No hubo sorpresa en el ATP 500 de Queen’s, al menos en la segunda semifinal. Después de que Jiri Lehecka diera el gran golpe sobre la mesa ante el local Jack Draper, el que no estaba para broma fue Carlos Alcaraz. El murciano sumó su 17ª victoria ininterrumpida ante un Roberto Bautista que en ningún momento vio opciones reales de asustar al Nº2 del mundo (6-4, 6-4). Una nueva final para el tenista de El Palmar, que no parece notar la diferencia entre girar, superficies o estados de ánimo. Será la sexta final de la temporada para Carlitos, que buscará morder el quinto trofeo que confirme su llegada a Wimbledon como el gran rival a batir. Pero eso será mañana.
Teniendo todavía fresco el partido ante Munar de octavos de final, lo normal con esta gente extremadamente buena es pensar que nadie tendrá la fortuna de volver a tenerlo tan cerca de la lona. Es pura estadística: o matas al villano cuando tienes la oportunidad, o lo normal es que llegue vivo hasta el final de la película. Esta ley la entendió Rinderknech en el día de ayer y hoy le tocaría a Bautista medirse al jugador más en forma del circuito, uno que por momentos parece invencible, aunque nadie lo sea. El primer set tampoco es que dejara un marcador escandaloso, pero las sensaciones eran muy diferentes. Por algún lado se tenía que ver la brecha de 15 años de edad, aunque fuera a la hora de golpear, de moverse y de llegar a ciertas bolas. La dinámica de los últimos meses también suma, aunque el de Castellón venía igualmente en estado de gracia tras dejar en su camino los cadáveres de Mensik y Rune. Aún así, el 6-4 para el más joven de los dos.
Todo el mérito para un Roberto que no le quedó otra que subir el nivel al máximo, pero cuántos lo intentas y ni aún son capaces de llegar al límite que impone Carlitos. Lo tomamos como algo normal, pero no es ni medio normal rendir así de bien en tu primer torneo sobre pasto semana y medio después de haber ganado una final histórica en París y haberte prendido fuego luego en Ibiza. Son las cosas de Alcaraz, el impulso de un hombre que camina solo siempre y cuando no esté Sinner merodeando por el cuadro. En el segundo set buscó romper el saque de su rival cuanto antes, hasta que lo logró en el sexto juego para ya no volver a mirar atrás. Supone además su 14ª victoria seguida antes rivales españoles, por si todavía quedaba alguna duda de quién manda en el país. Eso sí, el que tendrá delante mañana será checo y fue su verdugo en febrero en el torneo de Doha. Veremos hay venganza.
250 VICTORIAS CON 22 AÑOS
El triunfo de Carlitos nos deja además uno de esos datos para sentarse a reflexionar: 250 victorias profesionales con los 22 años casi recién cumplidos. Una auténtica barbaridad de las muchas que venimos leyendo relacionadas con la precocidad de un muchacho que tiene en su mano firmar una carrera legendaria a la altura de muy pocos. Por ejemplo, echando un vistazo a la historia, solamente dos hombres necesitaron de menos partidos que Alcaraz para acumular 250 triunfos: John McEnroe y Jimmy Connors. Es bonito verle comiendo en estas mesas tan selectas, aunque seguro que lo que más le importa al murciano es abandonar mañana la pista central con un nuevo trofeo en su maleta.

