A Jannik Sinner no le gustan las florituras ni los ‘highlights’. Por mucho que Alexander Bublik se presentará en la Philippe Chatrier con la intención de dar una clase de ilusionismo con dejadas inverosímiles y golpes mágicos, el número uno del mundo está para lo que está, es decir, para conquistar Roland Garros. No impidió que el kazajo mostrará su magia, pero lo justo y suficiente para que no se le complicara el partido ni el pase a las semifinales, a las que accede tras vencer por 6-1, 7-5, 6-0 tras una hora y 49 minutos de encuentro y se verá en las semifinales con Novak Djokovic o Alexander Zverev. Sea quien sea, a Sinner le da igual porque es el ‘capo’ del circuito y aquí, hoy por hoy, manda él.
La gran sorpresa del torneo contra el gran favorito, con permiso de Carlos Alcaraz, se veían las caras en los cuartos de Roland Garros. Dos estilos completamente opuestos: potencia, control y dominio por parte de Sinner; virtuosismo, espectáculo y talento por parte de Bublik. El día y la noche también en cuanto a carácter: puro frío, el italiano; descaro total, el kazajo.
Las víctimas que Bublik había dejado por el camino en la superficie que más “odiaba”, según sus propias palabras, habían sido nada más ni nada menos que Alex de Miñaur (número 9 de la ATP) y Jack Draper (número cinco del mundo). Por lo que quedaba por ver si era capaz de dar la sorpresa final ante el número uno del mundo y en su primer encuentro en tierra batida.
Sinner, a lo suyo desde el primer punto
Pero Sinner no quería oír nada de sorpresas o decepciones, y salía al partido como siempre, como una máquina engrasada que en 12 minutos ya iba 3-0 arriba. Se aferraba Bublik a sus dejadas para intentar hacer algo de daño al italiano, consciente de que en el intercambio desde el fondo de pista no tenía nada que hacer. Lo que no sabía el extravagante kazajo es que Sinner es un gato que llega prácticamente a todas las dejadas.
Los quiebres seguían cayendo, mientras que las gradas de la Philippe Chatrier todavía se recuperaban del histórico éxito de Lois Boisson en el cuadro femenino. Despertó Bublik y bajo un poco de revoluciones Sinner, pero el resultado del primer set ya estaba decantado para el italiano (6-1).
Bublik comenzó con su show
Parecía que, poco a poco, el kazajo se quitaba los nervios y empezaba a mostrar algo del tenis que le ha llevado hasta los cuartos de final. Aseguraba con su saque, abría ángulos con su derecha y seguía erre que erre con las dejadas, que cada vez hacían más daño al italiano. La segunda manga entraba en un terreno algo farragoso para el número uno del mundo porque si entraba en el juego de escapismo de Bublik quizás ya no podría salir, como le ocurrió a De Miñaur y Draper.
Boqueaba Sinner, que no paraba de correr de un lado a otro, para delante y hacia atrás, mientras que el kazajo seguía viniéndose arriba. El segundo set entraba en el momento cumbre justo cuando Bublik más estaba disfrutando.
5-5 y todo por decidir, pero el italiano consideró que ya había sufrido lo suficiente durante el set y que no quería que el dominio del kazajo fuera más, así que mostraba el talante de un número uno, quebraba, y con su saque certificaba una segunda manga (7-5) en la que supo aguantar la tempestad.
Una vez superado el susto, Sinner volvió a poner la directa. No se fiaba ni un pelo del kazajo y rompía su servicio en el primer juego del tercer set. Mientras que Bublik era sabedor que había perdido una gran oportunidad en la segunda manga. Aun así seguía dejando perlas, pero el italiano ya no bajó el pistón. Es más, amplió la brecha y mantuvo a raya la creatividad e ingenio del kazajo para llevarse el partido y meterse en las semifinales de Roland Garros por 6-1, 7-5, 6-0. Su próximo rival será de vértigo, Alexander Zverev o Novak Djokovic, pero el número uno acepta el reto. Lo que haga falta con tal de levantar su primer título en París.

