Gael Monfils, Roland Garros y sesión de noche parece una fórmula de éxito. El francés tiró otra vez de épica para remontar un duelo en el que se veía fuera tras los dos primeros sets donde Hugo Dellien mostró un gran tenis. Sin embargo, el tenista galo no se iba a ir de esta manera en el torneo de su país y delante de toda su afición. De nada sirvió que se estampara contra la valla publicitaría al quinto punto del partido, nadie le impidió dejar el recuerdo otra noche mágica en la Philippe Chatrier tras vencer en cinco sets al tenista boliviano (3-6, 4-6, 6-1, 7-6(4), 6-1. Aunque tampoco podrá celebrar demasiado Gael Monfils porque espera Jack Draper en la siguiente ronda.
Mención especial merece Hugo Dellien, que durante los dos primeros sets bordó un gran tenis, salió sin complejos y sin el miedo escénico que ocasionaba jugar ante Monfils y en la Phillippe Chatrier. También le ayudó la estrepitosa caída que sufrió el francés en el quinto punto del partido. Se trastabilló, perdió el control y se estampó de bruces ante una de las vallas publicitarias. El golpe fue duro, pidió la entrada del médico para revisar las heridas y se quedó noqueado durante gran parte del primer set.
En la segunda manga pareció recuperado, pero el boliviano estaba más inspirado que nunca. Aprovechó la ocasión para lucirse y demostrar que su ranking, número 91 del mundo, no refleja el gran tenis que tiene. Aceptaba la reaparición de Monfils, pero se hacía con el segundo set y se quedaba a solo uno de dar una de las grandes sorpresas del torneo.
Monfils empezaba a hacer acto de presencia
Pero fue a partir de entonces, donde el francés resurgió, se puso manos a la obra, consicente de que podía perder, pero si lo hacía sería con las botas puestas y dando espectáculo a sus compatriotas. Y eso se reflejó en un tercer set en el que Monfils fue un ciclón y en apenas 25 minutos recortaba la distancia (6-1).
Sin embargo, ambos se dejaron la gran batalla para el cuarto set. Se las prometía muy felices Monfils, que llegó a ponerse 5-3 arriba, pero Dellien no estaba de paseo en París y quería dejar la rebelión de Gael en un simple conato. Y estuvo cerca de conseguirlo porque igualó la contienda y la llevó hasta el tie break. Pero fue allí donde la madurez del jugador de 38 años, sumado al apoyo inquebrantable de su grada, se impusieron a la inexperiencia del boliviano.
Todo se iba al quinto y definitivo set, las fuerzas empezaban a fallar en ambos lados, pero la inercia del partido se iba declinando a favor del local, que con el marcador igualado se liberó y empezó a jugar mucho más suelto, como si tuviera ganas de cerrar un partido que dos horas antes pintaba muy feo. Mientras que la gasolina de Dellien se acabó, pero cayó con honores. Simplemente, fue superado por un Monfils que nunca se rinde y menos en su querido Roland Garros, en la Philippe Chatrier y en una sesión nocturna en la que volvió a confirmarse como el padre de la noche parisina.

