A través de un blog personal que traerá nuevos relatos en el portal de la ITF, Holger Rune se ha tomado la molestia de analizar brevemente su relación con los entrenadores hasta llegar aquí, a sus 19 años y el top30 mundial. El danés continúa trabajando con el hombre que lo descubrió, solo que a partir de ahora también tendrá a su lado a Patrick Mouratoglou, al menos hasta final de temporada. Una unión de la que mucho se ha hablado en las últimas horas, así que él no iba a ser menos. Adelante con el texto.
“¿Qué se necesita para convertirse en tenista? ¿Cómo llegas a estar entre los mejores del mundo? ¿Cuán difícil es la transición de juniors a profesional? Estas son preguntas que me hacen a menudo, y la respuesta es que no existe unas instrucciones o una guía paso a paso que te asegure un lugar en la parte alta de la clasificación. Todos somos diferentes en cuanto a físico y mentalidad, además de las habilidades técnicas, pero todo son elementos que deben desarrollarse.
Por suerte, los humanos no somos iguales. Cada uno se ve diferente, actuamos diferente y tenemos un ADN diferente, lo que hace que sea muy difícil tomar el mismo camino que otra persona. Todos somos únicos y eso me encanta. Esto también es un desafío para los entrenadores, que tienen que mirar a cada individuo y ver cómo sacar lo mejor de un niño pequeño que llega a un club con el sueño de convertirse en el mejor del mundo.
En mi caso, he tenido el mismo entrenador –Lars Christensen– desde que empecé en mi club local a los seis años. En aquel momento jugaba dos veces por semana junto con otros 20 niños en la misma pista con toneladas de mini redes de tenis en toda la cancha. Esas dos sesiones se complementaron arrastrando a mi hermana, Alma, a la cancha en cualquier oportunidad que veía de jugar más tenis. Ella es la mejor, nunca se negó, los dos somos súper competitivas, así que pasamos muchas horas juntos en la cancha.
Todo lo que trabajé con Lars es en lo que me he convertido hoy. En aquel momento no tenía experiencia internacional, por lo que lo abordamos con mucha humildad y entusiasmo la oportunidad de aprender todo el tiempo. Cuando tenía 12 o 13 años me uní a la Academia Mouratoglou, aquello el paraíso del tenis para los dos, con muchos grandes jugadores y entrenadores con los que entrenar.
El hecho de tener un sparring ha sido muy importante, no solo para mí, sino también para mi entrenador. ¿Cómo mejoramos si no escuchamos a los demás y cuestionamos nuestras propias ideas y pensamientos? Tener la mente abierta es importante no solo en el tenis, sino en la vida en general. Hace unas semanas se presentó la oportunidad de que Patrick se uniera a mi equipo a tiempo completo y, aunque esto es solo hasta fin de año, será un aprendizaje valioso tanto para mí como para mi entrenador.
He visto cómo trabaja con sus jugadores y he estado en la pista con Patrick muchas veces para entrenar cuando estaba en la Academia. Me gusta su enfoque y su conocimiento es indiscutible, todo el equipo tiene una energía increíble. Soy muy crítico con los entrenadores porque necesito sentir que lo quieren tanto como yo. No es solo un trabajo, lo es todo, y ahí Patrick tiene la personalidad y la calidad para estar al 100% en el momento.
Viajaremos a torneos con Patrick por primera vez, con el que ya nos estamos divirtiendo dentro y fuera de la cancha. También tenemos a Mike James, analista de rendimiento de la Academia, así que junto a Lars y mi madre, Aneke, somos cinco. La atmósfera y el desafío de estar rodeado de los mejores en la pista, las personas más preparadas de este negocio, es simplemente otro nivel. Este ambiente es muy intenso, pero todo lo que sucede es genial, tengo muchas ganas de terminar el año con la mayor fuerza posible”.

