Dani Mérida: "Mi mayor sueño es ser el número uno del mundo"

Puntodebreak se cita con una de las mayores perlas del tenis español y mundial. Con las ideas claras y máximo respeto por este deporte, Dani no para de crecer.

Carlos Navarro | 19 Sep 2022 | 20.45
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Dani Mérida. Fuente: Manuel Jesús Pérez
Dani Mérida. Fuente: Manuel Jesús Pérez

La Armada Española ha nutrido al tenis de algunos de sus máximos guerreros a lo largo de las últimas décadas. Del vacío que parecía surgir tras el declive de Rafael Nadal (declive que jamás llegó a producirse, dicho sea de paso) han emergido nuevas generaciones de jugadores más que competitivos, hasta el punto de iluminar el número uno del mundo con un chaval de solo 19 años. De la oscuridad anunciada por muchos agoreros han llegado nuevas hornadas dispuestas a llegar a la élite: entre ellas aparece un joven madrileño de 17 años que quema etapas de forma gradual y que ya es, a día de hoy, el segundo mejor jugador sub18 del mundo.

Dani Mérida (Madrid, 2004, #468 del mundo) quema la bola. La pelota sale absolutamente despedida de su raqueta, pero ese no es su único punto fuerte. Es solo la punta del iceberg de un tipo con un entorno muy cuidado, un entorno que guía sus pasos desde la paciencia y la sabiduría. Entrar en la jungla en la que se ha convertido este deporte no es fácil para un adolescente: solo los más especiales llegan a la cima en un corto periodo de tiempo. Entre medias, amenazas de apostadores, transición de los juniors al circuito Future y Challenger y miles de aventuras para las que hay que estar muy preparado a nivel de cabeza. Tras cuajar una gran actuación en la Copa Sevilla, donde avanzó desde la fase previa y se quedó a un paso de llegar a cuartos de final (tras un auténtico partidazo ante Kimmer Coppejans), Dani se sienta con Puntodebreak para hablar de pasado, presente y futuro. Quién sabe, quizás estemos ante la primera entrevista de uno de los próximos animadores del circuito, un sueño para el que Dani se esfuerza al máximo día a día.

CN: Empecemos fuerte. Esta es la primera entrevista que se te hace aquí, así que creo que no hay mejor primera pregunta para que el público te conozca. Si yo te pregunto quién es Dani Mérida, ¿tú qué me respondes?

DM: Es un chico de 17 años al que le encanta el tenis. Empezó jugando más por afición que por intentar ser un jugador de tenis, pero al final, con el paso de los años, le empezó a gustar más… hasta llegar a donde estoy ahora. Ya me lo tomo como un trabajo, lo que me gusta hacer, y veremos qué tal continúa.

¿Por qué empezaste a jugar al tenis?

Empecé a jugar al tenis porque hay una pista de pádel en mi pueblo, Serracines, y mi padre me llevó un par de veces ahí a jugar al pádel, pero mi padre ya había jugado al pádel y quería meterme en un deporte del que no supiera nada, apartado de todo. El pádel y el tenis eran parecidos, así que empecé allí en una escuela en Alcalá de Henares. Así empezó todo.

Lo que quizás la gente no sepa es que tienes una gran pasión oculta: las motos.

Mi padre tenía un equipo de motos de competición, así que toda mi infancia la he pasado viendo las motos y viendo a la gente correr, quieras que no todo eso se te queda un poco. Hace un par de años ese mundo me empezó a gustar un poco más. Te has criado con ello, llega un momento que eso te sale y quieres tenerla (una moto). Sí que es verdad que no es muy compatible con el tenis, hay que tener cuidado. Mi padre, que sabe mucho de ese mundo, ha tenido amigos con accidentes importantes y le daba miedo, intentó alejarme lo máximo de ese mundo, y por eso empecé a jugar al tenis y me alejé un poco más de las motos.

¿Tuviste de pequeño algún ídolo o algún jugador en el que te fijaras?

Mis padres no veían demasiado tenis en casa, así que al final de pequeño en mi casa casi nunca veíamos tenis, y cuando lo hacíamos era lo típico de ver a Rafa, Roger, esos jugadores en los partidos grandes. Toda mi infancia he crecido más bien viéndolos a ellos.

¿Qué se pierde un chaval de 17 años por dedicarse al tenis al 100%?

Yo no diría que te pierdes cosas, más bien las cambias: eliges cambiar algunas cosas que a lo mejor sí tiene un chaval de 17 años 'normal'. Salir más de fiesta con tus amigos, por ejemplo. Pero todo eso lo cambias por estar viajando con tu entrenador, con gente que conoces que prácticamente son tus amigos. Vives lo mismo de forma diferente, en torneos, en un ambiente que te gusta.

Porque sí se puede hacer amigos en el circuito.

Claro, porque igual que puedes tener amigos en tu pueblo o en tu ciudad, los puedes tener en el circuito, puedes ir a cenar con ellos de torneos y es lo mismo.

Te pregunto ahora por tu lugar de crecimiento, la Academia Montemar en Alicante. Por lo que he leído te fuiste allí con 10 años. Hace apenas unos meses, hasta seis jugadores de la Academia disputaron Roland Garros junior.

El ambiente que hay en la Academia me ayuda mucho. Como has dicho, cuando me fui con 10 años ya tenía amigos que conocía que jugaban al tenis, no es lo mismo ir una ciudad en la que no conoces a nadie que ir a un sitio en el que más o menos conoces a la gente. Ahora viajas en un ambiente muy bonito, con tus amigos, en el caso de Roland Garros con seis personas con los que vas a cenar y a comer juntos. Fuera de la pista, aparte, te lo pasas muy bien con ellos. Eso hace que todas las semanas que estás fuera de casa, que son muchas, se hagan más llevaderas.

Ya no solo lo que ocurre dentro de la pista: imagino que el fuera de la pista de un Grand Slam junior tiene muy poco que ver con el fuera de la pista de un torneo ITF. ¿Cómo te has adaptado a ese cambio?

Al principio es difícil. De repente, en pocos meses pasas de jugar con chicos de 16 o 17 años a enfrentarte a gente de 30 o 32. Al principio te impacta, pasas de un extremo a otro. Poco a poco te vas adaptando y vas acostumbrándote, y te vas dando cuenta de que tienes que jugar con gente de todas las edades. Hay gente con 21 años que está intentando ganarse las cosas, y gente con 34 que está luchando igual, al final todo el mundo te va a luchar igual y tienes que acostumbrarte a luchar con todos ellos.

A nivel de torneos, imagino que nada que ver.

En un Grand Slam junior te sientes casi como un jugador de cuadro principal. En los juniors te tratan muy bien. Te tienen cerca de todos los jugadores, estás todo el día rodeado, ves a todos los grandes jugadores. Te apartan un poco de otras cosas como los vestuarios, quizás te ponen uno aparte, pero prácticamente vives una semana como si fueses un jugador profesional y estuvieses jugando Grand Slam.

¿Algún jugador con el que no hayas entrenado y tengas muchas ganas de probarle?

Te diría que con Rafa. Con Carlos (Alcaraz) sí que he entrenado, ahora que está a muy buen nivel, he entrenado varias veces con él y le conozco desde pequeño, pero con Rafa sí que sería un sueño, nunca he tenido la oportunidad.

Ahora que me hablas de Carlitos, ¿impresiona tanto su velocidad de bola?

Sí que impresiona entrenar con él, pero ya hay muchos jugadores a ese ritmo. Aquí en los Challenger ya son detalles lo que cambian, y en ritmo hay muchos jugadores que tienen el mismo ritmo que Carlos, pero tienen otras cosas diferentes, como la cabeza y muchas cosas más. Pero sí que impresiona, como es lógico, te pones enfrente de él y cada bola va al máximo de intensidad todo el rato.

Ahora mismo, si miramos el ranking sub-18, solo Jerry Shang tiene un mejor ranking ATP que tú. ¿Ilusión, responsabilidad o ambas cosas a la vez?

A ver, es una ilusión estar ahí; también es una responsabilidad, porque sabes que lo tienes que hacer bien en los torneos, y también presión, pero al final en este mundo hay que estar acostumbrado a llevar la presión, tienes que saber convivir con ella. Aparte, es una motivación tener ahí a gente que está cerca y que está por delante, porque te intentas comparar con ellos y estás constantemente mejorando, eso está muy bien.

Compararte positivamente.

Compararte positivamente siempre. Al final, hay cosas que a lo mejor yo he conseguido antes, pero otras veces ellos ganan partidos de Challenger antes que yo, por ejemplo, y eso te abre la puerta a pensar: ‘Oye, yo he jugado con ellos, yo también puedo estar ahí’. Eso es una ayuda.

Es decir, mirarlo desde un prisma competitivo: no pensar en que x o y es mejor, sino pensar en que si x ha hecho esto, yo puedo hacerlo también.

Claro, justo. Yo he estado jugando con Shang en juniors, en un partido de mucha intensidad y a muy buen nivel que podía haber ganado. Poco después, él ganó un Challenger. Eso te dice que tú también puedes hacerlo, lo que te motiva a seguir y a dar el máximo.

Tenía precisamente aquí tu bagaje en los Grand Slam junior, con jugadores de tu generación. Dos cuartos de final, una derrota contra Shang en un partido muy ajustado…

Sí, tercera ronda del US Open.

… Pero también le ganas a Jakub Mensik, finalista del Open de Australia junior que la semana pasada hizo final en un Challenger. Imagino que miras los resultados y te puedes quedar con el vaso medio vacío o con el vaso medio lleno.

Yo me voy con el vaso medio lleno. Fue muy positivo todo, juegas con gente de mucho nivel, como tú mencionas, con un chico que jugué en segunda ronda de Roland Garros junior, ese mismo chico te hace a los dos meses una final de Challenger, ves que el nivel es muy alto. Si él lo hace y ves que tú le has ganado antes… eso es una motivación, te dice que tú también puedes hacerlo.

Hablemos del tema de los apostadores. Hay jugadores que llevan años lidiando con este tipo de mensajes, curtidos en esta situación, pero al fin y al cabo tú solo eres un chaval de 17 años. Cuando te llegaron los primeros mensajes, ¿cómo manejaste la situación? ¿Qué hiciste para tener cierta tranquilidad ante las barbaridades que llegan?

Como te decía antes, al vivir rodeado de gente que juega al tenis, cuando vas entrenando con gente empiezas a escuchar qué pasa. Más o menos llegas preparado a recibir este tipo de cosas. Cuando llegas al punto de los mensajes, lógicamente tanto tu entrenador como toda tu familia te tiene que preparar y ayudar con todo eso. Yo ya he llegado preparado, porque siempre he entrenado con gente que está a este nivel, y esa gente me ha ayudado y me ha dicho que esto pasa, que cuando yo llegase a este nivel debía tener cuidado con esto, saber que hay gente que está para lo que está, que tienes que hacer cero caso. Poco a poco te vas acostumbrando a estas cosas, yo llegué un poco preparado y con el apoyo de mi entrenador y de mi padre, que siempre suma.

Por mucho que haya cierta preparación sobre todo ello, hay que tener la cabeza muy fría para que, a tus 17 años, reacciones así de tranquilo tras terminar un partido y recibir este tipo de mensajes.

Sí, como dices tú, a lo mejor a un hombre de 33 años le pasa esto y da igual, pero si le pasa a un chaval… lógicamente molesta, pero es un hombre, ha pasado mucho, pero le pasa a un niño de 15 años o de 16 y es muy diferente. Tienes que estar muy preparado para esto.

Háblame de la importancia de tu padre. ¿Cómo definirías tu relación con él?

Él siempre ha estado conmigo, desde que era pequeño él fue el primero que me llevó a una pista de tenis, mi madre igual, pero él siempre ha estado conmigo, desde pequeño. Cuando era pequeño él venía a todos los torneos conmigo. Eso es una ayuda, porque cuando viajas con 10 u 11 años quieres estar más con tu padre que con tu entrenador. Siempre se ha movido conmigo por todos lados, siempre ha venido a los entrenos a verme y acompañarme, y eso para mí es increíble. Espero que si algún día llego a lo más alto esto siga igual, que siga a mi lado.

¿Qué cosas te gustaría mejorar a corto plazo y qué cosas crees que te hacen destacar con respecto a otros jugadores de tu edad?

A mejorar, creo que a corto plazo debo mejorar cosas a nivel mental. Hay veces en las que pierdo un poco la concentración, o que me cabreo con cosas con las que no debería cabrearme, debo aprender a darles menor importancia. Luego, a nivel tenístico debo seguir mejorando un poco todo, siempre puedes mejorar. Cosas que me destacan un poco, diría que mi ritmo de bola, tengo un ritmo alto y durante mucho tiempo, eso es algo positivo, porque hay veces que mucha gente te aguanta un set o un set y medio y al final si tú sigues a ese ritmo alto siempre llega el bajón del otro. Ahí tienes que estar preparado para ese momento, y eso es algo que creo que hago muy bien, estar todo el rato a un alto nivel: hay muchas veces que pierdo el primer set, pero en el segundo set me escapo fácilmente, porque yo sigo ahí. Eso es una cosa positiva que tengo, que nunca bajo la cabeza, sigo dando el máximo, aunque esté perdiendo sigo ahí, y si pierdo el partido en dos sets porque mi rival ha sido mejor, doy la mano y me voy contento porque sé que el 99% de las veces he dado mi máximo y jugado a una intensidad muy alta.

¿Qué retos te planteas de cara al corto/medio plazo y qué sueños tienes?

Mi reto es empezar a hacerlo bien en este tipo de torneos (Challenger), al final en los Futures ya he conseguido alguna que otra victoria y más o menos lo he pasado un poco ese nivel…

O sea, que tu objetivo es dar el paso a los Challenger al 100%.

Sí, creo que tengo el nivel y las ganas de hacerlo bien aquí, quiero ganar algún torneo o llegar a las semifinales, creo que puedo hacerlo. Luego, en cuanto a los sueños, mi sueño es ganar algún Grand Slam, ser número uno del mundo y estar ahí arriba. Es a lo que me dedico, y trabajo para estar algún día ahí con los más grandes, en los torneos más altos.

No te he mencionado lo de ser sparring en la Copa Davis, imagino que fue una experiencia impresionante.

Sí, fue una experiencia increíble. Fue una semana de aprendizaje total que vale como si estuvieras tres meses entrenando, porque aprendes de todo. Cuando estás entrenando estás con los ojos abiertos, lo que no coges de uno lo coges de otro, y al final es mucho aprendizaje. Es un privilegio absoluto.

Finiquitamos con la ronda rápida de preguntas: un deporte más allá del tenis.

Las BMX. Viajando no puedo cogerla tanto, pero…

Bien, bien, no me has respondido la típica del fútbol.

La verdad es que no soy muy fanático del fútbol (risas), así que BMX y el baloncesto, también me gusta.

Un Grand Slam.

El que más ilusión me hace es Roland Garros.

Un jugador al que te gustaría enfrentar.

Carlos Alcaraz.

Tu partido de dobles soñado, tanto pareja como rivales.

Mi pareja Roger Federer. Rivales… Rafa y Djokovic. No está mal (risas).

Un hobby aparte del tenis.

Las BMX y los videojuegos también me gustan mucho, mi hermano está metido en ese mundo y en casa juego mucho con él.

¿Grand Slam o medalla de oro en los Juegos Olímpicos?

A mí me haría más ilusión ganar una medalla de oro en los Juegos.

Un golpe.

El revés.

Un lugar del circuito que te dejó flipando.

US Open, Nueva York. Muy bonito, impresiona mucho. Los torneos se suelen hacer en pueblos o ciudades no tan grandes, quizás en lugares más apartados, pero allí estás en el centro de Nueva York y eso impresiona mucho.

Un partido que recuerdes.

Mío, cuando gané la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Bakú, eso fue muy importante para mí, era un torneo que me hizo mucha ilusión y la final fue muy importante para mí.

Un sueño, para acabar.

Ser número uno del mundo.

Fotos del artículo: Manuel Jesús Pérez - @comunican2svq