Carlos Alcaraz sobrevivió a una gran versión de Frances Tiafoe en una tercera ronda de Wimbledon 2024 repleta de buen tenis y emoción. El español eludió situaciones límite, como la vivida en el cuarto set, y sale muy reforzado de este triunfo, terminando con un nivel de juego esplendoroso.
Resultaba evidente que el partido era complicado y que Frances Tiafoe es uno de esos tenistas capaces de crecerse en grandes escenarios y provocar problemas serios a los mejores del mundo, pero posiblemente, ni Carlos Alcaraz esperaba una versión tan excelsa como la del estadounidense. Notable batalla la que se generó entre ambos en tercera ronda de Wimbledon 2024, saldada a favor del español por un marcador de 5-7 6-2 4-6 7-6 (2) 6-2, para meterse en octavos de final.
Ya en los compases iniciales del primer set pudo comprobarse que el norteamericano estaba motivado y listo para ofrecer su mejor versión, esa con la que fue semifinalista en Nueva York hace dos años. Intenso de piernas, con tiros de gran potencia y precisión, saque notable y, sobre todo, un resto demoledor. Alcaraz golpeó primero, pero ese break fue un oasis en el desierto ya que el español no estaba cómodo. Sentía que su servicio no hacía daño y se encontraba con la pelota encima por los restos de un Tiafoe que se puso con ventaja.
Los más optimistas aún pensaban que eso era solo un despiste aprovechado con maestría por Frances, y el arranque de la segunda manga parecía darles la razón. Carlitos se puso el mono de trabajo, subió un par de marchas su tenis y desbordó sin necesidad de grandes alardes a su contrincante. Fue un golpe sobre la mesa en toda la regla, que parecía erigirse en el inicio de una reacción en cadena que ya no se podría detener, pero Tiafoe tenía cosas que decir.
- Carlos Alcaraz terminó con 54 golpes ganadores y 39 errores no forzados
Porque lo sucedido en el tercer parcial no estaba en el guion. Las sensaciones durante la primera mitad del set eran muy positivas para el murciano, que se mostraba cómodo en el resto y metía presión constante a Tiafoe. Tuvo opciones evidentes de abrir hueco en el marcador en el sexto juego, y que se le escapara fue una losa para su moral. Perdió el foco del encuentro, cometió errores infantiles al servicio y vio cómo encajaba un break de forma irremediable por el buen hacer de su rival, que supo mantener con comodidad esa ventaja.
Alarmas encendidas y en su máximo apogeo. El peligro era evidente en el cuarto set, con un Tiafoe desatado que subía a la red con eficacia, golpeaba a la pelota con una limpieza extrema y se sentía tremendamente cómodo, como hacía tiempo no lo estaba. Carlos no se iba a rendir y fue capaz de equilibrar el nivel tenístico y hacer que la batalla adquiriera tintes épicos, con unos pocos puntos que decantarían la balanza de uno u otro lado.
- Alcaraz levantó un 0-30 con 4-4 en el cuarto set, siendo ese el gran punto de inflexión
Imperaba la igualdad hasta que se produjo un inquietante 0-30 para Tiafoe en el noveno juego, llevando a Carlos al límite. Fue como si le hubieran lanzado un cubo de agua fría por encima. El español desplegó su mejor arsenal de golpes y consistencia mental para salir de ese atolladero, y elevó a un estatus superior esa reacción en el tiebreak, donde bordó al tenis como solo unos pocos privilegiados pueden hacerlo. 7-2 a su favor y a seguir avivando las esperanzas de remontada.
Lo más difícil ya se había hecho, pero solo los mejores son capaces de sostener un nivel tan alto durante otro set y mostrar un convencimiento como del que hizo gala Carlitos en la quinta manga. Despojado de todo atisbo de esperanza se vio Frances Tiafoe, que se topó con un huracán de tenis que arrasó con todo y terminó decantando de su lado la balanza con un nivel de juego esplendoroso. Chute de confianza para Carlos Alcaraz, que sale muy reforzado de este partido y reivindica su candidatura a la gloria en Wimbledon 2024.

