El pasado verano, Rafael Nadal fue partícipe de uno de los momentos más inolvidables protagonizados por un tenista. Sucedió en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos París 2024, cuando el balear fue el encargado de pasear la llama olímpica momentos antes de dar el pistoletazo de salida a la competición. Las imágenes fueron cautivadoras y recorrieron el mundo: fue un momento icónico también para Rafa, que rememora junto a Andy Roddick los entresijos de aquel día.
"Nunca voy poder agradecer lo suficiente y a la gente de Francia por darme ese momento. Sin ser francés, ofrecerme ese momento, recibiendo la antorcha olímpica por parte de Zidane, frente a la Torre Eiffel... es uno de los momentos más emocionantes de mi carrera, sin dudas. Los Juegos Olímpicos son especiales: no son solo tenis, son el evento más importante a nivel deportivo. Es un reconocimiento que significó mucho para mí.
No sabía exactamente lo que iba a hacer, me dijeron lo que iba a hacer cinco minutos antes. Era algo supersecreto. Estaba esperando, me dijeron que era el momento, y ahí fue cuando me explicaron todo. Cuando estoy subiendo por las escaleras y estoy esperando a recibir la antorcha, tuve dos minutos de espera: cuando me di cuenta del momento en el que estaba, empecé a llorar un poco. Ahí me dije a mí mismo: 'Para, tío, por favor' (sonríe). Me dije que no era el momento de llorar, sino de disfrutar y de vivir ese momento. Fue increíble".
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