Brady: “Llegué a enloquecer, mentalmente no estaba en un buen lugar”
La estadounidense, que llegó a estar casi dos años parada por una lesión en el pie, cuenta por lo que ha pasado y cómo ha cambiado su percepción en el circuito.
Aunque fuera finalista del Open de Australia 2021, muchos se habían olvidado de la figura Jennifer Brady. ¿Dónde está la estadounidense? Tras dejar atrás una grave lesión de dos años, la ex Nº13 mundial regresó la semana pasada y comentó su experiencia con ESPN. Esto fue lo más interesante:
Regreso al tour
“Estoy muy feliz de volver a jugar y competir. Ojalá hubiera podido tener más partidos antes con las grandes jugadoras, nuevamente, pero esto solo me ayudará a probar mi nivel y ver dónde estoy, luego ya tendré tiempo para aprender y mejorar, para volver a la cancha de práctica y trabajar en algunas cosas, para tratar de estar lista para el próximo torneo. Pase lo que pase, esto es lo que quiero hacer, de lo contrario me habría rendido hace un tiempo”.
Su momento más oscuro
“Sentí que estaba empezando a encontrar mi juego, que estaba tan cerca de llegar al top10, de hacer algo grande. Entonces fue cuando me golpeó esta lesión, supongo que se podría decir… honestamente, el último partido que jugué sin dolor fue en el aquel Open de Australia 2021. Ha sido muchísimo tiempo perdido, el problema se había vuelto crónico en ese momento porque estaba lesionada y realmente no se curaba adecuadamente. Había mucho tejido cicatrizado, también en mi mente”.
Perdida en el tiempo
“No estaba llegando a ninguna parte, pasaba el tiempo y lo que sentía era que permanecía en el mismo barco, inmóvil, no progresaba nada. De hecho, la sensación era incluso peor, era de haber retrocedido. Empecé a tener cierta ansiedad y a pensar: ‘Dios mío, ¿podré recuperarme, podré volver a jugar alguna vez?’. Eran solo malos pensamientos, empecé a enloquecer y, simplemente, a no estar en un buen lugar mentalmente”.
Camino de regreso
“Necesitaba salir de Florida, ver a todos mis amigos y recordar cómo era la vida fuera del circuito. Fue un reinicio mental total para mí, ver otros partidos me recordó lo bueno y lo malo, solo presenciar la montaña rusa de emociones que se siente. Ganar, perder, sentirme mal cuando pierdes un partido, querer romper todas las raquetas… volví a vivir absolutamente todo. La adrenalina de todo eso me hizo estar en mi lugar, darme cuenta de cuánto lo extrañaba”.
Lo más complicado en su vuelta
“Tuve que volver a aclimatarme a la intensidad y a todos los pequeños músculos de mis pies, de mis tobillos, de todas mis partes. Finalmente pude ver luz al final del túnel. Por fin pude afrontar esa última curva como yo quería, no podía esperar más. Fue difícil, por supuesto, me vi muy cerca de disputar este último Grand Slam y al final no pudo ser. Ahí reconozco que volvieron otra vez las dudas: ‘¿Podré volver a jugar alguna vez?' Esos pensamientos comenzaron a volver a aparecer”.
Aceptando su presente
“Pensé que volver iba a ser muy diferente y luego me di cuenta rápido que iba a ser lo de siempre, no había un solo día diferente. Es la misma gente, los mismos dolores de cabeza, nada ha cambiado. Pero sé que tengo mucha suerte de estar haciendo lo que estoy haciendo. Lidiar con estas cosas, vivir constantemente con una maleta, en un lugar diferente cada semana, es algo que no me importa, porque lo disfruto. Es nuestra vida, la vida de un tenista profesional”.