Con 26 años cumplidos hace tres meses, Taylor Townsend ya tiene infinidad de historias que contar. Sus inicios, su llegada al Nº1 Junior, sus problemas con la USTA, sus afrenta al odio de la gente, su irrupción en el top100 y, por si faltara algo, su experiencia como madre. Fue en abril de 2021 cuando la estadounidense dio a luz por primera vez a un niño llamado Adyn, algo que le apartó del circuito durante un tiempo. Pero ella tenía un plan, una hoja de ruta que recorrer hasta volver a sentirse tenista.
Justo un año después, en abril de este curso, Townsend regresó a las pistas e hizo lo siguiente: cuartos de final en el W100K de Palm Harbor, cuartos de final en el W100K de Charlottesville y campeona en el W100K de Charleston. Como si el tiempo no hubiera pasado, la oriunda de Chicago regresó como si nada, quizá por eso no llame la atención verla esta semana en octavos de final del WTA 500 de San José, después de superar la Qualy y vencer en primera ronda a Sanders. Ella misma explica cómo ha sido todo este viaje en un reportaje elaborado por la WTA.
Primera victoria oficial en dos años y medio
“Creo que jugué bien, siempre sienta bien pasar por una fase previa para luego afrontar de mejor forma la primera ronda. Esa experiencia te da la oportunidad de resolver algunos problemas. No había jugado un partido individual desde hacía seis semanas, había pasado un tiempo, así que estoy contenta”.
De ser madre, a regresar a las pistas
“Todo ha pasado muy rápido, eso me dice la gente, pero para mí ha supuesto una eternidad. Creo que todo va de acuerdo al plan que diseñé desde el momento en que supe que estaba embarazada. Tracé mi camino hacia la recuperación, cuánto tiempo estaría fuera y cuando podría regresar al circuito. Lo que no pensaba era que fuera a ganar tan rápido. Lo que sí me propuse fue que, cuando volviese, sería porque estaba lista para ganar. Esa fue la única promesa que me hice. Me aseguré de regresar preparada para ganar física, mental y emocionalmente”.
¿Cuándo se vio lista para volver?
“Lo supe incluso antes de acudir a mi primer torneo, trabajé mucho para llegar hasta esa situación, solo tenía esa idea en mi cabeza, recorría mentalmente ese camino hasta el objetivo. Antes de mi primer partido estaba muy nerviosa, temblando porque hacía mucho tiempo que no competía, pero esa adrenalina es positiva. Una vez que estás en la pista, todo se vuelve más emocionante. Tenía mi hoja de ruta, pero no sabía cómo irían las cosas, siempre intenté mantener mis expectativas bajo control”.

Evolución en todos los sentidos
“Ahora juego un tenis más maduro, soy más inteligente tácticamente, más consciente de lo que sucede en la cancha, utilizo más la estrategia. Todo este viaje ha sido un desafío muy divertido, pero tuve que cambiar la manera en la que interpretaba el juego, ahora he expandido mi perspectiva, puedo hacer más cosas y las puedo hacer mejor. He cambiado mi servicio, mi técnica, incluso mi raqueta”.
Contenta con su estado físico
“Esta parte no ha sido fácil, sentía que quería abordar mi tenis de una manera muy clara, lo cual suponía un salto emocional. Mi compromiso nunca estuvo en duda, pero quería verme de nuevo involucrada al 100%, debía volverme egoísta nuevamente, lo cual es complicado.Lo más difícil es mantener ese compromiso con una misma, comprender que esto es un viaje, que no sucederá de la noche a la mañana. Ahora pienso que estoy en la mejor forma de mi vida, y eso que vengo de tener un hijo. Acepto el lugar donde estoy, tengo mis metas, así que estoy dispuesta a hacer todo lo que pueda”.

