Arrancó la gira de hierba para Carlos Alcaraz en el ATP 500 de Queen’s, aunque en su banquillo no están los de siempre. Más allá del cambio de Juan Carlos Ferrero por Samuel López, al que tampoco encontramos es a su fisioterapeuta habitual. Pero tranquilos, Juanjo Moreno (Albacete, 1981) está siguiendo cada bola desde casa.
El español era un hombre al que teníamos muchísimas ganas de invitar a Punto de Break, un deseo que hoy por fin se cumple. “Nací en Albacete pero me considero yeclano”, afirma a través del teléfono en los minutos de presentación. A lo largo de toda la entrevista, donde tocamos múltiples temas de actualidad, el preparador solo tiene una petición, la de reconocer el trabajo que junto a él desarrollan Alberto Lledó, Juanjo López, Sergio Hernández y el resto del #TeamAlcaraz. Juntos son una piña, la corte del Nº1 más joven de la historia, pero hoy quien responde a las preguntas es Juanjo.
Cómo sufrimos ayer con Carlitos.
Era su primer torneo en hierba del año, una superficie que a los españoles les cuesta un poquito, así que siempre es difícil. Sacarlo de esa manera y sumar otra victoria nos beneficia, pone en manifiesto la capacidad que tiene Carlos para anteponerse a la adversidad.
¿Cambia mucho vuestra manera de trabajar en esta superficie?
Por supuesto, en este sentido trabajo mano a mano con Alberto Lledó, que también es su preparador físico. Uno de los factores de riesgo que existe en el día a día del tenista reside en los materiales con los que trabaja, ya sea la tensión de su raqueta, el tipo de pelota o el cambio de superficie. Entre Alberto y yo intentamos cubrir estas dificultades con ejercicios específicos, aunque la preocupación sigue ahí en cada partido.
Es que no hay tiempo de adaptarse.
La evidencia científica descrita habla de que la adaptación total se da en un periodo de entre 5-8 semanas, al menos en la media poblacional. Nosotros hemos tenido 5-6 días para hacer esa adaptación, así que las matemáticas aquí no acompañan. El tenista es un superviviente de las lesiones, para mí es el deportista que más expuesto está a factores de riesgo de lesionarte, por el cambio continuo de condiciones, alturas, pelotas, superficie, etc. Y además, en unos espacios de tiempo muy limitados, pero intentamos hacer lo que podemos con lo que tenemos. La victoria de ayer nos confirma que el trabajo está bien hecho, Carlos no se lesionó y eso es lo más importante.
El tenista es un superviviente de las lesiones, me quedo con eso.
Si hiciéramos un estudio de lesiones entre los diferentes deportistas, seguro que los tenistas salen en primera posición, los que más lesiones acumulan. Luego está la excepción que confirma la regla, como el caso de Roger Federer, que tuvo la genética y la suerte de no lesionarte casi nunca, no tuvo lesiones graves, aunque sí otras menores. Lo que pasaba es que Roger era un caballero, nunca reveló informaciones privadas ni comentó más de la cuenta, quizá por eso tenemos esa imagen de Federer. Al final no pudo alargar su retirada precisamente por una lesión, lo que me hace pensar que durante su carrera pudo ir acumulando diversas molestias que desembocaron en un problema mucho más serio.

Y sabiendo todos los riesgos que existe, ¿se puede ver tranquilo un partido de Carlos Alcaraz? ¿Cómo lo vivís vosotros?
Es tal cual lo has dicho, nosotros vivimos cada partido en constante tensión. Juan Carlos y yo somos los que más tiempo pasamos con Carlitos, además de acompañarle a los torneos también estamos en su día a día en la Academia, o cuando está en Murcia. Muchas veces acaba el entrenamiento de pista y Juan Carlos se queda con nosotros en la parte física, aunque normalmente el que se queda en la camilla con el jugador soy yo, así que pasamos mucho tiempo juntos. Lo conocemos muy bien, pero hasta que no acaba el partido, hablo con él y él me dice ‘Todo bien, Juanjo’, yo estoy sufriendo (risas). El deporte es esto, los que vivimos cerca del deportista sabemos que en cualquier momento puede aparecer una lesión.
Eres la persona que mejor conoce el cuerpo de Carlos Alcaraz. ¿Cómo es?
Es un físico construido con mucho trabajo junto a Alberto Lledó. Desde el momento que Juan Carlos nos lo presenta ya sabíamos el cuerpo y las condiciones que queríamos para Carlos, así que ahí está el resultado. Es un deportista muy completo, muy elástico, muy potente y muy resistente, ha demostrado que puede dar un rendimiento muy alto en todas las superficies.
¿Hay algo que te sorprenda?
Que a pesar de su juventud ha seguido quemando etapas y filtros en los que muchos otros chicos se quedan. Para llegar a ser deportista profesional hay que pasar infinidad de filtros, imagínate para ser top10 o ser Nº1 del mundo, pues Carlos ha sido capaz de superar cada una de esas etapas. Esto es lo que más me sorprende de él.
Respecto al ‘entrenamiento invisible’, ¿hay muchos factores que atender?
La nutrición, los descansos, los sacrificios de qué hacer y qué no hacer, etc. Son muchos factores, no solamente el físico, también es una cuestión psicológica y de estilo de vida que el propio jugador tiene que aplicar. El toque genético también lo tiene, pero yo siempre digo lo mismo: la genética es quien carga el arma, pero es el estilo de vida lo que dispara la bala.

¿Te preocupa lo que pueda hacer cuando no estás con él?
Cuando no estoy con él, lo que hago es ponerle a una persona que conozca su cuerpo perfectamente, que conozca cada paso de lo que hay que hacer. Esta persona es Sergio Hernández, el fisioterapeuta que ha viajado esta semana al torneo de Queen’s, por ejemplo. Yo me encargo de que siempre haya un buen profesional a su lado para que se cumplan todas las premisas.
¿Es muy inquieto?
Claro que sí, pero no podemos olvidar que tiene 20 años. ¡Solo tiene 20 años! Es un chico muy joven que ha tenido que sacrificar muchas cosas y que tiene que regatear diversas tentaciones relacionadas con su edad, porque a esa edad quieres comerte el mundo en todos los sentidos.
A veces habrá que decirle que no.
Entre Juan Carlos, sus padres y yo somos los que más veces le decimos ‘NO’, a veces nos puede dejar como los ‘malos’, aunque no sería la palabra correcta. Otra gente que no esté tan pegada a él igual se comporta de otra forma, pero lo realmente complicado es decirle que no haga esto, que no coma esto o que no vaya a tal sitio. Estar todo el rato diciéndole que ‘NO’ puede generar cierto rechazo por parte del jugador, pero es un riesgo que corremos. Dice el refrán: ‘Quien bien te quiere, te hará llorar’. Y es así, porque seguramente esa gente te diga cosas que no quieres escuchar, pero que será lo mejor para ti. En mi caso, la relación con Carlos hace mucho tiempo que va más allá de lo profesional.
Otro chaval en su posición se volvería loco.
Tiene ganas de descubrirlo todo, pero es que tiene 20 años. Yo también fui deportista y tuve restricciones, pero no las mismas a las que está sometido Carlos. Hay que estar muy encima de él y recordarle las cosas que no debe hacer, vive en un universo deportivo y a veces le toca bajar al mundo real.

¿Cómo es eso?
Digamos que Carlos vive en Marte, con unas condiciones de gravedad, atmósfera y oxígeno que se tienen que estar revisando constantemente. Pero de vez en cuando le dejamos que venga a la Tierra y ahí es cuando le decimos: ‘Cuidado, la gravedad no es la misma’ o ‘Cuidado, las condiciones meteorológicas no son las mismas’. Pero claro, él ha nacido en la Tierra, él viene de aquí, pero ahora mismo está viviendo en Marte. El mundo en el que Carlos está consiguiendo todo esto es un mundo completamente distinto al de cualquier otro chico de 20 años que está en la Tierra. Es un marciano, hace cosas de extraterrestres (risas).
Como fisioterapeuta consolidado en el circuito, ¿dirías que esta profesión se ha vuelto más imprescindible que nunca?
La exigencia física que ahora mismo tiene el tenis te obliga a cuidar tu físico al detalle. La bola va mucho más rápida, los jugadores son cada vez más atletas, pero te lo explico muy fácil con una metáfora de boxeo. Si los boxeadores cada vez pegan más fuerte y tienen los guantes más duros, el boxeador que está enfrente tendrá que prepararse cada día para recibir esos golpes que cada vez vienen a mayor potencia y con un material más duro. O te endureces, o ya no pasas estos filtros. Si tienes que medirte a un jugador veloz, potente, resistente, uno que sea capaz de poner una bola en la línea en un cuarto set… o eres capaz de llegar a esa bola, o no te vas a meter entre los mejores. Si al llegar a un cuarto set sufres una lesión o te falta la energía, entonces dejarás de avanzar en el ranking.
Pero esa exigencia siempre estuvo ahí.
Ahora apreciamos cualidades diferentes, ha cambiado el juego y el material, ahora la pelota va más rápida y eso modifica la física y la tecnología. El ciclismo es otro ejemplo, los cuerpos de los ciclistas actuales no eran los mismos que los de hace 30 años. ¿Por qué? Porque la bicicleta no es la misma. Aquí es donde nace la figura fundamental de un cuidador del cuerpo del deportista, un preparador del cuerpo, alguien que controle toda la esfera relacionada con lo físico. Ahora mismo todo el mundo cuenta con un fisioterapeuta, todo el mundo quiere recuperarse lo antes posible después de un partido. Si el rival llega con un 1% menos de fatiga que tú, seguramente te gane. Ese 1% puede ser crucial.
Conclusión: a mayor exigencia, mayor riesgo de lesión.
Ahora mismo, lo que más aumenta el riesgo de lesión es la potencia. La potencia es la máxima expresión del rendimiento físico, aunque la resistencia también es importante. Ahora los tenistas se centran en generar la mayor cantidad de fuerza posible a una velocidad máxima, por eso cada vez aparecen más lesiones musculares, como una pequeña rotura o una distensión. En en caso de Carlos, son cosas que sacando a 220km/h y corriendo como corre hace que el riesgo de lesión se multiplique.

¿Y esto lo intentáis cambiar o lo aceptáis con gusto?
Si Carlos es Nº1 del mundo es por todo esto. Claro que hay bolas que igual no debería correrlas así, te reconozco que hay muchas bolas que yo cierro los ojos pensando en lo peor. Son bolas que parecen imposible que llegue… ¡pero hay veces que llega! Esas bolas con las que yo sufro, que me pongo a pensar en el isquiotibial o el semimembranoso, el tío hace una bestialidad, llega y la mete. Dentro del equipo, la filosofía es lucharlas todas, porque hay veces que esa bola imposible entra y supone un break. En el tenis muchas veces lo decide todo una bola, Carlos esto lo tiene muy impreso en su ADN y en su manera de jugar. ¿Que aumenta el riesgo de lesión? Claro que sí, pero lo asumimos y lo aceptamos.
Pienso en la final de Río, por ejemplo. Cuando le ves lesionado, ¿qué piensas? ¿No debería retirarse?
El que juega es Carlos, el que tienes la sensaciones en pista es él. En mi caso, siempre que haya un riesgo de lesión, la decisión está tomada, pero es Carlos el que interpreta esa situación, él que sabe lo que se está jugando. En ese momento, si él me preguntara, mi decisión sería muy clara: ‘Retírate’. La final de Río puede volver al año siguiente, pero dentro de dos días viene Acapulco, luego Indian Wells, Miami… la temporada es excesivamente larga, pero esto ya es otro problema aparte de los tenistas.
Roland Garros, Djokovic y los calambres. Te lo tengo que preguntar.
En primer lugar, hay que dejar claro que no fue una lesión, el deportista no es inherente a los calambres, que se pueden dar por la vía biológica o la psicológica, incluso ambas a la vez. Nosotros con Carlos lo que hacemos es controlar la vía biológica, controlar que tome todo lo necesario para que no tenga ausencia de sales minerales ni ningún otro nutriente. El cuerpo, al notar que falta algún nutriente, genera un calambre muscular, pero nosotros con Carlos lo tenemos sobradamente entrenado y cubierto.
De hecho, ya jugó partidos más exigentes en ese sentido.
Es el mismo cuerpo que jugó con unas condiciones más duras de calor y humedad que las de París. El mismo cuerpo que batió un récord en el US Open con aquel partido de 5h20min. Es el mismo equipo y el mismo entrenamiento de siempre, esto podría haber sucedido en estos partidos previos, pero nunca le había pasado, independientemente de la dureza del partido.

¿Dónde apuntamos entonces?
A la parte más psicológica, la forma en la que Carlos afronta mentalmente el partido. Que esto también está trabajado, el equipo siempre busca que llegue lo más relajado a cada partido, pero luego no es tan fácil de manejar desde fuera. Yo puedo dotarlo de la energía y los nutrientes suficientes para que se pelee en un quinto set con Djokovic, pero no puedo estar en su cabeza para controlar la tensión o la relajación mental que le pueda suponer el encuentro.
¿Cómo se puede explicar ese momento del tercer set?
Cuando tú tienes un momento estresante, el cuerpo puede reaccionar de tres maneras: parálisis, huida o lucha. El cuerpo se estresa ante un peligro, hace una cascada que afecta al cortisol y la adrenalina, hormonas que te preparan para salir corriendo a todo trapo… o la segunda opción, que es luchar contra ese peligro. El mejor ejemplo está en las personas que se les ha aparecido un león, ¿cómo reaccionas? Hay casos de gente que les entra un ladrón en casa y han sido capaces de golpearlo y hacerle frente, o gente que le han clavado un cuchillo y ha seguido corriendo. En una situación así, digamos que tienes un plus a nivel muscular porque los músculos se tensan, se inhibe hasta el dolor. Esto traducido a un partido donde juegas contra un ídolo, en el torneo de tus sueños, y después de jugar dos sets durísimos con muchísimas tensión… eso fue lo que le pasó a Carlos.
Él mismo reconoció que no fue un día normal.
Yo siempre le monitorizo la noche anterior a este tipo de partidos, así sé cómo está su sistema nervioso. En este caso, no estaba igual que otros partidos. En la final del US Open contra Casper Ruud no estaba así. El día de la final de Indian Wells contra Medvedev no estaba así. El tema del sueño es muy importante y esa noche Carlos no pudo recuperarse como el resto de noches, sobre todo a nivel psicológico, a nivel de fatiga. Ante estas cosas el equipo no puede hacer nada, esa noche se fue a dormir con pensamientos rumiantes que no le dejaron dormir bien, su sistema nervioso no paró de dar vueltas.
¿Cómo se produce un calambre?
El músculo puede acalambrarse, incluso tener sensación de hormigueo, por el estado de cortisol elevado. Si tú te acalambras por falta de algún nutriente, lo normal es que se te acalambre el músculo más necesitado en ese momento, ya sea el cuádriceps o el aductor, el que sea. En este caso se le acalambró la mano, el cuádriceps, el gemelo… cuando es una cosa sistémica es porque el origen viene del sistema nervioso central, puramente psicológico.

La gente no entiende que al Nº1 del mundo le pase esto, tenga la edad que tenga.
Era la primera vez que jugaba contra Novak Djokovic en semifinales de Roland Garros. Además, los calambres siempre vienen en un momento de relajación, es curioso, pero pasó justo cuando Novak se fue al vestuario después del segundo set, ahí es cuando Carlos fue más consciente de todo lo que estaba pasando. Es ese momento donde piensas que ya tienes controlado al ladrón, el cuerpo se relaja, hasta que Djokovic vuelve a la pista y te das cuenta que el ladrón no estaba tan controlado, que todavía te puede generar problemas.
¿Qué hiciste con toda esa información monitorizadla de la noche anterior? ¿Se lo comentaste a Carlos por la mañana?
Esa decisión se tomó entre todo el equipo, no queríamos darle todavía más importancia al asunto. Se le comentó pero de manera distante, relajada, pero no fue fácil. Al final es una situación nueva para él, es la primera vez que ha tenido esta sensación, así que le servirá para aprender. La próxima vez que nos enfrentemos a Djokovic en un Grand Slam ya no será la primera vez, así que esta experiencia, sumado a todo lo que le hemos explicado, le servirá para salir mucho más preparado mentalmente.
O puede que en esa próxima vez se acuerde de esta experiencia y se agobie más, que se vea obligado a no fallar.
No te falta razón, pero lo podemos comparar a un examen. Suspendes la primera vez por una mala experiencia y luego, cuando vas a la segunda convocatoria, posiblemente te genere otra vez esa tensión. La diferencia es que ya no será la primera vez, tú ya sabes que hay que tomarse la situación de otra manera. A la próxima Carlos será más mayor y ya no le pillará tan de sorpresa.
Es de los que aprenden rápido, eso está claro.
Normalmente aprende muy rápido de las experiencias, es uno de los filtros en los que más ha marcado la diferencia con otros jugadores de su edad, incluso del propio circuito. Claro que puede volver a ponerse nervioso, pero conozco tanto a Carlos que estoy convencido de que llegaría con otra mentalidad. No te lo puedo asegurar al 100%, pero tuvimos una charla y lo entendió todo perfecto, su percepción de la situación fue total.

¿Y si pasa? Hay que enseñar a la gente que esta gente no son robots, que también fallan.
Nosotros sabemos que es un hándicap de Carlos. Quizá a otros deportistas no les ha pasado, él tiene otras características buenas y ahora esto se está poniendo de manifiesto, pero nunca nos había pasado de esta manera. ¿Puede volver a pasar? Por supuesto, Carlos es humano, tienes sus preocupaciones y, aunque cambien, serán igual de intensas. ¿Por qué el equipo está tranquilo? Porque sabemos que no es una cuestión física, biológica o fisiológica. Es una cuestión relacionada con su maduración: conforme vayan pasando los años, esto pasará menos.
Que nadie piense que es débil mentalmente.
La gente se olvida que ha sido el Nº1 más joven de la historia del tenis, esto implica tener una mentalidad muy poderosa, pues esto es un peso que solo él ha llevado. Otros jugadores habrán ganado Roland Garros siendo muy jóvenes y habrán tenido esa cualidad, pero igual otras no. Tampoco quiero comparar, ganar un Grand Slam tiene un mérito increíble, sea cual sea, pero Carlos ha demostrado otras cosas que otros jugadores quizá no tuvieron en su momento, sobre todo a nivel mediático.

