Skip to main content

De compararse con Djokovic a enfrentarle: la historia de Tomás Etcheverry

El platense se enfrentará por vez primera a Nole y lo hace tras una evolución impresionante. El foco, en su manejo de las emociones y salud mental.

Tomás Etcheverry. Fuente: Getty

Octubre de 2016. Salinas, Ecuador. Tomás Martín Etcheverry sale a la pista con un objetivo entre ceja y ceja: conseguir la victoria. Enfrente, el peruano André Meza. Un 6-1 y 6-0 ratifica el objetivo en apenas un abrir y cerrar de ojos. Lo que a ojos del mundo era una victoria sin demasiada importancia se convierte en el primer hito de la carrera del jugador de La Plata, que suma su primer punto ATP. Minutos después, una celebración improvisada surge a través de su entrenador, Luciano Cabeiro. Etcheverry mira el ranking ATP y pone su mira en el número uno, un tipo al que ha crecido viendo, archiconocido en todo el mundo. Novak Djokovic, al frente de un reinado inexpugnable en el que ya suma la desorbitada cifra de 12,900 puntos, es el baremo en el que Tommy se fija. Lo apunta en un papel y se toma una foto. Una pequeña estrella más en el ecosistema tenístico ya apuntaba entonces al Sistema Solar.

Necesitó de mucho sacrificio, mucho trabajo a nivel mental y de gestión de las emociones, pero Tomás ha conseguido cerrar el círculo. Seis años y medio después de aquella tarde en Ecuador, el albiceleste enfrentará a Novak Djokovic por primera vez en su carrera en el ATP Roma 2023. No será en un escenario cualquiera: en la arena de los gladiadores, en el Campo Centrale de Roma. Quizás no haya una mejor plaza que refleje el simbolismo de lo logrado, que sirva para cerrar una etapa en la que Tomás peleó durante años a través de los circuitos Future y Challenger. Tras mucho esfuerzo, el argentino ya forma parte de la élite del circuito... pero promete y quiere mucho más.

"Jugar ante Djokovic es un sueño hecho realidad. Era algo que siempre había deseado, tenía muchas ganas de poder enfrentarme a él", confiesa en palabras a la ATP Tomás, que superó en primera ronda a Luca Van Assche para acceder a su emparejamiento con el serbio. Él mismo afirma que este encuentro llega "en el mejor momento de su carrera profesional", hecho fácil de comprobar si echamos un vistazo a su currículum en este 2023. Etcheverry ha alcanzado sus dos primeras finales ATP, si bien en ambas se quedó con la miel en los labios: cedió ante dos jugadores locales en sendas finales. La primera de ellas, ante Nicolás Jarry en Santiago; la segunda, ante Frances Tiafoe en Houston.

"He crecido viendo a Nole jugar y ganar, desde muy pequeño lo sigo. Desde el momento en el que yo agarré una raqueta él ya estaba arriba. Cuando salga a la pista me enfrentaré a uno de los mejores de la historia... pero trataré de no respetarlo, animarme, ir a por todas", confiesa el de La Plata, establecido como una de las mejores raquetas de su país. Su tremenda evolución tiene como punto más destacado el manejo de sus emociones: Tomás trabaja con su psicólogo desde hace tres años y habla con él, al menos, una vez por semana, si bien las sesiones suelen ser más continuadas. Es un modo de descargar sus pensamientos internos y de cuidar la salud mental, un aspecto tan o más importante que cualquier otro en el tenis actual.

"JAMÁS ROMPÍ UNA RAQUETA"

En una charla con la propia ATP, Etcheverry nos descubre otra de sus mayores peculiaridades: jamás ha roto una raqueta en un partido profesional. Evidentemente, todo esto va unido a su cuidado de las emociones y su capacidad para mantener el saber estar en la pista en todo momento, lo que no resta ni mucho menos espíritu competitivo ni raza a un verdadero luchador. Su estilo de tenis, de hecho, se rige a través de una construcción cuidada del punto, utilizando en especial la derecha invertida para someter a sus rivales. Un aumento gradual de su aceleración con este golpe, siendo capaz de aplanarlo para ser más peligroso en pistas duras, ha provocado el crecimiento vertiginoso de un jugador que se ganó su hueco entre los mejores a base de trabajo, sin precipitar jamás los tiempos de su escalada.

"Siempre vienen pensamientos negativos, no se puede evitar, pero la clave es evitar que te boicoteen. Lo hacemos lo mejor que podemos, hay que tenerlo en cuenta siempre. Esa es mi forma de afrontarlo, si bien hay otros tenistas que lo hacen por el lado de la ira y les puede funcionar perfectamente", afirma el de La Plata. Mañana le tocará cumplir un sueño en Roma, poner el punto y final a un capítulo muy bonito de su historia. Pasó de fijarse en el mejor a tenerlo al otro lado de la cancha, una demostración de que todo puede ser posible en este deporte si a tu talento se le suma el esfuerzo y la ética de trabajo adecuadas. ¿Podrá escibir otro capítulo aún mejor? A las 19:00 del día de mañana se resolverá esta historia.