas normales, sin mucho dinero, así que he sido humilde desde el primer días hasta el último. Simplemente, espero que me recuerden como una persona normal”.

