“Estoy buscando esa semana para hacer clic”
Emilio Nava, formado en la Academia de Juan Carlos Ferrero, busca dar el salto definitivo esta temporada: “De Alcaraz aprendí que siempre estaba positivo”.
Emilio Nava está cada día más cerca de su objetivo a corto plazo, colarse entre los cien mejores e instalarse en la élite. Esta semana disputa el ATP 250 de Delray Beach, un torneo pequeño que podría servirle como ese trampolín tan deseado.
Hace tiempo que en Punto de Break os contamos la historia de Emilio Nava, concretamente, desde octubre de 2021. Un chico con multitud de nacionalidades corriendo por su sangre, aunque la bandera que defiende sea la estadounidense. Sus años de formación los pasó en la Academia de Juan Carlos Ferrero, aunque esta temporada decidió poner fin a esa etapa e instalarse en Florida. Esta semana le veremos en el ATP 250 de Delray Beach, lugar donde la ATP aprovechó para escribir un reportaje acerca de su personalidad, sus ambiciones y sus orígenes.
“Siento que tengo el rompecabezas ante mí, solo necesito aprender a juntar las piezas”, comienza explicando el jugador nacido en Los Ángeles. “Eso de me da la confianza para pensar que, si sigo adelante cada semana, siendo positivo y centrando en lo que tengo que hacer, puedo competir con cualquiera. El año tiene 52 semanas, sé que en alguna todo va a hacer clic, así que estoy buscando esa semana, tratando de hacer todo lo posible para sea la próxima”, añade Nava, quien ahora mismo luce el mejor ranking de toda su carrera: #144.
“Llevo deseando ser tenista profesional desde que era un niño pequeño. Siempre supe que era atlético, mis padres me dieron esos genes, así que esto está genial”, repasa con el bonito recuerdo de que sus padres, ambos deportistas, se conocieron disputando unos Juegos Olímpicos. “Tener dos hermanos mayores me hizo ser súper competitivo, siempre me empujaron a ser mejor. Es cierto que no pude vencerlos hasta que cumplí los 15-16 años, hasta que finalmente empecé a hacerles frente, todavía recuerdo sus caras. Pero siempre supe de mi potencial, por ser atlético y fuerte. Tenía mucha potencia, solo quería competir y ver cómo iban las cosas”, subraya Emilio, de ascendencia mexicana.
Después de salir de Villena el pasado mes de diciembre, Nava recuerda con especial cariño todos los años que pasó en la Academia de Juan Carlos Ferrero, una etapa formativo indispensables para su crecimiento. “Sabía que necesitaba hacer algún tipo de sacrificio, tomar alguna decisión para darme cuenta de si realmente quería hacer esto, para ver también si era capaz de hacerlo. Siempre sentí y siempre creí que eso era lo que tenía que hacer. Nunca dudé de mi decisión, siempre vi que esto era lo que quería, a lo que iba a dedicarme toda mi vida. Voy a sacar al máximo provecho de todo esto”, insiste el jugador de 22 años, aunque todavía sin casi experiencia en el circuito ATP.
ALCARAZ, UN EJEMPLO PARA NAVA
Tanto tiempo en Alicante le permitió crecer, evolucionar y conocer a mucha gente. Dentro de esa gente, Carlos Alcaraz fue uno de los que más llamaron su atención, alguien con quien tuvo el privilegio de compartir varios entrenamientos. Preparad para hacer su debut en el ATP 250 de Delray Beach esta misma noche –jugará en primera ronda ante su compatriota Marcos Giron–, Emilio Nava recuerda aquellos días en los que Alcaraz le enseñó varias lecciones, de esas que te acompañan durante toda tu carrera.
“Siempre estaba tratando de mirar sus entrenamientos cuando practicábamos juntos, alucinaba con lo bueno que era. Creo que fue su consistencia lo que más me impactó, pero su consistencia mental. Siempre era muy positivo, siempre caminaba en línea recta, eso le hacía ser muy positivo. Nunca ten altibajos, es una persona que siempre es positiva y consistente. Yo veo que voy dando pasos en mi carrera, pero me queda un largo camino por recorrer. Cuando más me acerco al top100, más ganas tengo de superar esa barrera”, valora el norteamericano.