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Análisis del Carlos Alcaraz vs Novak Djokovic, final de los Juegos Olímpicos París 2024

Español y serbio vuelven a verse las caras con la medalla de oro olímpica en juego. ¿Quién se llevará el séptimo capítulo de su ya histórica rivalidad?

Analysis of Carlos Alcaraz vs Novak Djokovic, final of the Paris 2024 Olympic Games

Es el mejor partido que el circuito ATP puede ver en la actualidad. Narrativas, calidad, diferencia de edad y generacional, ajustes tácticos, hambre, grandeza: miles son los motivos por los que cada duelo entre Carlos Alcaraz y Novak Djokovic consigue detener el mundo y que el público preste atención al deporte de la raqueta. Si añadimos que el séptimo enfrentamiento de esta rivalidad se dará en el evento deportivo más mediático del mundo, los Juegos Olímpicos París 2024, con la medalla de oro olímpica como gran aliciente... ¿alguien da más?

El finalista olímpico más joven frente al finalista olímpico más veterano (desde que el tenis volvió a los Juegos en Seúl 88). La reedición de la última final de Grand Slam. El desempate de un cara a cara en el que ambos firman tres triunfos. La última oportunidad para Nole de conquistar el único Everest que falta en su historial, de poder decir, ahora sí, que ya lo ha ganado absolutamente todo; la primera oportunidad (porque, si todo va bien, habrá más) para Carlos de devolver la gloria olímpica a España y darse el lujo de ganar tres de los cuatro grandes eventos de lo que llevamos de temporada... con solo 21 años. Alicientes, desde luego, no faltan en un encuentro que pondrá en vilo a la Philippe Chatrier, escenario que ambos conocen de sobra.

El año pasado, el serbio sorprendió al español en sus semifinales de Roland Garros 2023 con un planteamiento insólito. Cargando constantemente la derecha cruzada del murciano, golpeando plano, en diagonal y con mucha fuerza, Djokovic se cubrió de la fuerza y explosividad de la derecha invertida de Alcaraz, obligándole a ceñirse a un patrón en el que no estuvo tan cómodo. Necesitó un set Carlos para amoldarse a este escenario de partido, para encontrar soluciones... y cuando lo hizo, sin embargo, el remolino de nervios y presión que se habían amontonado en la primera hora de partido decidió boicotearle. 

Año y dos meses después, claro, el escenario ahora es muy diferente. Como los mejores aprendices, Carlos tomó aquel duelo como una lección. Aprendió, se desquitó de los rasguños y procedió a tirar de toda su creatividad para conseguir imponer su juventud, frescura, peso de bola y los más de 15 años de diferencia entre ambos. Con miles de variantes, un saque revigorizado y una capacidad para generar golpes ganadores desde cualquier sitio, destronó a Novak en el pasado Wimbledon y repitió empresa este año, en un duelo tremendamente desigual en el que el serbio ni tan siquiera se llevó un set.

Y AHORA, ¿QUÉ?

En estos Juegos Olímpicos, lo cierto es que nadie ha jugado mejor que Alcaraz. El murciano ha sido una apisonadora que entiende el tenis mejor que nunca: podría decirse que está en el punto de madurez más alto de toda su carrera, puesto que no ha habido apenas desconexiones a lo largo de todo el torneo, ha sabido administrar su físico a pesar de la tralla que acumula y se crece como nadie en los puntos importantes, saliendo de las pocas situaciones difíciles que ha tenido (en especial ese segundo set ante Paul en cuartos) por aplastamiento. El favoritismo recae sobre el de El Palmar, algo que no parece importarle lo más mínimo, pero que veremos si acaba siendo un factor más: la posible gestión de los nervios y la presión cuando disputas por primera vez el oro olímpico parece el principal aspecto que podría alejarle de su mejor versión.

También parecía haber remontado el vuelo Djokovic en París: sus primeros partidos, en especial su triunfo sobre Nadal, dejaban ver a un serbio renovado, moviéndose con más libertad que en Londres, consciente de que esta es su última oportunidad de lograr el tan anhelado oro. Por desgracia, las pequeñas molestias que pudieran reproducirse en los cuartos de final ante Tsitsipas colocaron una pequeña incógnita sobre sus prestaciones, incógnita que pareció haber despejado en semifinales ante Musetti, pero que ha puesto un pequeño freno en sus sensaciones y le han hecho llegar al duelo por el título mostrando su versión más nerviosa y vulnerable.

Eso sí, Nole manifestó en la entrevista postpartido que esa tensión era fruto del partido de semifinales: el serbio jamás había sido capaz de superar esta ronda, en la que acumulaba fantasmas por doquier que le impedían mostrar su mejor versión. Superada esta frontera, Novak necesitará de un sublime partido para acortar distancias frente a Carlos: que el saque esté más punzante que nunca, que ataque la derecha con vigor y frescura, prepararse para los cambios de dirección que su rival propondrá, no perder la línea de fondo... una tormenta perfecta que, aún así, podría no ser suficiente. Nadie está volando en pista como Carlos, pero nadie desea el oro como Djokovic; nadie eleva el listón como Carlos, pero nadie saborea el papel de lobo herido como Djokovic. ¿El último milagro del balcánico o la última demostración de fuerza del nuevo rey? París coronará a un campeón olímpico... y el mundo volverá a detenerse en esta batalla de titanes. ¿Cuáles son tus predicciones?