Daniil Medvedev consigue su primer título como número uno después de vencer en la final del ATP 250 de Los Cabos a Cameron Norrie, campeón de la pasada edición del torneo, con un marcador de 7-5 y 6-0 en 1 hora y 23 minutos. Aunque no sea un evento de máxima categoría, este triunfo supone más que un trofeo para el ruso. Daniil había perdido las últimas cinco finales disputadas, en alguna con la superioridad para encontrar la victoria. Primer escalón importante superado para una gira de verano en la que querrá repetir título en el US Open y con la primera plaza del ranking en juego.
Inicio igualado
Cameron no empezaba con su mejor juego al servicio, pero hizo lo necesario para poner el 1-0 en el marcador. Por su parte, Medvedev inició el encuentro probando su derecha, con la que cometió algún fallo. Pese a que Norrie parecía imponerse en los intercambios que se alargaban, Daniil firmaba la primera rotura de la final, que no le duraría demasiado. Después de unos juegos de idas y venidas, el ruso estaba a un solo paso de cerrar el primer set. Atacando con una gran variedad de golpes, Cameron prolongaba la primera manga, con el 5-5 en el luminoso. Los errores no forzados del británico volvieron a poner el destino del parcial en manos de Medvedev, que remató un juego más tarde.
Medvedev, impecable
Al comienzo del segundo set, Daniil empezó castigando las subidas constantes de Norrie a la red, con passings que lo anulaban por completo. Precisamente en la red, Medvedev se hacía con la primera rotura de la segunda manga. Poco o nada tenía que ver esta versión del número uno del mundo con la primera mitad de la final. Daniil logró encerrar a Norrie en sus errores con defensas increíbles. El ruso no tuvo piedad ante un rival que no encontraba la manera de hacerse con varios puntos seguidos. No le tembló la mano a Medvedev para acabar en el segundo set en menos de media hora,
Ahora, Daniil tendrá que prepararse para un duro camino en Montreal, donde hay alta probabilidad de que se encuentre con Nick Kyrgios en segunda ronda.

