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Dios salve al nuevo rey del tenis
Carlos Alcaraz consigue una gesta descomunal al proclamarse campeón del US Open 2022, tras vencer a Ruud en cuatro mangas, dando una exhibición de madurez y poderío.
Tener la noción de estar viviendo algo que jamás se podrá olvidar es una de las cosas más bonitas que cualquier ser humano puede afrontar. Carlos Alcaraz nos ha brindado esa sensación desde que irrumpió en la élite del tenis mundial y este día quedará grabado a fuego en la memoria de todos los aficionados como un hito histórico difícil de equiparar. Precocidad, desparpajo, talento, inteligencia en pista, carácter competitivo... Son muchas las virtudes que atesora este joven español que ha sido capaz de imponerse a Casper Ruud en la gran final del US Open 2022, obteniendo un premio doble a su estelar temporada. Inaugura su palmarés de Grand Slam y asciende a la cúspide del ranking ATP, haciendo que parezca algo natural dado su nivel de juego, y dinamitando récords que parecían impensables de abordar. El resultado final fue de 6-4 2-6 7-6 (1) 6-3 en favor del español.
No hubo lugar para el tanteo ni las medidas tintas en el arranque del partido, presenciando una batalla apasionante ya en los compases iniciales del primer set. Carlos tenía claro que debía ganar terreno, ser más agresivo de lo normal y aprovechar que la velocidad de bola de Ruud no le desbordaba, sino que le incitaba a asumir riesgos. El noruego es un auténtico mago de la táctica, un jugador con una habilidad innata para forzar errores y desordenar a los rivales. Alcaraz salvó algunas situaciones adversas al inicio y rompió mediado el set, con un equilibrio ideal entre agresividad y consistencia, subiendo recurrentemente a la red y encontrando un porcentaje muy alto de primeros saques. Se le veía cómodo, todo parecía depender de él y Casper cedía demasiada pista ante los golpes inicisivos de su rival.
Todo parecía ir sobre ruedas, había cierta sensación irreal de placidez en el ambiente y eso es siempre peligroso, pero ante un cazador como Ruud mucho más. El noruego detectó la situación en la segunda manga y fue consciente de que tenía que dar un paso, asumir algunos riesgos sin perder ni un gramo de consistencia. Empezó a cimentar su reacción con el servicio, manteniendo dos turnos de saque sin dificultades, salvó una bola de rotura en el quinto juego y aprovechó el completo desorden de su rival para hacer el ansiado break. Cuajó varios puntos de gran habilidad con su revés, bajando la pelota en las subidas del español y demostrando que tiene mucha mano y también potencia suficiente en sus tiros como para hacer ganadores. Se atrevía a jugar reveses paralelos y logró frenar la reacción de Carlos en el siguiente juego, al que se le veía muy pasado de revoluciones. La desconexión del murciano fue total y cedió con muy malas sensaciones.
Alcaraz elevó su nivel en un tiebreak impresionante en el tercer set
Precipitado, obsesionado con encontrar ganadores y con un desenfoque táctico brutal. Ruud había conseguido su propósito; tanto es así, que a pesar de conseguir un break al inicio del tercer parcial, el español seguía perdido en soliloquios pesimistas, lo cual denotaba hasta qué punto Casper le había restado confianza. Sin embargo, es en ese terreno donde se criban los buenos jugadores de las leyendas en ciernes. Carlos encontró la mesura necesaria para aislarse de todo, para hacer borrón y cuenta nueva e ir recuperando su mejor versión. Lo fue haciendo poco a poco, manteniendo su esquema de subidas a la red, pero sin precipitarse tanto y escogiendo muy bien los golpes. Salvó una situación límite en el duodécimo juego, escabulléndose de bolas de set en contra, lo cual le hizo volar en un tiebreak que se erige en la síntesis perfecta de todas sus virtudes. Barrió de la pista a Ruud con una demostración de madurez, temple y potencia.
Fue un momento cumbre del encuentro y reaccionar de esa manera supuso un influjo de moral infinita para el murciano. El cuarto set se sintió distinto desde el inicio. La mirada de un campeón se había afincado definitivamente en el rostro de uno de los contendientes y le acompañó hasta ese instante de máxima tensión en que sacó para el partido. Casper Ruud entregó el servicio mediado el parcial y se vio totalmente impotente de equilibrar la balanza. Carlos Alcaraz hizo gala de una templanza irreal para un chico de su edad y cerró el encuentro con la valentía que solo los mejores de la historia poseen. Porque sí, ya es el mejor de la actualidad, y resulta imposible no imaginarle en la lucha por batir récords históricos y establecer un nuevo imperio, a corto o medio plazo. El US Open 2022 tiene un nuevo campeón, el tenis posee un nuevo número 1, y la vida recibe un regalo inmenso con un deportista que, con 19 años, ya es leyenda.