Medvedev impide el resurgimiento de un débil Sinner

El ruso rompe su racha negativa ante el italiano, que sufrió mareos durante el partido, y repite semifinales en Wimbledon.

Andrés Tomás Rico | 9 Jul 2024 | 18.45
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Medvedev impide el resurgimiento de un débil Sinner. Foto: Gettyimages
Medvedev impide el resurgimiento de un débil Sinner. Foto: Gettyimages

Daniil Medvedev encontró la formula para volver a rendir a Jannik Sinner en los cuartos de final de Wimbledon 2024, después de una racha de cinco derrotas consecutivas. El ruso que tuvo que emplearse a fondo ante el italiano que acusó mareos y problemas físicos durante todo el partido, pero que se agarró a la pista hasta que las fuerzas le fallaron. Se llevó el duelo Daniil por 6-7(9), 6-4, 7-6(4), 2-6 y 6-3 tras cuatro horas y consigue así volver a las semifinales del grande londinense donde espera a Tommy Paul o Carlos Alcaraz.

Un día más la Pista Central del club londinense volvía a aparecer cerrada por las constantes lluvias, pero el ambiente que se respiraba era de día importante. Son los cuartos de final de Wimbledon y eso lo notan los jugadores y lo notan los aficionados. Los primeros, más tensos; los segundos, más metidos en el partido.

A pesar de que la hierba es una superficie en la que se prima subir a la red y acortar los puntos, ningunos de los dos abandonaban la línea de fondo y los intercambios, intensos y rápidos, se sucedían al inicio del encuentro.
Y en estos primeros compases del partido parecía sentirse más cómodo en la pista el ruso, que conseguía imprimir una velocidad de bola endiablada para tomar la iniciativa en los puntos, pero el italiano con paciencia y su gran saque aguantaba las envestidas del moscovita. Los juegos se sucedían en el primer parcial y ambos se mantenían sólidos con su saque. El primer set entraba en el momento más importante y un paso en falso de cualquiera de los dos supondría la perdida de la primera manga.

- Igualdad durante todo el set inicial

Pero ninguno de los dos fallaba, se mostraban muy seguros con sus servicios y el tie break decidiría un set igualado de principio a fin. Y sería en la muerte súbita donde los nerviosos afectaron a los dos tenistas porque Sinner hacía una doble falta con 5-5 y el ruso desaprovechaba una bola de set. El primer ‘round’ se lo anotaría quien tuviese más temple en los momentos decisivos y ese fue Sinner que aceptaba el regalo del ruso con una doble falta para apuntarse el primer golpe del partido (9-7 en el desempate).

Los pequeños detalles definieron la primera manga, pero en el segundo Medvedev pareció haber aprendido la lección y rompía por primera vez el servicio de un Sinner al que se le veía algo fatigado. Aprovechó la situación el ruso para volver a dominar los puntos mientras que al italiano se le veía sin ideas.

- Medvedev igualaba la contienda

Tuvo Medvedev la opción de quebrar por segunda vez, pero el número uno salvó los muebles. Aun así, la tendencia era favorable a un Daniil que aprovechó la oportunidad y el pequeño bajón del italiano para hacerse con el segundo set por 6-4 en 45 minutos.

El partido se igualaba, pero Sinner se mostraba cansado, boqueaba y miraba con preocupación a su equipo. Medvedev olió la sangre y rompía para tomar la iniciativa en el tercer set. Sin embargo, algo no iba bien en el cuerpo del italiano que pedía la entrada del fisio porque se notaba mareado. Se llevaba las manos a la cabeza y se iba a los vestuarios. Los minutos pasaban y la preocupación aumentaba porque el número uno no volvía a la pista, pero regresó para intentar darle la vuelta a la complicada situación. Ya no solo se enfrentaba a Medvedev sino también a su propio cuerpo.

Parecía que su expresión facial y su tenis mejoraban, y aunque a Medvedev parecía no afectarle el italiano resurgía, sacaba el caracter de un número uno y recuperaba el break cuando el ruso se disponía a sacar para llevarse el set. 5-5 y el duelo entraba en otra perspectiva. Daniil se vio de sacar para ganar el set a sacar para no perderlo, pero no sucumbió, salvó dos bolas de set y el tie break decidiría de nuevo el ganador, esta vez, de la tercera manga.

- A pesar de la resurreción de Sinner, el ruso se hacía con el tercero

Y, de nuevo, en la muerte súbita cualquier fallo volvería a ser trascendental. El ruso no quería volver a desaprovechar las oportunidades que tuvo en el primero, metía una marcha más y se llevaba un tercer set que tuvo controlado, luego estuvo a punto de perderlo y al final se hacía con él.

Medvedev estaba a un set de repetir semifinales en Wimbledon y Sinner, que se echaba la toalla a la cabeza antes de empezar el cuarto set, tenía que hacer una remontada épica si quería mantenerse en la lucha por conquistar el grande londinense. Y aceptaba la misión consiguiendo el break y demostrando que si alguien le quiere ganar tiene que sudar de lo lindo para rendirle.

- Sinner igualaba en un fugaz cuarto set

Tomaba los mandos del set el italiano y no había síntomas de los mareos que había acusado poco tiempo antes. Este resurgimiento pilló desprevenido al ruso que volvía a ceder el servicio y en apenas 24 minutos Sinner se hacía con el cuarto parcial (6-2) y todo se decidiría en el quinto y definitivo set.

El encuentro había tenido de todo, alternativas en el marcador, mareos y bajadas de tensión, pero sería la última manga la que dictaría sentencia. Y en un principio las fuerzas volvían a equilibrarse, las 3 horas y media de encuentro ya hacían mella, pero Medvedev se mostraba más entero, rompía el saque de Sinner y la balanza empezaba a inclinarse a su favor.

- Un gran Medvedev y sus problemas físicos, demasiado para Sinner

El número uno empezaba a mostrar molestias físicas y el tanque de gasolina estaba ya en la reserva. Aun así, luchó hasta el final porque si por algo ha perdido apenas 4 partidos en todo el año es por no darse nunca por vencido. 
Pero esta vez había muchos factores en su contra: un Medvedev más fresco y su limitado estado físico fueron una losa demasiado grande para el número uno del mundo. Mientras que el ruso, al fin, acaba con su racha de cinco derrotas consecutivas ante el de San Cándido y se mete, de nuevo, en las semifinales de Wimbledon demostrando que es un rival duro de pelar y que su candidatura por el título es más firme que nunca.