Admitía Carlos Alcaraz a pie de pista, en conversación con Tomás Carbonell, que él también "echaba de menos a Barcelona". En palabras del murciano, fue muy doloroso no jugar allí por la lesión del año pasado, lo que añadía algo más de sentimentalismo a un debut nada fácil ante Ethan Quinn. El estadounidense jugó sin nada que perder y Carlos reconocía a pie de pista el porqué de sus dificultades en el segundo set, en el que, tras empezar break arriba, necesitó de salvar una bola de set en el tiebreak.
"Los primeros partidos de cada torneo nunca son fáciles. Llegué ayer y tuve un entrenamiento muy corto: las condiciones y todo es distinto... jugar en Barcelona es muy especial, así que a veces cuesta gestionar un poco los nervios del principio. Parecía que lo tenía controlado, he cometido algunos errores y me ha costado mantener ese nivel, pero contento de haber solventado los pequeños problemas del segundo set y haber cerrado en dos mangas". Próxima estación, Laslo Djere, jueves a las 16:00 de la tarde.

