El Masters 1000 de Montecarlo es el encargado un año más de dar la bienvenida a la gira de tierra batida que tanto gusta a una parte del circuito y tanto decepciona a otra, que desea ya con ansias que llegue el mes de junio para olvidarse de esta superficie hasta el año que viene. No obstante, esta temporada son muchos los grandes tenistas que llegan a este primer evento sobre arcilla con muchas necesidades, ya que hasta el momento sus resultados han dejado mucho que desear, por lo que a pesar de las numerosas bajas que tiene el cuadro principal de este evento son muchos los que están deseando saltar a pista y recuperar sensaciones.
En esa tesitura se encuentras jugadores como Andrey Rublev, Holger Rune, Alexander Zverev, Matteo Berrettini o Roberto Bautista, todos ellos tenistas que han obtenido sus mejores resultados en pistas rápidas, pero que han aterrizado en Mónaco con la obligación de elevar sus prestaciones y mejorar sus resultados si quieren como mínimo igualar lo conseguido en la pasada temporada, donde a excepción de Zverev y Berrettini, ambos por lesión, todos ellos firmaron un buen año y cumplieron con lo que se esperaba de ellos, algo que en este 2023 no están logrando.
En primer lugar, viendo como terminó la temporada Holger Rune, muchos creían que esta temporada estaba llamado a avanzar a rondas finales en prácticamente cada evento que disputaran, pues sus declaraciones tan ambiciosas lo colocaban junto a Carlos Alcaraz y Jannik Sinner como el encargado de liderar la siguiente época tenística, aunque lo mostrado estos tres primeros meses ha dejado muchas dudas. El aspecto físico del danés preocupa y también lo hace la forma en la que le cuesta sobreponerse a los partidos que se le complican, algo que no era así la pasada campaña. Ahora, tras su ruptura con Mouratoglou habrá que ver cuáles son sus próximos pasos, pues en Montecarlo va a tener un cuadro muy duro que en caso de lograr avanzar algunas rondas podría servirle para volver a llenarse de confianza.
Los casos de Zverev y Berrettini son menos preocupantes, especialmente el del alemán, pero es importante para ambos firmar buenas semanas y quizás este Masters 1000, al que llegan sin presión al no figurar entre los favoritos, pueda ser una oportunidad de oro. Ninguno de ellos tiene nada que perder y han quedado encuadrados con jugadores que no son expertos en tierra batida, por lo que cuentan con muchas opciones de llegar lejos si consiguen hacer un buen tenis.
RUBLEV, MOMENTO DE SOÑAR
En cuanto a Andrey Rublev, lo cierto es que su temporada hasta el momento es correcta, pero no consigue imponerse a los grandes jugadores del circuito y además ha tenido varios traspiés ante rivales de menor entidad. Ahora en Montecarlo puede ser quizás su mejor oportunidad de la temporada, pues el sorteo ha sido benévolo con él y en Montecarlo las condiciones son ideales para su juego tal y como demuestra la final conseguida en el año 2021, donde se quedó muy cerca de levantar su primer Masters 1000. Además, en esta ocasión solamente defiende octavos de final, por lo que también es una buena opción para recuperar algunos de los puntos que se ha dejado en estos tres primeros meses del año. Cabe destacar que el ruso es un muy buen jugador de tierra batida y posiblemente en esta parte de la temporada su golpe de derecha pueda marcar aún más diferencias y poder luchar por todos los títulos, aunque ya sabemos que su principal problema es el aspecto mental, algo que sigue pasándole factura en cada partido que juega.
Por último, no nos podemos olvidar de Roberto Bautista, que a pesar de no ser uno de los mejores jugadores en tierra batida, es una superficie que conoce a la perfección y su año, que empezó con una final en Adelaida y un buen Open de Australia, se ha torcido hasta el punto de que acumula 7 derrotas en sus últimos ocho partidos. Es por eso que en esta gira deberíamos ver una clara mejoría del español, que a sus 34 años sigue teniendo tenis de sobra para estar una nueva temporada lo más cerca posible de los puestos de arriba y de ser siempre una piedra en el zapato para cualquier rival al que se enfrente.

