Ganar un Grand Slam es la cima de este deporte. Todo aquel que crece viendo tenis se imagina a sí mismo triunfando en Roland Garros o Wimbledon... aunque eso sea lo único que haga en su carrera. Pues bien, ¿qué jugadores ganaron un Grand Slam... y no brillaron mucho más? Hoy respondemos a esa pregunta.
Hace muy poco, en Puntodebreak hicimos un ejercicio muy recurrente entre todos los aficionados al tenis: el de escoger a los cinco mejores jugadores de la historia sin un Grand Slam en sus vitrinas. Evidentemente, la lista de candidatos podía ser inmensa: hay infinidad de talentos en la historia de este deporte que no pudieron alzar uno de los Majors, a pesar de haber conquistado una pléyade de títulos o haber derrotado a las mejores raquetas de su época. Pero... ¿dónde quedan los que sí lo consiguieron, aunque de forma fugaz? ¿Qué pasa con esos jugadores llamados "One Slam Wonder", protagonistas de dos semanas de locura? Nombres como Gastón Gaudio o Albert Costa se cuelan en un top-5 que desgranamos en mayor profundidad en nuestro último vídeo en Youtube.
- GASTÓN GAUDIO: El caso más paradigmático de la lista. El nombre que, quizás, más se imagina el público en un debate como éste. Su único Grand Slam, eso sí, fue histórico: remontando un 0-2 en contra en la final de Roland Garros 2004 y convirtiéndose en el primer jugador de la historia en levantar dos bolas de partido en una final de Grand Slam. 'El Gato' le arrebató la gloria a Guillermo Coria, apagando su estela y, a su vez, apagándose él mismo entre demonios internos, molestias y la aparición de la era 'Rafael Nadal' sobre la tierra de París. Gastón aprovechó su única bala: jamás volvió a aparecer en unos cuartos de final de Grand Slam (en Australia, Londres o Nueva York nunca alcanzó la segunda semana), ni tampoco alcanzó una final de Masters 1000. Siete títulos más ilustran su palmarés... pero ninguno como el que consiguió en la Philippe Chatrier, claro.
- ALBERT COSTA: En una era de plena transición entre dos generaciones históricas, las oportunidades se multiplicaban. Ahí estuvo Costa, un terrícola de época, para aprovechar la suya, dejando por el camino a varios célebres jugadores y manejando mucho mejor los nervios en su única final de Grand Slam. Fue en 2002, cuando parecía que Juan Carlos Ferrero abriría la lata, pero ahí estuvo Albert, manejando los tiempos en el duelo por la gloria en Roland Garros y castigando con su juego de fondo la ansiedad de Juanki. Ferrero se cobraría su venganza en las semifinales del año posterior, mientras que Costa vivió una especie de "síndrome del éxito": no volvió a conquistar ni un solo título en toda su carrera. Eso sí, por el último siempre será recordado.
- THOMAS JOHANSSON: El Open de Australia 2002 tuvo de todo. Fue verdaderamente extraño, sobre todo para una organización que vio cómo sus dos principales favoritos, Lleyton Hewitt y Gustavo Kuerten, caían derrotados... ¡en el primer día de torneo! Ello abrió la veda a varios 'outsiders', entre los que se alzó un Johansson que jamás volvería a repetir semejante éxito. El sueco se impuso a Marat Safin en la final, siendo el aguafiestas de las míticas 'Safinettes', y vio cómo las lesiones le dejarían KO pocos meses después, haciendo que su nombre cayese en el olvido del circuito hasta el año 2005, en el que volvió a las semifinales de Wimbledon y cerró una especie de arco de redención. Eso sí, como entrenador ha tenido bastante éxito con nombres como David Goffin y, como curiosidad, tuvo una pequeña incursión en el mundo del pádel (fue director del APT Padel Tour).
- MARK EDMONDSON: Este australiano tiene en su poder algunos récords que a día de hoy parecen insuperables. Quizás no recordado por demasiada gente, Edmondson triunfó en Australia en una época en la que el 'Happy Slam' suponía un sacrificio para la élite del circuito, que no se planteaba un viaje de esa enjundia debido a varios factores: la época del año en la que se disputaba el torneo (en fechas navideñas) y los premios en metálico (no justificaban la odisea). Así pues, en 1976 solo un top-10 se presentó a la cita, Ken Rosewall... y fue derrotado por Mark en semifinales del torneo. También cayó John Newcombe en la denominada "Batalla de los Bigotes" (sí, la estética es bien distinta a la actual), con un Edmondson que haría historia: es el campeón de Grand Slam con el ranking más bajo de la historia (#212 del mundo) y, hasta la fecha, el último australiano en ser profeta en su tierra.
- BRIAN TEACHER: La historia más rocambolesca e inesperada de este top-5 la posee un estadounidense no demasiado conocido para el público actual, un tipo que a finales de 1980 jugó el mejor tenis de su carrera y encontró recompensa en, dónde si no, Australia. Ni la presencia de Guillermo Vilas (campeón defensor) o de un joven Ivan Lendl (que a sus 20 años apuntaba a su primera corona) fueron suficientes para anular a Teacher, que decidió centrarse en el tenis tras oír, apenas días antes de que comenzase el torneo, que su mujer quería divorciarse. Brian volcó toda su energía en el tenis... y, a pesar de que el divorcio terminó consumándose semanas después, el juego le recompensó con el mayor éxito de su carrera, su pasaporte hacia el Olimpo de las leyendas. Huelga decir que jamás volvió a acercarse a un título de este calado... pero que le quiten lo bailao'.

