Han pasado ya algunos días desde que finalizara Wimbledon, pero todavía nos quedan historias por contar. Por ejemplo, la de la campeona junior, Liv Hovde, una jugadora que con tan solo 16 años fue capaz de salir invicta de toda la gira de hierba, ganando los doce partidos que disputó. A su lado, uno de los nuestros, Alejandro García Cenzano, el sparring más famoso del circuito profesional. El madrileño, ejerciendo ya como un entrenador más, puso su conocimiento en el camino de la estadounidense, llevándola a levantar la copa en el All England Club. A su regreso a España, Punto de Break se reúne con él para exprimirle cada detalle de esta bonita experiencia.
“Me llamaron un viernes y me proponen entrenarla de cara a la gira de hierba. El lunes ya estaba en Londres”. Fácil, rápido, sin pensarlo demasiado. Así es como hay que actuar ante una gran oportunidad, con valentía, como lo hizo Alex al recibir la llamada del círculo de Liv Hovde, norteamericana nacida en Texas en octubre de 2005. Fue poner los pies en Gran Bretaña y todo lo que se encontró fueron buenas noticias: un par de exhibiciones en Hurlingham, título en el J1 de Roehampton y título en Wimbledon Junior. Llegar y besar el santo.

Claro, que todo cobra un poco de sentido si miramos algunas marcas de Hovde esta misma temporada, como las semifinales en el Open de Australia, cuartos de final en Roland Garros, una final en Milán o un título en San Diego. De resultados no anda mal. “No es un caso normal, la verdad es que tiene un futuro muy prometedor”, nos advierte el español. "Por ejemplo, si hubieran dado puntos en Wimbledon, se habría puesto como Nº1 del mundo junior, ahora mismo es la Nº4”. Es decir, que delante tenemos a un jugadora que ya venía apuntando alto, condición que se ha visto subrayada con este último triunfo. Eso sí, todo parece sencillo con las notas en la mano, pero hasta llegar ahí pasaron muchas cosas.
- Roheampton, primera ronda. Hovde pierde 5-3 y 40-30 en el tercer set ante su compatriota McDonald. La situación es límite, hasta el punto de salvar cuatro bolas de partido, pero la estadounidense se libra con un ejercicio de escapismo magistral y termina ganando el encuentro.
- Wimbledon, tercera ronda. Hovde está contra las cuerdas frente a la canadiense Cross, pierde 6-4, 5-4 y 40-30, parece que su aventura en Londres termina aquí. Se juega una derecha ganadora y la bola se marcha fuera… pero ella tiene dudas. De repente, sucede la magia.
“Su rival ya estaba yendo a abrazarse con sus entrenadores, pero Liv pide el Ojo de Halcón y la repetición dice que había tocado línea por fuera. Salva ese match point con una dejada y termina ganando ese juego, el set y el partido”, recuerda emocionado Cenzano. “Podríamos haber hecho primera ronda en Roehampton y tercera ronda en Wimbledon, perfectamente, pero ha sido campeona y campeona. Pero es normal, incluso los más grandes tienen algún momento límite en los Grand Slams, le pasó a Djokovic con Sinner”, contrasta el de 26 años.
Una nueva campeona USA
Supervisada desde Estados Unidos por Phil Dent, ex jugador profesional de los años setenta, la necesidad de encontrar un entrenador que pudiera viajar con Liv era apremiante. El elegido fue Alejandro, quien se ha ganado el premio por el boca-a-boca tan positivo que ha sembrado dentro del circuito estos últimos años, por lo que continuará haciendo algunas semanas con ella.
“Es una jugadora que intenta ser muy agresiva, dominar desde los primeros tiros, juega recto como la mayoría de las mujeres", nos cuenta en la entrevista sobre su estilo. "Lo que más destacaría de ella es la capacidad que tiene de competir y de sobreponerse a momentos difíciles. En estas dos semanas ha ganado los dos títulos, pero hubo dos momentos donde pudo haber cambiado todo”, reflexiona el madrileño sobre ese puntito de fortuna que siempre hay que tener en el deporte.

¿Y cómo es la campeona una vez guarda la raqueta? “Fuera de la pista es una chica muy risueña, muy normal, pero sí que está muy enfocada en sus objetivos. Como cualquier otra persona de su edad, pasa mucho tiempo con sus amigas, sobre todo con las americanas, pero cuando hay partido y toca saltar a la cancha es como si activara el modo competición. Quitando eso, es una chica bastante tímida, muy buena niña. La convivencia, tanto con ella como con su madre, ha sido muy buena”, valora Alejandro sobre esas tres semanas en Londres con el equipo.
Curiosamente, Hovde jamás había competido sobre hierba, solamente en un torneo local cuando tenía 12 años. Ahora Londres lo ha cambiado todo, y no estoy hablando de su eficacia para jugar sobre césped. “Uno de los objetivos a corto plazo sería empezar a entrenar con las jugadoras profesionales. Cuando te vas adaptando a jugar a esos niveles es lo que te va haciendo crecer y mejorar, y Liv ahí es muy buena, en esta gira se tuvo que adaptar muchas veces a la situación y dar un salto de nivel. En cuanto coja ese ritmo sé que puede estar ahí, tiene que empezar a disputar algunos torneos 25K o 60K”, revela el español, que también viajará con ella en septiembre para disputar el US Open Junior. No les quitaremos ojo.

