Detrás de un deportista de élite suele esconderse siempre una personalidad interesante, genuina y repleta de matices que ayudan a entender el éxito en un mundo repleto de competencia y dificultades. Jannik Sinner está en el camino de convertirse en uno de los mejores tenistas del mundo, pero también se está granjeando una imagen pública y demostrando que tiene carisma. Más allá de su vertiginoso tenis, este joven italiano criado en los Alpes limítrofes con Austria, desea combinar la frialdad que se le presupone con la pasión propia de un aspirante a la gloria en el camino de ello. En una interesante entrevista con interviewmagazine, deja jugosos titulares que hacen reflexionar notablemente sobre qué se está gestando en su mente y su raqueta.
Cómo combina su pasión por el esquí con el tenis profesional y por qué decidió dedicarse a éste
"Desde que tenía 3 años nunca había pasado un invierno sin esquiar, éste ha sido el primero de toda mi vida. A los 7 años era campeón nacional de mi categoría y con 11 fui segundo. Hasta los 13 años era mucho mejor esquiador que tenista, pero algo cambió a esa edad. Me di cuenta de que el esquí no era un juego para mí porque cualquier error podía costarme la vida, pero no podía concebir el no arriesgar en cada bajada. El tenis es muy mental, empezó a gustarme más y lo que me conquistó fue que podías salir victorioso a pesar de cometer errores, algo que en el esquí es imposible. Además, lo peligroso que era el esquí de competición me hizo decantarme finalmente por el tenis. Con una raqueta en la mano puedo estar nervioso, pero jamás tengo miedo, algo que sí sentía en un descenso de esquí", asevera Jannik.
De qué manera se gestionan las emociones enfrentándose a los mejores
"Es una sensación única medirse a los más grandes porque tienes la presión de tener que rendir a tu máximo nivel, sin que ello te asegure la victoria. En estos momentos ya me siento preparado para retos de este calibre, conozco el potencial de mi tenis, la velocidad de mis golpes. Entreno durante todo el año para vivir encuentros como esos y sé que, pase lo que pase, voy a aprender lecciones muy valiosas", afirma un Sinner que rememora derrotas dolorosas ante rivales de gran entidad. "Resulta desgarrador perder partidos ajustads en escenarios importantes, pensar que podrías haber tomado mejores decisiones, pero debo tener paciencia. Es clave ser consistente y, a partir de ahí, seguir construyendo", aseveró el italiano.
Cuál es su mejor golpe y qué opina de la nueva generación
"Aún no creo que mi revés sea perfecto, pero definitivamente, es mi mejor tiro, el más natural. Golpear plano a la pelota con el revés es donde siempre me he sentido más cómodo, sé mover bien las manos para que el golpe salga fluido", señala antes de reflexionar sobre el talento de los jóvenes. "Vienen jugadores muy buenos. Están Carlitos, Rune, Tsitsipas, Zverev, Medvedev... Es muy emocionante ver que somos gente de personalidades muy distintas abriéndonos paso y ganando ya muchos partidos en torneos importantes. Me resulta muy divertido ser parte de esto porque además todos tenemos una buena relación", destacó un Jannik Sinner que reconoció ser muy precavido con su alimentación, al no beber nada de alcohol y jamás ingerir alimentos fritos. En definitiva, una estrella en ciernes que cuida hasta el mínimo detalle.

