El futuro del tenis femenino está más que asegurado. La generación 2007 ya tenía a dos 'wonderkids' capaces de asombrar al mundo. Respondían al nombre de Brenda Fruhvirtova y Mirra Andreeva. Lo que no se esperaban, quizás, era que una nueva superheroína llamada Alina Korneeva apareciese de repente para batir nuevos récors de precocidad.
Quizás a no todo el mundo le suene el nombre de Alina Korneeva. No es de extrañar: apenas cumplió los 16 años hace poco más de un mes, no ha competido aún al máximo nivel WTA y tiene por delante en el ranking femenino a otras dos jugadoras de su misma generación. Sin embargo, muy pocas promesas levantan el nivel de expectación que la rusa posee. Su último gran hito tuvo lugar la semana pasada en Figueira da Foz, Portugal, donde rompió una marca más de precocidad. Alina se convirtió en la campeona más joven de un torneo ITF W100, la máxima categoría de los torneos ITF en el circuito femenino y, por lo tanto, la antesala a los eventos profesionales WTA. ¿Cómo lo consiguió? Con un doble 6-0 en la final.
Los resultados impresionan y ameritan los elogios que recibe la que posiblemente ya sea la mayor perla del circuito femenino. Una jugadora de un currículum casi perfecto en este 2023, la temporada de su eclosión definitiva y en la que ya acumula logros memorables. Se proclamó campeona de los dos primeros Grand Slams junior del año, una racha que no tenía lugar desde el año 1990; estrenó su palmarés como profesional en un ITF W60 en Pretoria, Sudáfrica y, por último, ha enlazado una nueva marca con un nuevo cetro en el sur de Europa. A sus 16 años, la progresión de Korneeva infunde respeto, más aún si nos fijamos en que ha sido capaz de dejar por el camino a sus grandes rivales generacionales (es la número uno del mundo junior y derrotó a Andreeva en la final del Open de Australia júnior, el que fue, por cierto, el primer Grand Slam que jamás haya jugado).
El gen competitivo y ganador no sale de la nada. Si alguno piensa la casualidad como principal motivo, deberá darse cuenta que debe descartar esa hipótesis. La familia de Korneeva está ligada al éxito: su padre ganó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 como parte de la selección rusa de voleibol, señal de que el deporte corre por las venas de una Alina que ha vivido una semana escandalosa: derrotó a nombres establecidos en la élite WTA como Harriet Dart, Ylena-In-Albon o Harmony Tan, mientras que su partido por el título se resolvió en menos de una hora gracias a un apabullante 6-0 y 6-0 ante la francesa Carole Monnet.
Esto ha convertido a Korneeva en la primera jugadora de 16 años en conquistar un torneo de esta categoría, superando a Caty McNally, la poseedora de un récord que ha sido completamente pulverizado. A pesar de ceder en las semifinales de Wimbledon ante Nikola Bartunkova, la rusa se posiciona ya como una candidata de altura a asomar la cabeza en los principales torneos femeninos del circuito, si bien se pronunció hace muy poco acerca de su principal objetivo: disputar la fase previa del US Open. Su última victoria la ha catapultado dentro del top-220 del mundo, dejándola muy cerca de su objetivo, que dependerá de las bajas y altas de última hora y, quizás, de un nuevo gran resultado en las próximas semanas.
"JAMÁS HABÍA GANADO A UNA JUGADORA ASÍ POR DOBLE 6-0"
A pesar de ser completamente despiadada con la raqueta en la mano, Korneeva no puede esconder la inocencia de quien todavía es una mera adolescente. Tras proclamarse campeona en Portugal y reventar dicha marca de precocidad, se mostró serena y tierna en las declaraciones a pie de pista. "Estoy muy feliz por este torneo, por el resultado y por la final. Jugué muy bien y estuve muy concentrada desde la primera hasta la última pelota. Sentí que si fallaba tres bolas seguidas, ella empezaría a jugar mejor y mejor, así que la clave fue jugar cada bola sin ninguna emoción y sin fallar demasiado. Jamás había ganado a una jugadora tan buena por este resultado", comentaba una Alina que también explicó de dónde proviene su carácter feroz.
"Creo que soy tan competitiva por mi familia, en primer lugar, ya que vengo de una familia deportiva y eso me ha ayudado muchísimo. También, porque quiero jugar al tenis toda mi vida y quiero ganar muchísimo. Para ganar torneos y Grand Slams, tengo que jugar al tenis al más alto nivel".

