Imponerse a un gran rival, frustrar el sueño de todo un país y vencer a su falta de estabilidad emocional por momentos. Todo eso es lo que ha conseguido Andrey Rublev en estos octavos de final del Open de Australia 2024, donde logró vencer a Álex de Miñaur por 6-4 6-7 (5) 6-7 (4) 6-3 6-0.
Generarse oportunidad para romper su techo de cristal es algo que no se valora lo suficiente, pero que Andrey Rublev hace de manera constante. Se habla mucho de la imposibilidad del ruso para sobrepasar los cuartos de final en torneos de Grand Slam, pero también habría que poner en valor su insistencia permanente por mejorar y la recurrencia de apariciones en la antepenúltima ronda que hace. Tuvo que superar un duro escollo en octavos, midiéndose a un Álex de Miñaur que está en una clara etapa de progresión a nivel tenístico y que llevó al límite por momentos al ruso, permitiéndose soñar e ilusionando al público local en este Open de Australia 2024. Sin embargo, la mayor potencia y jerarquía del ruso decantó la balanza de su lado.
Había una enorme expectación en el país oceánico en torno a las opciones de éxito de un De Miñaur que se encuentra en el mejor momento de su trayectoria profesional. Flamante top-10 y con un tenis en clara tendencia ofensiva, el australiano empezó el encuentro algo timorato y presa de los nervios. Lo aprovechó a la perfección el ruso para abrir hueco en el marcador durante el primer set, y aunque hubo tiras y aflojas, fue general en el cómputo global e impuso su derecha colosal en todo momento.
- Rublev fue capaz de ganar a pesar de cometer 64 errores no forzados
Las cosas cambiaron de manera evidente en una segunda manga en la que se vivieron intercambios frenéticos, con ambos jugadores quemando la pista con sus desplazamientos vertiginosos y encontrando la manera de meter una bola más en la búsqueda del dominio del punto. Andrey perdió un poco la precisión en sus tiros, especialmente de drive, y Álex de metía en pista con mayor efectividad y recurrencia. Todo terminó decidiéndose por pequeños detalles en un tiebreak antológico, en el que Álex aprovechó el nerviosismo de su contrincante para igualar el partido.
El nivel de tenis que se veia en la Rod Laver Arena durante el tercer parcial era inmenso, con dos contendientes luchando de poder a poder, el apoyo claro del público a su jugador y un Rublev hastiado consigo mismo y sin poder contener el nerviosismo, plasmado en forma de gritos y lanzamientos de raqueta. Nada tenían que reprocharse cada tenista, que expusieron su mejor versión para librar una batalla de igual a igual que volvió a decidirse en la muerte súbita. Allí, de nuevo De Miñaur encontró soluciones e hizo soñar a todo un país.
- Sinner intentará prolongar la racha negativa de Rublev en cuartos de final de Grand Slam
Nada hacía presagiar un cambio tan bestial como el que se produjo en el cuarto set. Rublev se fue al vestuario, acalló sus demonios internos, se ordenó tácticamente y volvió a rasgar el aire con esas bolas golpeadas con su derecha, que constituye uno de los golpes más diferenciales del momento. Hubo un intercambio de roturas de saque que dio esperanzas a Álex, pero vio cómo el ruso respondía de forma imperativa y abría un hueco en el marcador que sería definitivo. Tanto fue así, que terminó firmando un rosco en la quinta manga para certificar su pase a cuartos de final y citarse con Jannik Sinner. Grandes sensaciones para un Andrey Rublev que volverá a intentar explorar sus límites en este Open de Australia 2024.

