Carlos Alcaraz tiene en este ATP 500 de Rio de Janeiro la oportunidad de reengancharse de lleno a la pelea por el número 1, pues recordemos que en caso de que se lleve el título empatará a puntos con Novak Djokovic. Por eso, sin prácticamente descanso desde su título en Buenos Aires, el murciano se ha presentado en Brasil con un objetivo claro que ha comenzado ante Mateus Alves, un joven local desconocido para el gran público.
No obstante, Alves volvió a dejar clara esa frase que dice que no hay rival pequeño y le advirtió desde el minuto uno al pupilo de Juan Carlos Ferrero, que no tardó en captar que si quería avanzar de ronda debía emplearse al máximo, pues también en la parte baja del circuito hay mucho nivel y cualquiera está capacitado para dar algún susto. Además, Alcaraz se encontró con la lluvia como enemiga inesperada y después de tener que pelear muy duro por conseguir la victoria vio como un diluvio suspendía el encuentro a falta de un juego para cerrarlo.
SORPRENDIDO A LAS PRIMERAS DE CAMBIO
El choque arrancó de forma extraña y desde el comienzo se pudo ver que el brasileño no estaba por la labor de irse del torneo sin dar lo mejor de sí mismo. Tras salvar un 0-30 inicial con su saque, Alves rompió a cero el servicio de Alcaraz para locura de un público volcado con su jugador. Poco duraría la alegría, ya que el murciano le devolvió la rotura en blanco, pero el susto ya estaba en el cuerpo tras un inicio inesperado ante un jugador que no tenía nada que perder.
Después de neutralizar el primer golpe de Alves, Alcaraz se fue sintiendo más cómodo sobre la pista, pero en ningún momento terminaba de estar del todo a gusto. El brasileño por su parte veía como ya no era tan fácil meterle mano al servicio de su rival, pero se agarraba al suyo como podía hasta que llegó el séptimo juego y Carlitos consiguió ponerse por primera vez por delante en el marcador. Una ventaja que ya no soltaría y que le sería suficiente para anotarse una primera manga muchísimo más reñida de lo que se preveía.
ALVES SIGUIÓ PELEANDO
Perder el primer set no hizo a Mateus Alves bajar los brazos, más bien todo lo contrario, pues el jugador brasileño seguía muy firme con su servicio, manteniéndolos con mayor facilidad que en la primera manga y de hecho era él quien incomodaba algo más a Alcaraz al resto. No obstante, el murciano seguía ahí y en la primera oportunidad que tuvo para quebrar el saque de Alves tiró un magnífico revés paralelo que parecía ser el golpe definitivo a la resistencia del brasileño.
En cambio, una vez más Alves, que en estos momentos se encuentra en el puesto 556 del ranking ATP, le devolvió el break y se reenganchó al partido, que tras este juego (3-3), se tuvo que parar a causa del viento, que estaba provocando que se cayeran algunos trozos del marcador. El viento vino acompañado de una fuerte tormenta que obligaba al murciano a cerrar cuanto antes si quería evitar que el partido se suspendiese, algo que finalmente no pudo hacer a pesar de ponerse 5-3 arriba.

