Carlos Alcaraz es inevitable

El español perdió en un partido de infarto en el ATP de Cincinnati. Una derrota que enseña más de lo que puede parecer a primera vista.

Carlos Alcaraz es inevitable. Fuente: Getty.
Carlos Alcaraz es inevitable. Fuente: Getty.

Sólo tiene 19 años, es el número 4 del mundo, tiene una variedad de golpes brutal y una potencia que no se queda atrás, por lo que podemos decir, parasafreando al villano Thanos, que Carlos Alcaraz es inevitable. En la madrugada, el español perdía ante Cameron Norrie en el ATP de Cincinnati 2022. Y como no puede ser de otra manera, le llueven (y lloverán) las críticas.

Como mortal que es (que no se nos olvide), Alcaraz debe mejorar en diversas cuestiones, problemáticas por las que ha visto como, últimamente, se le han escapado algunos partidos decisivos. Unos encuentros que da la casualidad, dos de ellos han sido finales, por lo que el mundo de la raqueta se pregunta cuáles son las razones de este pequeño bajón. Como decimos, un bache que no ensucia, ni mucho menos, su grandísima e inverosímil temporada.

Las bolas de break y el cuento de la buena pipa

Por si no lo conocen, el relato anteriormente citado es un irónica historieta, ya que el cuento de la buena pipa no tiene fin ni principio, sólo se repite la pregunta una y otra vez. Podríamos decir, cambiando lo que se debe, que a Carlitos le están "contando" el cuento de las Bolas de Break, debido a que continuamente llega a tales situaciones desplegando un avasallador juego, pero cuando tiene que cerrar, vuelve al lugar de partida. Ayer sólo pudo convertir dos bolas de trece posibilidades.

Como decimos, el torrente de tenis del que dispone el murciano hará que en un periodo corto de tiempo, consiga tener un mejor porcentaje. Sin embargo, la cuestión no es tan sencilla, en el tenis no se trata, unicámente, de superar con ganadores al rival, sino de saber cómo hacer caer a la torre. A Carlos, si me permiten la expresión, le falta ser algo más troyano, es decir, algo más sigiloso en su hacer, no ser tan explosivo. Disfrutar viendo cómo es el rival el que cae.

Mente fría y pecho caliente

Tal y como hemos ido desgranando, la cuestión no es, solamente, conseguir mejorar sus registros en los puntos de quiebre, puesto que, para poder obtener tal mejora, es necesario elevar ciertos aspectos colindantes. Nadie duda de que el top 4 mundial es un hombre lleno de confianza, que sabe de sus capacidades. Si bien, son esas mismas condiciones las que, por momentos, le juegan una mala pasada. Charly necesita de cierto orden en su juego, madurar los puntos, ser preciso y clínico cuándo y en el momento en el que se debe serlo. Y esto, queridos lectores, es algo que el ejercicio obliga, que la praxis fuerza.

Como si de un boxeador se tratase, Alcaraz golpea como nadie, tiene poderío tanto de revés como derecha, pero no puede dejar ver sus debilidades ni tampoco mostrar una mandíbula de cristal. La presión, como dijo Badosa hace poco tiempo, es un privilegio y, añadiríamos nosotros, las prisas un inconveniente. Por ello, el nacido en el Palmar debe seguir encontrando las dolencias, rebuscando los entresijos de su tenis.

Crecer, ¿quién dijo que fuera fácil?

Comúnmente, es habitual escuchar que el hombre virtuoso no es aquel que se dirige hacia la perfección, sino aquel que, sabiendo que no puede lograr tal medalla, aprende de cada uno de los errores que comete. No romperemos aquí tal sentido común, pero, y esto no se duda, el hecho de adquirir un mayor número de responsabilidades puede provocar cierta fatiga. Y más aún, el hecho de no cumplir con la necesidad del otro, confunde más de lo que aclara. Por ello, no hay mejor consejo, como sujeto ajeno a la vida del tenista, que recitarle a Carlos aquel adagio de Píndaro para decirle: "Carlos, llega a ser quién tú eres".

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