Cuando irrumpió en el circuito WTA allá por 2019, Bianca Andreescu demostró tener capacidad y juego para reinar. Sin embargo, la canadiense vivió pasajes turbulentos y tal reinado nunca llegó: un calvario de lesiones, parones y la aparición de la pandemia terminaron por arrojar a Bianca al olvido de muchos aficionados, obligándola a empezar de cero para sanar heridas (físicas y mentales) y recorrer un largo camino en su vuelta a la élite del circuito. Estamos en 2022 y Andreescu estuvo muchos meses fuera de la rueda competitiva, pero poco a poco recupera una versión medianamente consistente y se muestra capaz de encadenar algunos triunfos de mucho mérito. Ya llegó a una final (en Bad Homburg) y ayer se impuso a una de las raquetas más en formas en todo el mundo, Liudmila Samsonova, en el WTA San Diego 2022.
Sin embargo, este triunfo no es más que un pequeño grano de arena en el camino de vuelta hacia cotas mucho más altas. Así lo manifestaba Bianca en declaraciones a la WTA, palabras muy sinceras que reflejan sus sensaciones de cara a un ansiado 2023, donde por fin intentará hacer un año completo de tenis. "El partido fue muy apretado, sentí que podía caer de cualquier lado. Hacia el final del partido yo puse algo más de presión y me mantuve ligeramente más consistente", afirmó Andreescu, que habló de un periodo de descanso y 'minipretemporada' tras el último US Open. "Después del US Open me tomé una semana de descanso en Costa Rica, mi lugar favorito. No jugué ningún torneo, únicamente he estado entrenando".
La hoja de ruta de Bianca es muy clara, concentrando sus torneos en el continente americano: San Diego, el nuevo WTA 1000 de Guadalajara y, para concluir, un WTA125 en Tampico. "En cierto modo quería tener una especie de pretemporada en vez de jugar torneos. Mi verano fue un poco caótico, así que quería asegurarme de tener buenos entrenamientos, antes sufrí con el tema de la espalda y demás. No quería hacer un gran viaje a Europa para luego volver hasta aquí, ya que mi objetivo era estar en Guadalajara pero no quería viajar tanto". Andreescu está dando pequeños pasos con el objetivo de preservar su salud física y mental al máximo, además de asegurarse de sumar semanas de entrenamiento de cara... a 2023.
"Este enfoque me gusta, ya que he tenido tiempo para reflexionar sobre muchas cosas y para que mi cuerpo esté al 100%. La mayor pretemporada que jamás he tenido fue este año, en marzo, y me sentí increíble. Quería tener tiempo para descansar al final de temporada y, para no acortar ese tiempo, he aprovechado la oportunidad de sumar tres semanas de entreno aquí. Antes de empezar la temporada tuve siete semanas de entrenos, eso me ayudó una barbaridad. Sé que no voy a tener eso este final de año, ya que las Billie Jean King Cup Finals son a mediados de noviembre. Ese ha sido mi razonamiento".
SIN EXPECTATIVAS, PENSANDO EN EL LARGO PLAZO
Pero Bianca no se marca metas demasiado ambiciosas a corto plazo: sabe que se encuentra aún a la mitad de un camino muy largo, un camino que quiera devolverla a los puestos de privilegio del ranking. Para llegar ahí, este enfoque se antoja mucho más prioritario que encadenar torneos sin ton ni son. "Ahora mismo lo estoy haciendo mejor de lo que yo pensaba. Intenté no tener ningún tipo de expectativas de cara a esta temporada, pero lo estoy haciendo mucho mejor de lo que pensaba. No sabes lo que va a pasar cuando te tomas tanto tiempo libre. Para mí, lo más importante es el largo plazo, esa es la línea de pensamiento en la que me encuentro junto a mi entrenador. No se trata del corto plazo, solo pienso en el largo. Así tengo mucha menos presión".

