El título más especial de Marin Cilic

A sus 35 años y tras dos operaciones de rodilla en un año, parecía casi imposible que el croata volviese a alzar un trofeo. Su victoria en Hangzhou engrandece una figura de leyenda.

Carlos Navarro | 25 Sep 2024 | 07.00
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Marin Cilic, con el trofeo de campeón de Hangzhou.
Marin Cilic, con el trofeo de campeón de Hangzhou.

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Cuando parecía que romper el dominio del Big Three en los Grand Slams sin ser un claro candidato a ellos era prácticamente imposible, apareció Marin Cilic. Nacido en Medjugorje, tierra de apariciones y milagros. Como si estuviese escrito en la Biblia, un espigado balcánico se plantó en Flushing Meadows disparando cañones que penetraron en las resistencias de nombres como Roger Federer o Kei Nishikori. Con un tenis dominante, el croata estampó su nombre en los libros de historia del tenis... y su semana en el ATP Hangzhou 2024, contra todo pronóstico, ha servido para demostrar que su estatus como uno de los mayores nombres de las últimas dos décadas es más que merecido.

A sus 35 años, aquellos días de gloria en los que Cilic volaba sobre la pista parecían una reliquia del pasado. Muchos compañeros generacionales ya han colgado la raqueta (o están a punto de hacerlo); la sangre joven se abre paso en un circuito cada vez más físico, cada vez menos benévolo con los grandes veteranos. Detrás del título en China, el primero en más de dos años, existe una tremenda historia de superación, una manera de demostrar que el talento sigue intacto, que la edad es solo un número y que Marin, de carrera ya lustrosa y con poco que demostrar, aún ama al tenis como nadie.

DOS OPERACIONES EN AÑO Y MEDIO Y LA SOMBRA DE LA RETIRADA

Con 33 años, Marin Cilic firmó un fantástico año 2022. Especialmente reseñables fueron sus actuaciones en los Grand Slams: llegó a las semifinales en Roland Garros, el único Major en el que jamás había alcanzado la penúltima ronda, dejando por el camino una absoluta exhibición de tenis ante Daniil Medvedev; en el US Open también dio muestras de su calidad, llegando a estar break arriba en el quinto set ante ni más ni menos que Carlos Alcaraz, a la postre campeón del torneo. Aún había gasolina, motivación, hambre y la clara sensación de que Marin todavía podía bailar con cualquiera.

Todo eso se resquebrajó en el inicio de un 2023 para olvidar. Tras dos partidos en el torneo de Pune y una no comparecencia en el Open de Australia, el 20 de enero Marin Cilic decide pasar por el quirófano y operarse de la rodilla derecha. Una zona sensible, aún más si cabe para un tipo que cumplía 34 años. Dada su envergadura, altura y biotipo de jugador, las apuestas ni mucho menos estaban a favor de que el de Medjugorje regresase pronto (y bien) al circuito... y el tiempo parecía darles la razón: una aparición testimonial en Umag, a mediados de temporada, fue la última vez que vimos en la pista a Cilic antes de que la temporada llegase a su fin. Entre medias, silencio, mucho tiempo en familia y con sus hijos, eventos de caridad junto a su buen amigo Luka Modric y pequeños inconvenientes, como él los calificaba, en la rodilla.

2024 aparecía en el horizonte como una oportunidad de dejar atrás ese tormentoso pasado. No se puede afirmar que Marin no lo intentase: jugó en Hong Kong, Australia, una eliminatoria de Copa Davis en casa y en Buenos Aires. Cuatro eventos, dos superficies... y una rodilla que pedía auxilio. Cilic se apretó el cinturón y miró al problema cara a cara, tomando una decisión que podía ser definitiva: volver a pasar por el quirófano el 10 de mayo de 2024.

"Mi deseo de volver a jugar al máximo nivel no se ha diluido; todo lo contrario, puesto que es más fuerte que nunca, y espero que esta operación adicional me acerque de nuevo a las pistas". El pie de foto de un sonriente Marin en quirófano no dejaba dudas; todo lo demás, claro, daba mucho más que pensar. ¿Dos operaciones en una rodilla en menos de año y medio? ¿Dónde hemos visto anteriormente esta película... y qué final tenía? 

Marin Cilic ha logrado esta semana algo tan admirable como lo que logró, por ejemplo, Andy Murray en Amberes 2019: ganarle la batalla a tu propio cuerpo e incluso a tu mente, desafiar las leyes de lo establecido y sumar otro capítulo dorado a una carrera cimentada en la mejor época de la historia de este deporte. Su título en el torneo de Hangzhou, donde llegó a salvar bolas de partido en el duelo de cuartos de final (vs Uchiyama), es la epítome de la actitud luchadora de un elenco de tenistas en el que Marin, quizás por su estética, pocas veces se llevó el reconocimiento y los aplausos que mereció.

Es posible que dentro de 20 años pocas personas, especialmente si no vivieron esta época, destaquen el ATP 250 de Hangzhou dentro del palmarés del croata. Hablarán de cómo se alzó entre los rascacielos de Nueva York, de cómo llegó a finales en Australia y Londres, de cómo fue uno de los rivales más competitivos del Big Three... pero el triunfo logrado por Cilic ayer encapsula esas cualidades que no brillan, pero que cualquier aficionado al deporte debería valorar como si fuese oro. Bienvenido de vuelta, Marin.