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Sabalenka 'sacrifica' su alegría por una buena causa

La bielorrusa revela cómo cambió su carácter para alcanzar sus objetivos dentro de la pista: volviéndose más aburrida. “Es lo que tiene hacerse mayor”.

Aryna Sabalenka con su título en Linz. Fuente: Getty

Se acerca la fecha, el primer Grand Slam de la temporada 2023 espera a la vuelta de la esquina y las principales favoritas ocupan ya los titulares de cada noticia. No sabemos cuántos habría metido hace una semana a Aryna Sabalenka en este saco, pero después de su título en Adelaida seguro que ha subido enteros. En una entrevista reciente con WTA, la bielorrusa confiesa cómo ha evolucionado en los últimos años, un cambio que tiene más que ver con su forma de actuar que con su forma de jugar.

¿Y cuál ha sido siempre el debe de Sabalenka? Exacto, la mentalidad, ese ‘golpe’ tan difícil de entrenar. “Llevo trabajando en esta parte de mi juego durante unos 4-5 años, pero algo cambió después de la temporada pasada”, reconoce la de 24 años. “Me di cuenta que algo había cambiado, porque antes es verdad que estaba tratando cambiar, pero cada vez que perdía un partido me volvía loca. Ahora es diferente, no importa lo que pase, ahora mantengo la tranquilidad. Solo pienso en lo que tengo que hacer para volver y seguir”, sostiene la actual Nº5 mundial.

Por cambiar, incluso ha cambiado su manera de expresarse ante el micrófono, aunque de esto no siempre se habla. “Antes solo decía lo que escuchaba de mis entrenadores, decía las cosas correctas, pero realmente no lo pensaba. Ahora que me hago mayor y me vuelvo más inteligente, lo veo todo de manera más natural. Siento que tengo que volverme un poco aburrida en la cancha para alcanzar mis objetivos, así que seguiré haciéndolo”, sorprende Aryna acerca de esta metamorfosis, aunque subrayando que sus ADN original sigue presente. “El tigre sigue ahí, listo para las batallas, pero ahora está más tranquilo, bajo control. Si algún día lo necesito, saldrá”.

LA PRESIÓN EXTERNA

Y es que Sabalenka siempre ha sido una jugadora con mucha prensa, cargada desde sus inicios con una losa que la condenaba a terminar ganando Grand Slams o ser Nº1 del mundial. El potencial lo tiene, para eso y para más, pero sabemos que luego en la práctica no es tan fácil. Sobre este peso interno también habló la bielorrusa, quien poco a poco ha ido aprendiendo a gestionar la situación.

“Todo son expectativas. Pasa cuando ves lo que dice la gente, lo escuchas y eso te hace presionarte mucho. Empiezas a soñar, a volverte loca por las cosas, pero eso nunca ayuda. Desearía haber sentido esta calma interior un poco antes, todos me decían que era algo fácil, pero hay que pasar por todas estas experiencias para sentirlo de verdad. Cuando no lo sientes de verdad, solo tratas de fingir tranquilidad”, resume con total sinceridad.

Para bajar la expectativa, la de Minsk ha optado por no darle tanta importancia a sus éxitos, entendiendo que en este deporte siempre hay un examen esperando en la siguiente casilla. “Antes celebraba los títulos durante dos días; ahora, se reduce todo a un momento. Durante unos segundos sientes que lo lograste y estás súper feliz, pero eso es todo. Rápidamente pasas páginas y piensas en lo que viene, es imposible que una persona joven pueda pensar así. Con el tiempo te das cuenta que ganar un torneo no te garantiza ganar el resto de los torneos. Es lo que tiene hacerse mayor, que te vuelves más aburrida”, comenta con su habitual sentido del humor.