Berrettini pone punto y seguido a la ilusión de Thiem

El italiano fue demasiado rival para Dominic en las semifinales de Gstaad y ya está en su tercera final del año. No pierde desde Indian Wells.

Carlos Navarro | 23 Jul 2022 | 12.33
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Matteo Berrettini. Fuente: Swiss Open Gstaad Instagram
Matteo Berrettini. Fuente: Swiss Open Gstaad Instagram

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Solo el COVID y las lesiones pueden parar a Matteo Berrettini. La afirmación parece una exageración, pero lo cierto es que la última derrota del transalpino llegó hace muchísimos meses, concretamente en Indian Wells 2022. Desde entonces se perdió Miami y la gira de tierra por molestias, volvió en hierba ganando dos títulos consecutivos y el positivo en coronavirus le bajó de Wimbledon 2022. Su vuelta al circuito en la altitud del ATP Gstaad 2022 está siendo espectacular. Si ayer ganó a Pedro Martínez con una remontada que escapa toda lógica, hoy sacó el martillo para despedazar a un Dominic Thiem que se vio inútil ante los zarpazos del transalpino, si bien nunca bajó los brazos y mostró algo de resistencia en un final de encuentro algo más apretado (6-1, 6-4).

No muchos esperaban que en el guion del primer set una sola raqueta tuviese tanto protagonismo. El inicio del partido marcó tenística y psicológicamente el resto del primer parcial, con un Berrettini que no solo consiguió el break de salida, sino que salvó una pelota de rotura inmediatamente después, firmó el mejor punto del primer parcial y, en consecuencia, se infló de moral y confianza para surfear la ola hasta el final. Los golpes de Dominic no hacían ningún daño al revés del italiano, que cambiaba direcciones con su revés cortado para conseguir colocarse de derecha. Eso, claro, cuando el rally pasaba de los dos o tres golpes.

No siempre ocurría: el 93% de puntos ganados con el primer saque durante el primer set acreditan el impresionante nivel de confianza del transalpino con ese golpe. Un saque que, ayudado por la altitud de Gstaad, acaba por convertirse en un arma casi indestructible. Intentó Dominic en un par de ocasiones utilizar el saque con kick abierto, pero pocas veces pudo conseguir puntos gratis, más allá de ser incapaz de proteger su segundo servicio (no alcanzó ni el 30% de puntos ganados con su segundo saque). Se estaba jugando exactamente a lo que Berrettini quería, y el Thiem paciente que construía los puntos con agresividad controlada no apareció en ningún momento.

MATTEO MARCIANO BERRETTINI

Sí, Marciano porque en el segundo set siguió pulverizando la bola como si nada. Como cuando un boxeador sube a un ring de su agrado, Matteo continuó percutiendo en una superficie que se ajusta a su tenis como anillo al dedo. Probablemente si existiese una superficie llamada "tierra en altura", con condiciones similares a las de Madrid o Gstaad, el italiano se volvería casi invencible. A base de bombas, de derechas a la línea y de un sorprendente nivel al resto, el transalpino sembró más dudas en el tenis de un Thiem que se acabó desinflando tras entregar la rotura con 2-2 en el segundo set. Llegó, además, merced a un error en una volea bastante sencilla, lo que terminó por quemar la confianza del austriaco.

Thiem lo intentó, pero jamás llegó a acelerar con la derecha lo suficiente para hacer daño a un Berrettini que no mostró ni una sola laguna en sus juegos al servicio. Una sola bola de rotura, aquella mencionada al inicio de partido, y a partir de ahí una seguridad total en su tenis que le permitió finiquitar el partido con un marcador más exagerado de lo previsto. Eso sí, tuvo tiempo el de Wiener Neustadt de sembrar la emoción en el duelo, soltándose por completo y atajando los servicios de Berrettini mucho más dentro de la pista para recuperar una rotura y maquillar el resultado, si bien no tuvo tiempo de darle la vuelta al partido (6-1, 6-4).

De paso, un marcador que aún nos dice que Thiem debe continuar su camino sin acelerar demasiado, sabedor de que aún quedan muchos encuentros para estar al nivel de la más absoluta élite del circuito. Por parte del italiano, mañana volverá a una final, territorio en el que se siente cada vez más cómodo y que demuestra que no existe ningún efecto secundario ni molestias a raíz de su positivo por COVID. Casper Ruud o Albert Ramos esperan al marciano.