Es lo que tienen los grandes jugadores: a la mínima que acumulan tres derrotas consecutivas, la gente se alerta. Roberto Bautista (Castellón, 1988) ha sido uno de los hombres más regulares de la última década dentro del circuito ATP, pero el balance de su temporada 2023 no está yendo como esperaba. Con 35 años y una trayectoria encomiable a sus espaldas, el pupilo de Dani Gimeno sigue teniendo ese fuego en la mirada tan necesario para la competición, deseando que llegue la semana que le permita voltear el escenario.
Aprovechando su paso por el Mutua Madrid Open –donde Khachanov le cerró el paso en tercera ronda–, Punto de Break tuvo el placer de sentarse con el español y analizar el futuro a medio plazo. Su discurso transmite la calma de un veterano, de alguien que ya sabe lo que es superar muchas dificultades, pero también es consciente que el reloj biológico avanza y cada vez es más complicado frenar a los jóvenes. Con más o menos victorias, celebramos que el trato con Rober siempre es exquisito.
A estas alturas del curso, pocas veces habrás llegado con más derrotas que victorias (11-12). ¿Cómo llevas esta situación?
Lo llevo bien, en Montecarlo y Barcelona las sensaciones ya fueron buenas, competí a buen nivel. Sí que es verdad que en febrero y marzo tuve dos o tres torneos regulares, pero son cosas que pasan durante el año. Puede que sea la primera vez que me pasa de manera consecutiva, ha sido una situación nueva para mí que no es fácil de llevar cuado la vives por primera vez. Ahora me encuentro bien, siento que estoy en plena forma.
¿A qué se debe este bajón?
Cada partido es una historia. En Rotterdam, por ejemplo, perdí 7-6 en el tercer set contra Hurkacz jugando un magnífico partido. Al ser una persona muy ganadora, pese a haber hecho un gran partido, la sensación de perder en primera ronda me duele. En lugar de ser una semana positiva, que podía haberlo sido, terminó afectándome para mal. Puedes tener malas sensaciones y competir bien, suplirlo con ganas y competitividad, o incluso inercia. O puedes estar con muy buenas sensaciones y no ganar, no todo es tan fácil.
¿Has tenido algún momento crítico de malos pensamientos?
Sí que lo he tenido, después de Miami lo sentí. En Montecarlo también lo sentí, pero superar aquel partido tan complicado ante Krajinovic me dio mucha confianza, me hizo volver a sentirme bien y competitivo.

Luego con Zverev no hubo manera.
Con Alexander me vi bien, perdí doble 6-4 en casi dos horas, dos sets muy duros y competidos, creo que jugué bien. Hay veces que el rival tiene unas armas que si las saca te hacen daño, ese día él estuvo muy fino con el saque, sabía que en esa ronda sería un rival muy duro para mí. Aquí con Khachanov también me quedé muy cerca, un partido muy cerrado que se definió en pequeños detalles.
La cuestión es que el año empezó muy bien…
Sí, me fui muy satisfecho de Australia, pero ya sabes que el tenis es muy complicado, no siempre se está bien. He tenido ciertas molestias físicas, lo que pasa que no soy alguien que cuenta estas cosas en redes sociales. Hay momentos de la temporada donde no estás al 100%, son momentos que hay que pasar, toca cerrar la boca, ponerse el mono de trabajo y superar esos momentos. Es muy difícil estar un año entero perfecto, desde enero hasta diciembre, sobre todo en estas últimas temporadas donde el calendario está tan apretado.
Vamos, que has jugado torneos estando tocado.
Sí, sí […] He jugado con una inflamación en el pie muy seria. Tanto en Australia como después de Australia tuve problemas en las plantillas y en las zapatillas, pero son cosas que la gente no sabe, detalles que marcan. Por supuesto, lo que no puedo hacer es ir diciendo por ahí que he perdido por nada de esto, aunque tenga una inflamación en el pie que no pueda ni atarme las zapatillas. No toca eso.
Y cuando pasa esto, ¿no es mejor parar?
Puede ser, pero soy muy cabezón, muy competitivo, aprieto los dientes y tiro adelante. A veces es mejor parar, recuperarse y salir con fuerza, volver en condiciones perfectas. Quizá la inercia de haber jugado un mes de enero muy bueno, sumado a las ganas de seguir haciéndolo bien, terminó llevándome a esto.
Estamos en un periodo de transición entre varias generaciones, ¿cuesta mucho enfrentarse a los jóvenes?
Está claro que algún día dejaré de ganar tantos partidos, los años pasan y los jugadores nuevos aprietan mucho. Hay generaciones con otro estilo de juego, un nivel de tenis muy agresivo, muy directo, con una fuerza espectacular, juventud y descaro. Son cosas que, cuando pasan los años, intentas suplir con veteranía y experiencia, además de seguir entrenando con la misma ilusión de cuando tenía 18 años.

¿Toca reinventarse para adaptarse a este nuevo tenis?
El nivel de agresividad tiene que ser muy alto, el tenis ha cambiado y no da respiro. Los más jóvenes están constantemente atacando, hay poca especulación, así hay que jugar hoy en día: al ataque y agresivo, saber muy bien cuándo defiendes para volver a atacar.
A este ritmo, en cinco años se acabaron los intercambios.
Veremos cómo evoluciona todo, de momento parece que va por ahí. Yo he vivido diferentes generaciones, supongo que de las raquetas de madera a las de grafito también hubo un gran cambio, pero la vida evoluciona y el tenis también. Ahora mismo se juega a una velocidad muy alta, así que toca adaptarse.
¿Te marcas alguna meta hasta final de año?
Mi objetivo siempre es competir al nivel con el que entreno. Yo me veo entrenando bien, a buen nivel, quizá las ganas de hacer buenos resultados y la ansiedad de querer hacerlo mejor no te deja sacar ese nivel luego en la competición. Cuanto más se asemeja el nivel de los entrenamientos al de la competición, mejor compites.
Quiero preguntarte por este nuevo formato de Masters 1000. ¿Te gusta que ahora duren dos semanas?
Como toda cosa nueva, creo que necesita una adaptación. Yo soy más del formato antiguo, estoy acostumbrado a ese formato. Quizá me preguntas dentro de unos años y ya estoy adaptado al nuevo, pero de momento es todo un poco raro, es diferente.
¿Qué supone para vosotros?
Viajar más, más gastos por estar más tiempo fuera de casa. Al estar más tiempo fuera de casa, te obliga a llevarte al fisio y el preparador físico más semanas. Más cansancio también, por estar más tiempo fuera de casa.

¿Qué hacemos con los jugadores que pierdan en primera ronda?
Ante esa cuestión, la ATP te dice que ha puesto un Challenger entre grandes torneos […] Lo siento, pero igual a mí no me apetece ir a jugar un Challenger la semana que viene. En mi caso, confío mucho en el tenis tradicional, en los torneos de toda la vida, eso no se debe perder porque es la esencia del tenis.
¿Habrá torneos que salgan perjudicados?
Claro. A un torneo como el Godó le perjudicas poniendo una semana más aquí, hablamos de un torneo que lleva 70 ediciones. Esos eventos se tienen que mantener, en el tenis no solo se vive de los Masters 1000. Otro ejemplo, el torneo de Kitzbühel, que tiene cien años. En Austria solo tienen ese torneo además de Viena, pero hay otros países que solo cuentan con un torneo ATP 250. Hay gente joven que sigue el tenis o juega al tenis gracias a esos torneos más pequeños, la esencia del tenis nunca se debe perder.
Los Masters 1000 quieren ser los ‘Grand Slams’ de la ATP. ¿Todo se reduce a esa guerra con la ITF?
Eso parece, pero de momento los Grand Slams están bastante lejos de los Masters 1000. Todavía tendrían que mejorar mucho en instalaciones, prize money y otros factores para asemejarse a lo que ofrecen los Grand Slams.

