Segundo día de competición en Wimbledon y ya tenemos al primer top10 eliminado en el cuadro individual masculino. En esta ocasión, le tocó el ‘premio’ a Andrey Rublev, que viene firmando una de sus temporadas más irregulares dentro del circuito. Más allá del éxito obtenido en el Mutua Madrid Open durante la gira de arcilla, lo cierto es que el ruso acumula más decepciones que alegrías en estos últimos meses, una sensación que se confirmó este martes en su duelo de primera ronda ante Francisco Comesaña. El argentino, sin apenas experiencia en estos torneos, y mucho menos en esta superficie, supo encajar todas las piezas para dejar totalmente K.O. al actual número 6 mundial.
“No hay mucho que pueda decir en términos de que tuve muchas oportunidades, muchísimas oportunidades, pero no fui capaz. Mi rival estuvo jugando muy bien, con una mentalidad de 10 puntos, así que por eso merece ganar […] Eso es todo”, declaró el de Moscú en rueda de prensa tras entregar el partido en cuatro mangas y volver a enseñarnos sus demonios dentro de la cancha. Falto de concentración, lejos de una versión óptima para la competición y sufriendo los errores por encima de lo habitual, el jugador ruso recordó un día más lo difícil que es ganar en Grand Slam cuando uno está en paz consigo mismo. Algo muy parecido a lo que Yale sucedió en Roland Garros hace un mes, aunque en Londres no llegó a alcanzar el mismo grado de locura. Eso sí, el propio Rublev no se esconde al reconocer que su manera de actuar sigue siendo su asignatura pendiente.
“Es el principal problema que debo mejorar, desde luego. Aunque hoy no me comporté tan mal como en París, sé que podría haberlo hecho mucho mejor. Este no es el camino, lo sé, así que la prioridad ahora mismo es poder mantenerme positivo durante todo el partido. Necesito ganar algunos encuentros, coger un poco de ritmo, pero no es fácil. Desde que perdí en París, apenas he jugado durante estas semanas, solo un partido en Halle. Cuando se rompe ese ritmo nunca es fácil, necesitas un par de victorias para recuperar la confianza, supongo que eso es lo que necesito ahora”, subrayó el tenista de 26 años, quien podría ver peligrar su lugar en el top10 dentro de un par de semanas en el caso de que sus grandes perseguidores firmen un gran papel en Wimbledon.
EL BERRINCHE DEL TERCER SET
Quizá el momento más complicado de todo la tarde fue el cabreo que se cogió Rublev a mediados del tercer parcial, cuando un break en contra le llevó a pagarlo con su rodilla, golpeándose hasta en siete ocasiones con la raqueta en una de esas imágenes que no tardó en viralizarse en redes sociales. Más allá del esperpento que se crea cuando uno pierde así los papeles, un periodista le preguntó al ruso sobre los riesgos que le podría conllevar esos enfados a nivel físico, el peligro de provocarse una lesión de la manera más absurda. Andrey, que fuera de la cancha siempre tiene respuesta para todo, quiso responder también a esta cuestión.
“No lo habría hecho si pudiera golpear la raqueta contra el suelo, pero no se nos permite golpear la hierba de ninguna de las maneras. No sé por qué hice eso en ese momento, no podía soportarlo más, necesitaba dejar salir mis emociones. Por suerte, todo está bien ahora, una vez más tuve un poco de suerte. Ahora quiero centrarme en mejorarme a mí mismo, pero sé que esto se trata de un proceso y lleva su tiempo”, concluyó el pupilo de Fernando Vicente, que buscará remontar su situación deportiva en el segundo semestre de la temporada.

