Carlos Alcaraz ha finalizado su segunda temporada entre los mejores del mundo con 65 victorias en 77 partidos, con 6 títulos y siendo número 2 del mundo. Imposible reprochar nada a un joven de 20 años que posee ya dos títulos de Grand Slam y cuatro de Masters 1000 en su palmarés, pero las críticas de Boris Becker generan debate.
Los árboles nunca deben impedir ver el bosque. Un final de temporada mejorable y severos toques de atención por parte de su entrenador, Juan Carlos Ferrero, no pueden ocultar la excelsa temporada cuajada por Carlos Alcaraz, que ha superado las expectativas de la mayoría. Después de su meteórica irrupción, era esperable que pudiera acusar algo la resaca del éxito y la presión que supone defender tantos puntos con tan solo 20 años (empezó el año con 19), pero el murciano ha demostrado a todos que no le teme a nada y que tiene todo lo necesario para construir una carrera legendario. Lo que no se puede es pretender que sea invencible y que, en apenas su tercera temporada como profesional, se abone a la excelencia y no presente ningún altibajo.
Quienes ahora glosan a Sinner y le sitúan por delante de Carlitos, le atizaban hace unos meses acusándole de jugador endeble, cuando en la gira de tierra batida cosechó derrotas insospechadas. La opinión pública oscila a tirones injustos, sin memoria y, en muchas ocasiones, con poca capacidad analítica. Solo así se puede explicar que haya críticas o escepticismo hacia el futuro de Alcaraz, un joven que con 20 años posee un total de doce títulos, dos de ellos de Grand Slam y cuatro de Masters 1000. Si perder unos cuantos partidos en el tramo final de un año ponen en duda su destino como jugador de leyenda, habría que repasar qué se decía de los miembros del Big 3 a esa edad, cuando habían conseguido muchos menos éxitos que el murciano, a excepción de Nadal, que el año en que cumplió 20 primavera tenía también dos títulos de Grand Slam en su haber.
Alcaraz empezó con la voracidad del que se ha visto privado de competir en el Open de Australia. Después de una pretemporada en la que se dejó llevar, sobrevino una inoportuna lesión que aplazó su ingreso al circuito hasta el mes de febrero. Buenos Aires vio cómo era capaz de desplegar un tenis mayúsculo, al que dio continuidad en Río de Janeiro, donde tan solo un problema físico impidió que se llevara el título, cayendo con Norrie en la final. Su título en Indian Wells fue inolvidable, por el nivel de juego y la sensación de madurez, mientras que fue muy meritorio llegar a semifinales en Miami y luchar hasta la extenuación con Sinner en uno de los mejores partidos del día.
- Carlos Alcaraz dejó momentos inolvidables en una temporada saldada con 6 títulos
Carlitos demostraba que podía concatenar semanas de máxima exigencia rindiendo a un nivel alto y volvió la gira europea de tierra batida, fuente de alegrías para él en 2022. Ganó en Barcelona y Madrid con una insultante superioridad ante todos y haciendo ver que su único rival en esos momentos era él mismo. Su paso por Roma fue testimonial y con el único objetivo de hacerse con el número 1 del mundo, en un movimiento poco inteligente que vaticinaba lo que ocurriría a final de año. Su derrota ante Maroszan no le restó confianza y se presentó en Roland Garros sabiendo que estaba ante su gran oportunidad. Esos malditos calambres ante Djokovic privaron al mundo de una batalla épica y provocaron que Alcaraz aprendiera la lección y se recompusiera como solo pueden hacerlo los mejores.
Todo el mundo esperaba que ganara en París y casi nadie que lo hiciera en Londres, pero el español destapó el tarro de las esencias en una gira de hierba simplemente perfecta, culminada con el triunfo en la final ante Novak Djokovic, en uno de esos encuentros que jamás nadie podrá olvidar. El trabajo estaba hecho, las expectativas se habían cumplido y, a partir de ahí, solo quedaba sumar experiencias e intentar demostrar que el cambio de guardia era efectivo. Pero Carlos empezó a perder la frescura física y mental poco a poco. La derrota ante Tommy Paul no fue ningún drama, pero lo cierto es que el nivel de tenis del murciano bajó muchos enteros. Fue capaz de meterse en la final de Cincinnati más con oficio y garra que con buen juego, y la final ante Djokovic pudo ser un antes y un después en su trayectoria.
- La dolorosa derrota en la final de Cincinnati pudo ser un punto de inflexión para Alcaraz
Le dolió mucho al español perder un partido que parecía tener controlado, con set y break arriba en el segundo, en el que llegó a tener bola de partido y donde sintió el intangible poder de una leyenda como el serbio. Sus lágrimas desconsoladas al final del encuentro hicieron ver que estaba vacío, que había hecho un sobreesfuerzo por llegar ahí y que perder después de honrar al tenis con un rendimiento impecable en el mejor partido de la temporada, había minado su moral. No había tiempo para lamentaciones y Carlitos se presentó en Nueva York dispuesto a defender su título del pasado año. Recuperó la magia, todo parecía ir perfecto, pero en semifinales se topó con una impresionante versión de Daniil Medvedev a la que no supo responder.
Ahí acabó todo. Las risas, la diversión, la ilusión, el desparpajo y la frescura. Alcaraz jugó por inercia, se aferró a la opción de ser número 1 del mundo para sacar fuerzas de flaqueza y seguir compitiendo, pero no era él mismo. Empezaron a llegar derrotas que minaban su confianza y parecía suplicar un final inmediato a lo que se había convertido en una odisea para él. Tan solo vio algo de luz en Turín, donde consiguió meterse en semifinales, pero al salir del túnel se encontró con una montaña inexpugnable para él, carente de las herramientas necesarias para escalarla en ese momento. Djokovic puso la puntilla final a su recorrido en 2023 y Carlos Alcaraz abandonó la pista consciente de las áreas en las que tenía que mejorar.
Solo puede calificarse de sobresaliente la temporada del murciano, y el hecho de que él mismo se haya quedado con mal sabor de boca, pone de manifiesto que está destinado a la matrícula de honor. Toca seguir trabajando en muchos aspectos del juego, aprendiendo de las experiencias vividas y saliendo reforzado de las cosas que no salieron bien este año. Lo ha hecho con maestría durante todo el año y en esta pretemporada volverá por sus fueros. Boris Becker dijo hace unos días que Carlitos está estancado y que sus rivales han aprendido la manera ideal de contrarrestar sus virtudes. Si por algo se caracterizan los mejores es por evolucionar constantemente y hacer que ninguna adaptación sea completa. Carlos Alcaraz puede vanagloriarse de lo hecho en 2023 y esforzarse para pulir los detalles que le mantendrán en el paraíso del tenis en 2024.

