Novak Djokovic sacó adelante un encuentro complicado y mostró una evidente tendencia alza en su tenis, subiendo mucho el nivel en los instantes importantes frente a un Alexander Zverev que dispuso de oportunidades para hacer algo más en ambos sets. El resultado final fue de 7-6 (5) 7-5 en favor del serbio, que se mide a Carlos Alcaraz en la lucha por el título en el ATP Cincinnati 2023.
Eficiencia como modo de vida. Novak Djokovic ha ido desarrollando durante su carrera una habilidad innata para sacar el máximo rendimiento posible de partidos en los que da la sensación de que no hace un especial esfuerzo, esperando agazapado a que lleguen esos instantes en los que se criban los grandes jugadores de las auténticas leyendas. El serbio era consciente de que tenía que superar un duro escollo, con Alexander Zverev, para meterse en la final del ATP Masters 1000 Cincinnati 2023 y consumar el duelo soñado ante Carlos Alcaraz. Resolvió el asunto como si de un mero trámite administrativo se tratara, banalizando las dificultades puntuales y desplegando todo su arsenal tenístico y mental en los instantes clave.
Salió el tenista balcánico dispuesto a economizar esfuerzos manteniendo un nivel de intensidad medio, pero una concentración espectacular. Sascha empezó juguetón el primer set, pero no aprovechó algunas opciones de rotura cuando la bestia aún no tenía el colmillo afilado. Fueron esas situaciones lo que necesitó para despertar del todo y empezar a imponer un ritmo de bola constante y sin apenas errores, que terminó por desesperar al alemán. Se aferraba éste al encuentro con su servicio y consiguió conducirlo al tiebreak, después de salvar varias bolas de partido que tuvo Novak al resto. Dejó escapar esas, pero no iba a volver a hacerlo en una muerte súbita en la que claramente superior, desplegando sus mejores galas de leyenda viviente.
Reforzado moralmente, el serbio arrancó la segunda manga con su versión más rocosa y fue capaz de sorprender a un Zverev que aún se lamía las heridas de lo sucedido en el tiebreak, y en un abrir y cerrar de ojos, se vio con break abajo. El germano entró en una espiral realmente negativa con su drive, fallando restos sencillos a segundos saques de Novak y presentándose al décimo juego, un ultimátum con todas sus letras, sin haber hecho ni cosquillas a su contrincante. Ahí se demostró que el de Belgrado también es humano. Entró en una espiral de inseguridad y claudicó ante el sorprendente planteamiento de Sascha, que dio un paso atrás, se puso consistente y cedió la iniciativa al actual número 2 del mundo. Llegaron algunos errores y se produjo el break.
Fue en el siguiente juego donde se pudo ver condensado todo lo que es Novak Djokovic. Perdió los dos primeros puntos sin oponer resistencia, todo parecía de cara para Zverev, pero con un resto imponente y una dejada, sembró el pánico en el sistema nervioso de su rival. A partir de ahí, concatenó tres puntos asombrosos, en los que transmitía la sensación de no poder fallar una pelota, a pesar de su agresividad. Rugió al cielo de Ohio cuando consumó la rotura y supo cerrar el encuentro como solo unos elegidos en la historia de este deporte saben hacer. Buscará el título en el ATP Masters 1000 Cincinnati 2023 frente a Carlos Alcaraz, en el partido más esperado por todos los amantes del tenis mundial.

