No suele dar muchas entrevistas, quizá por eso es tan interesante afinar la oreja cuando se sienta tranquilamente con un medio como CLAY para rescatar algunas de las batallitas del pasado. Hablamos del grandísimo Nikolay Davydenko, referencia absoluta del tenis ruso y uno de los mejores tenistas que pudimos ver en la década pasada. Ahora vive relajado, alejado de los focos y centrado en su familia, pero si le aprietan con su épocas se prende rápido. Escucharle hablar sobre su trayectoria es algo que os teníamos que traer en Punto de Break.
¿Volver a entrenar?
“Hice algunas semanas con Karen Khachanov hace un par de años, me preguntó si quería viajar a tiempo completo durante una temporada, pero tengo familia y tres hijos, así que no puedo. Ahora mismo no lo pienso, ya lo hice como jugador, si no tuviera familia me lo pensaría, por qué no. Faltan todavía 10 años para que mis hijos crezcan, así que tengo tiempo para cambiar de opinión. Quién sabe lo que puede pasar”.
Comparación entre épocas
“Dejé de ver tenis durante un tiempo, pero luego empecé a comentar en Eurosport los partidos de los tenistas rusos en Grand Slam y ahora lo siento más cerca. Técnicamente, no creo que el tenis haya progresado mucho, los jugadores jóvenes de esta época creo que no son mejores que los de mi época. Eso me sorprende. Físicamente sí son mejores, sacan mejor y golpean más fuerte, pero todavía están Nadal y Djokovic para controlar esa potencia, ellos son los que siguen ganando Grand Slams y venciendo a gente diez años más joven, lo cual es increíble. No veo a la #NextGen jugando un tenis increíble”.
Su experiencia contra el Big3
“Para mí, jugar contra Nadal fue como jugar ante cualquier otro oponente. Le gané en todos nuestros partidos en pista dura y él me ganó todos en tierra batida, por eso sigue ganando Roland Garros. Fueron muchos partidos que recuerdo con mucho cariño, la final de Miami por supuesto. También recuerdo ganarle en la final de Shanghái y a Djokovic en semifinales. Vencer a Federer en semifinales de las ATP Finas también fue algo increíble. Soy el tipo de persona que recuerda mucho esos partidos, el de Coria en cuarta ronda de Roland Garros, ese tampoco se me olvida”.
H2H favorable ante Nadal
“Mi juego coincidía bien con el de Rafa en pistas duras, por eso no tuve tantos problemas con él. Por otro lado, nunca pude ganarle a James Blake en esas condiciones, él golpeaba muy fuerte y terminaba los puntos en pocos tiros. Contra especialistas en arcilla, españoles y argentinos, fueron los partidos más fáciles para mí sobre cemento, porque juegan puntos largos y con mucho efecto. Más difícil era contra los norteamericanos, que pegan fuerte y plano, querían puntos cortos. Federer fue mi oponente más duro, su golpe de derecha era extremadamente rápido y su saque muy preciso, no era capaz de controlarlo”.
El calvario contra Federer
“Tuve muchas oportunidad de ganarle, pero siempre fue mejor que yo en los momentos importantes de cada set. Tuve puntos de set, tiebreaks, pero siempre perdía. En Londres aquel año no fue así, allí sentí que ya era el momento de vencerle, aunque tuve algo de suerte. Mi mentalidad cambió después de aquello, de repente le vencí fácilmente en nuestro siguiente partido en Doha. Simplemente vi que ya podía ganarle, pero no es ningún secreto que tuve un problema mental para enfrentarme a Roger durante muchos años”.
¿Qué partido cambiaría de su carrera?
“Semifinales de Roland Garros 2005, contra Mariano Puerta. Estaba 4-2 arriba en el quinto set, pero me estaba muriendo en la cancha. Mi entrenador me dijo que debería haber perdido fisio para darme tiempo y recuperarme unos minutos, tal vez tendría que haberlo hecho. Es probablemente la mayor derrota de mi carrera. Del 4-2 en adelante ya no podía poner la bola en la pista, estaba tan cansado que perdí 6-4. Cambiaría ese partido, debería haber sido más inteligente, un error estúpido. Aquella fue mi única oportunidad real de estar en la final de un Slam”.
Rechazo de los patrocinadores
“Fui top3, top5 durante cinco años, pero fue difícil encontrar patrocinadores por el hecho de ser ruso. En ese momento no había redes sociales, toda la gente sabía quién era yo, pero no sentía que hubiera muchos aficionados a mi lado para ser honesto. Siempre jugaba en la Cancha 1 o Cancha 2 en los Grand Slams, otros jugadores iban en la Central desde un principio, pero me convenía. No quería jugar en las pistas principales en esos torneos, sentía más presión, me gustaba que hubiera menos gente en las gradas. Mi relación con los patrocinadores fue una mierda, recuerdo que Nike me dijo: ‘Tenemos a Federer que es el Nº1, a ver cuándo lo eres tú’. De haber sido americano hubiera tenido contrato con Nike, de haber sido alemán me habría ido con Adidas. Mi único contrato buen fue con Prince y duró 3-4 años”.

