No ha podido ser en el regreso de Rafa Nadal al Masters 1000 de Cincinnati. El balear, campeón del evento en 2013, ha cedido en su estreno en el torneo ante el rocoso croata Borna Coric por un marcador de 7-6(9), 4-6 y 6-3 en 2 horas y 51 minutos de partido. Un duelo en el que Rafa ha evidenciado claras muestras de falta de ritmo en sus piernas y en su raqueta después de estar varias semanas sin competir. Mucho que mejorar y entrenar de cara al US Open si bien es cierto que Coric ha sido una durísima piedra para estrenarse en el evento americano.
Cinco años después de aquellos cuartos de 2017 ante Nick Kyrgios, Rafa Nadal hacía su reaparación en el Masters 1000 de Cincinnati. Y lo hacía ante un viejo y peligroso rival como el renacido croata Borna Coric, con el que precisamente en 2016 había caído en las pistas del Lindner Family Tennis Center. Dura prueba de fuego para Nadal en su vuelta a la competición tras el parón post Wimbledon. En el arranque las sensaciones eran positivas, con un ritmo alto de bola, con confianza, sin especular demasiado. Pronto sería evidente que Coric estaba entonado y enormemente motivado. Sabedor de que ya ha ganado antes a Rafa, el croata jugaba descarado, sin miedo, soltando mucho la mano. El set transcurriría con los dos sin separarse en el marcador, bajo los focos de la central. Alguna opción de quiebre para Borna, pero poco más. En el décimo juego, con 5-4 para Nadal y 0-15, la lluvia hacía acto de presencia. Venía para quedarse el líquido elemento, que iba a tener el partido interrumpido durante más de una hora.
En la reanudación, ambos se mostrarían bastante imprecisos, con el ritmo claramente cortado. La manga se decidiría en el desempate, aquí con más vehemencia veríamos a un Nadal y a un Coric muy erráticos, con continuos errores claros, dobles faltas y golpes muy desajustados. Rafa gozaría con 6-5 de una derecha franca para cerrar el set, pero la fallaría por mucho. El tiebreak se iba a extender hasta el 11-9, cerrado increíblemente con una doble falta más del español. Más de una 1 hora de set, con un final muy desalentador y ante todo, extraño.
Rafa Nadal se encomendaba de nuevo a la supervivencia
Rafa se veía obligado a activar el modo supervivencia una vez más en este 2022. Y es que seguía dando sensaciones un tanto regulares ante el mejor quehacer de Coric, más decidido. Sin embargo, Nadal aguantaba, iba resistiendo ganando sus saques a pesar del sufrimiento. Se iba a frustrar en cierto sentido el croata al no poder marcharse en el marcador y acabaría pagándolo. En el séptimo juego cedía el saque, cayendo claramente su juego a la vez que subía el de Nadal, más agresivo ahora y lacerante con la derecha, haciendo saque-red incluso. No sin incertidumbre y dudas, el balear acababa llevándose la manga por 6-4, igualando un encuentro de esos 'made in Nadal'.
Parecía seriamente tocado Borna en el inicio de la tercera manga. Si bien Rafa llegaba a este partido con nada de rodaje en las últimas semanas, tampoco el croata iba sobrado. Un 0-30 en el tercer juego podía invitar al 'break' para Nadal, pero Coric se las arreglaba para mantenerse al frente. Él sería el que aprovecharía su oportunidad, al estilo de lo que ocurría en el set anterior pero con Rafa. El de Zagreb se marchaba al 4-2 y saque, dominando más, dirigiendo con su magnífico revés a dos manos, ante un Nadal ni mucho menos a tope físicamente, con evidentes signos de falta de partidos en sus piernas y en su raqueta. Apenas pudo mostrar reacción Nadal, bastante cansado y sin chispa. Coric cerraba el partido con un buen juego al saque para poner el 6-3 final y pasar a los octavos de final de Cincinnati donde le espera otro español, Roberto Bautista. Pasa a ponerse con 3-2 arriba en el cara a cara con Nadal, algo que pocos pueden decir.

