Novak Djokovic, a sus 38 años, sigue escribiendo capítulos dorados de la historia del tenis cada vez que salta a una pista. Si la cita tiene lugar en Roland Garros 2025, y en ella tumba al número tres del mundo para acceder a semifinales, las letras tienen un mayor tamaño y énfasis. Impagable ver al serbio rugir como si fuese el primer día, en un duelo con más entresijos tácticos y técnicos de los que pensábamos.
Y es que Nole habló en rueda de prensa de que su uso de las dejadas vino muy motivado por el tremendo viento que sopló en París, buscando maneras de escapar desde el fondo ante un sólido Alexander Zverev. Eso es, eso sí, pasado para el balcánico, que ahora pone sus miras en un Jannik Sinner al que califica como uno de los "máximos desafíos" existentes en el mundo del tenis, y para el que ya avisa: imposible encontrar una cita mejor en lo que a motivación y emoción se refiere.
- Muchísimas dejadas... y Novak explica el porqué las utilizó con tanta frecuencia
"Cuando estás en contra del viento, sobre todo en el lado en el que estuve jugando en el último juego, ya que sentí que el viento se incrementó en los últimos juegos, haces eso. Desde ese lado, sentías que estabas jugando ante dos jugadores. Que la pelota no va a ningún lugar al que apuntas. La gente no ve eso en televisión, pero en pista lo sientes muchísimo. Intenté simplemente variar el juego. Hubo un momento en el que sentí que no podía superarle desde el fondo, así que intenté atraerlo a la red. Me arriesgué con las dejadas, con el saque y volea: tenía que hacerlo.
Fue un momento tenso, claro, máxime cuando estás tratando de cerrar el partido, y sabiendo que él intentó ser muy consistente desde el fondo, no cometió errores y me hizo trabajarme cada punto. En general, fue un partido increíble. Está claro que batir a uno de los mejores jugadores del mundo en una de las mayores plazas es algo por lo que trabajo, por lo que me llevo al límite a diario con esta edad, para vivir este tipo de partidos y experiencias. Es una especie de demostración a mí mismo, y también a otros, de que todavía puedo jugar al más alto nivel. Es una gran sensación que quiero disfrutar".
- Recuerdos de una rueda de prensa, tras perder en Madrid, en la que mencionó que debía adaptarse a su situación y que todo son ciclos en la vida: ¿cómo de orgulloso está de darle la vuelta a ese momento?
"Decía eso porque, si te fijas en los resultados que he tenido este año, tuve varias derrotas en mis debuts en grandes torneos, en Masters. Era una sensación mala, algo que no he vivido durante muchos años, en mis 20 años como profesional. Por eso dije que debía encontrar una forma de estar de vuelta en los Grand Slams. No es ningún secreto, y lleva varios años siendo así, pero sobre todo ahora, que los Grand Slams lo son todo para mí. Intento subir el nivel y jugar mi mejor tenis en estos cuatro torneos, y es lo que he estado logrando.
Creo que la victoria frente a Alcaraz en los cuartos de final de Australia, la victoria en cuartos ante Zverev esta noche... muestran que todavía puedo resurgir en estos momentos, jugar al máximo nivel. Aquí es donde me encierro y doy lo mejor de mí. Espero poder mantener el duelo físico contra Sinner en un par de días: es un desafío muy duro para mí. Desde ahora en adelante las cosas solo se van a poner más complicadas, pero está bien. Así es como deben ser las cosas al más alto nivel en un Grand Slam".
- Sobre cómo ha influido ganar el título #100 en Ginebra de cara a París, y también su próximo duelo frente a Sinner
"Está claro que me ayudó a nivel de confianza y a nivel de tenis. Me ayudó para tomar un mayor nivel de confianza, reflejó positivamente lo que fue mi tenis y empecé a jugar mejor conforme avanzaba el torneo, lo que es lógico si empiezas a ganar. Sigo creyendo que mi juego seguiría siendo bueno incluso si no hubiese jugado en Ginebra y hubiese llegado aquí directamente porque, como he dicho, me alimento de los Grand Slams y consigo jugar mi mejor tenis siempre. Más allá de eso, fue una muy buena decisión jugar en Ginebra: el título #100 y la manera en la que gané el torneo me ayudó a afrontar mentalmente Roland Garros de una mejor forma.
Jannik... Jannik está en un estado de forma tremendo, y ha sido, merecidamente, el mejor jugador de los últimos dos años. Está desplegando un tenis fantástico, tenis de ataque, es superfuerte en cada aspecto de su juego. No me he enfrentado a él en cierto tiempo, y siempre hemos tenido partidos emocionantes. Creo que hubo un punto en el que jugamos tres o cuatro partidos en muy poco espacio sobre pista dura, pero en tierra batida solo recuerdo un partido en Montecarlo hace años. Semifinales de un Grand Slam ante el número uno del mundo. No hay un mejor escenario para mí, así que haré lo posible por subir el nivel y tener una actuación tan buena como la que tuve hoy".
- Viendo el nivel actual de Jannik, ¿cómo parar a un tipo que está dando semejantes palizas a sus rivales? ¿Existe una especie de fórmula secreta, una manera de lograrlo?
"Sí y no, supongo. Depende del día, de cómo te sientas en la pista. Sé qué esperar de Jannik. Va a salir dándolo todo. Va a jugar a un nivel altísimo, como ha hecho en cada torneo en el que ha aparecido en el último año y medio. No espero menos de él. Sin embargo, este tipo de enfrentamientos y desafíos sacan lo mejor de mí. Mejor de cinco sets, rondas finales de Grand Slam, ante el número uno del mundo... nada me motiva más a esta edad. Así es como lo veo ahora. ¿Cómo le voy a parar? No pienso en eso. Pienso en cómo voy a ejecutar lo que quiero hacer en pista y en cómo me voy a sentir. Ahí dirijo mis pensamientos. Voy a sentarme con mi equipo mañana y pensaremos en todo eso, trabajaremos en la pista de entrenamiento con algunas cosas específicas para cuando me enfrente a Jannik. Daré lo mejor de mí para estar listo".

