Da igual el rival, mientras esté Alexander Zverev en un partido de Grand Slam es muy posible ver cinco mangas y así sucedió ante Cameron Norrie. En un encuentro que parecía tener dominado el alemán, el británico se agarró con todo a la pista y estuvo a nada de firmar una tremenda remontada.
El nombre de Alexander Zverev va ligado al del sufrimiento incluso en los partidos que parece que se puede llevar por la via rápida. Siempre había ganado fácil a Cameron Norrie y todo indicaba que esta vez sería igual, pero Sascha ha tenido que sudar titna china para llevarse el partido por 7-5, 3-6, 6-3, 4-6 y 7-6( ) y estar entre los ocho mejores del Open de Australia 2024.
Los primeros compases del duelo fueron posiblemente uno de los mejores momentos de Zverev en lo que va de torneo. Muy firme tanto con su primer como con su segundo servicio, atacando bien la pelota y fallando muy poco. Aun así, le costó romper el saque de Norrie y no fue hasta el último turno cuando lo logró. Después tuvo que salvar una bola de break para cerrar el set, pero se había hecho justicia con lo visto en pista y se esperaba un partido cómodo para el germano.
Más aún cuando nada más arrancar la segunda manga se puso por delante. Se veía cómodo a Zverev que todo le salía, mientras que Norrie estaba fallón, mal de fondo y sobre todo mal en la red, donde cada volea que golpeaba se quedaba en la red o se iba lagar por mucho. Sin embargo, las cosas cambiaron en un suspiro y ahora era el de Hamburgo el que fallaba cada bola mientras que el nacido nacido en Johanesburgo conectaba todos los ganadores que le habían faltado hasta entonces.
Sabía Zverev que así lo tenía complicado para estar en cuartos de final e igual que su tenis se fue, volvió a su raqueta y evidenció que es superior al británico, que hasta el día de hoy no le había ganado ni tan siquiera un set en los cuatro enfrentamientos previos. Con la misma receta que en la primera manga, pero con un mejor porcentaje de primeros dentro, el alemán se volvió a poner por delante en un momento y encarrilaba de nuevo el encuentro. Tenía pinta de un cuarto set similar, pero Norrie no estaba por la labor de poner fáciles las cosas.
NORRIE SIEMPRE COMPITE
Si hay algo que siempre ha definido a Norrie es que a pesar de no ser el tenista con el juego más vistoso ni con los golpes más efectivos siempre está dispuesto a luchar. Le da igual estar siendo claramente superado que él va a intentar estar ahí para colarse por cualquier agujero. Así que se puso el mono de trabajo y fue manteniendo sus saques esperando a que le llegara a Zverev su típico juego de dudas con el servicio. La paciencia es un arte y en el décimo juego logró su recompensa para llevarse el set y además empezar sacando en la última manga. Hay que destacar también lo mucho que le cuestan a Zverev los juegos para mantenerse en el set, pues a lo largo de su carrera han sido muchos los que ha perdido con errores absurdos, algo que no se normal si tenemos en cuenta que es uno de los mejores sacadores del circuito.
La emoción y el drama estaban asegurados en un set final que empezó con un golpe encima de la mesa de Zverev. Break arriba y nuevamente todo de cara, pero como tantas veces en este choque, Norrie se reenganchó y recuperó al instante. Con esto, el británico de 28 años empezó a hacer sus turnos de saque -la mayoría con complicaciones- y fue mandando en el set sacando todo su repertorio. Ángulos de derecha y de revés, buenas voleas y dejadas para mover y volver loco al alemán, que también estaba bien con su saque pero que a pesar de acercarse a una nueva rotura no fue capaz de conseguirla.
Como no podía ser de otra manera, el partido lo merecía, todo se iba a resolver en la muerte súbita. Ambos se encontraban frescos y decididos a llevarse la victoria, pero ese es el terreno de Sascha, que otra vez más ha necesitado cinco sets para ganar, pero casi siempre le sale cara. Como experto en estas situaciones, Zverev dejó que fuese Norrie quien propusiera y la dejada, que tanto resultado le había dado en el encuentro, le terminó condenando en el peor momento posible. Victoria del alemán, que estuvo a tres puntos de la derrota y, al igual que contra Klein, se vuelve a escapar vivo.

