Aunque ya pasaron algunas semanas, merece la pena recordar el papel que tuvo Jan-Lennard Struff en el último Mutua Madrid Open 2023. Hoy lo hacemos a través de una entrevista realizada en DTB, donde el alemán explica cómo se desarrolló esa quince maravillosa y de qué forma le repercute de cara a Roland Garros, donde el ascenso en el ranking hará que sea uno de los cabezas de serie dentro del cuadro individual masculino. Todo son buenas noticias para Struff, que llegará como uno de los principales tapados a evitar durante la primera semana.
La resaca de Madrid
“Me tomé unos días por completo, fue agradable estar de nuevo en casa con mi familia después de mucho tiempo. Lo normal es que tengamos muy poco tiempo para darnos un respiro, en el deporte todo se mueve muy rápido y enseguida tienes que volver a las pistas para entrenar y pensar en tus próximos desafíos. Hay momentos en los que me vienen a la mente algunas imágenes de Madrid, esto nos ayuda a reforzarnos como equipo y analizar algunos aspectos de este torneo. Quiero arrastrar conmigo esas emociones positivas de cara a las próximas semanas”.
Su historia en la Caja Mágica
“Fue un torneo muy especial para mí, mi primera vez en una final de Masters 1000 y, además, llegando como lucky loser. Me hubiera encantado dar el último paso y haber ganado el torneo, entregué todo lo que tenía, pero desgraciadamente no fue suficiente. Me llegaron muchísimas reacciones y mensajes de las personas que habitualmente me siguen, todavía no he podido responder a todos, surgieron demasiadas noticias durante esos días. Solo puedo dar las gracias a todo el mundo que pensó en mí, me han hecho muy feliz”.
¿Qué cambió esa quincena?
“No creo que mi estilo de juego en Madrid fuera diferente a mi estilo de juego habitual, yo siempre trato de ser así de agresivo. La diferencia estuvo en las condiciones del torneo, la superficie rápida y la altitud, que la bola saltara tanto es un factor que se adaptó muy bien a mi estilo de juego ofensivo”.
Primer jugador que disputa seis partidos seguidos llegando al tercer set
“Leí este dato después de la final y, sinceramente, no podía creer que no hubiera sucedido antes. Por supuesto, llegar a la final de un torneo de Masters 1000 siendo un perdedor afortunado resulta una historia que no sucede todos los días, pero nunca pensé que esos seis partidos seguidos a tres sets fueran a significar algo único. Tampoco lo sentí físicamente, me vi bastante en forma en la final, donde sí fue agotador fue en el aspecto mental. Nunca antes había jugado nueve partidos en un torneo, es un desafío mantener ese mismo nivel de tensión y concentración ante los mejores durante tantos días”.
Un torneo trampolín
“Venía de un año difícil, comencé la temporada en la posición #150 e, inmediatamente, me volví a lesionar en el Open de Australia. Por eso es increíble pensar que ahora mismo esté dentro de los 30 mejores del ranking, tan solo unas semanas después de todo aquello. Lo rápido que subí en la clasificación ha sido una locura, no hay una receta secreta para esto, simplemente hay que trabajar duro y tener un compromiso del 100% con lo que haces”.
Un veterano de 33 años
“Noto que tengo más experiencia, conozco mejor las cosas que son buenas para mí y las que no lo son. Con el tiempo vas aprendiendo a clasificar mejor las cosas, a confiar más en ti mismo y tus sentimientos. Estas cualidades son importantes para sobrevivir en la gira. Al comienzo de mi carrera, por ejemplo, era más introvertido dentro de la pista, en estos últimos años he intentado obtener un poco más de energía a través de un lenguaje corporal positivo. Cualquiera que juegue al tenis sabe lo difícil que es mantenerse positivo en la cancha en todo momento. Si me hubiera quedado frustrado o enfadado después de perder el segundo set contra Tsitsipas, había sido mucho más difícil ganar ese partido. Para mí solo hay una forma de tener éxito: nunca renuncies, trata de mantener siempre una actitud positiva”.
Luchando por ser el mejor tenista de su país
“Es algo irrelevante para mí, me miro y estoy feliz con mis resultados, además de verme en el mejor ranking de mi carrera. Con Sascha tenemos a alguien que lleva años siendo el claro Nº1 alemán, el hecho de que ahora esté tan cerca de él se debe a su larga lesión y el hecho de que no tenía ningún punto que defender. Estoy seguro de que pronto volverá a estar en lo más alto”.
Y ahora, Roland Garros
“Antes de Montecarlo ni siquiera estaba seguro de lo que pasaría a estas alturas, pero ahora mismo soy uno de los sembrados en París. Por supuesto que es una ventaja, pero también hay muchos jugadores por debajo de los 32 primeros que son realmente peligrosos. Tengo muy buenos recuerdos de Roland Garros porque aquí llegué dos veces a la cuarta ronda, así que llego realmente motivado. Siempre he apostado por comunicar mis objetivos específicos únicamente a mi equipo, así que todo lo que os diré es que tengo muchas ganas de volver este año a París”.

