Ángela Fita: “Todo lo que tengo me lo he ganado por mí misma”

Después de conquistar en Brescia el mayor título de su carrera, la valenciana aterriza hoy en el top300. “Sigo dando clases particulares, tengo que costearme todo”.

Fernando Murciego | 6 Jun 2022 | 23.28
twitter tiktok instagram instagram Comentarios
Preferir Puntodebreak en Google
Ángela Fita en la terraza del Sporting Club de Valencia. Fuente: PDB
Ángela Fita en la terraza del Sporting Club de Valencia. Fuente: PDB

Streaming ATP Mallorca en directo
🎾 Jan-Lennard Struff vs Martin Landaluce
  1. Entra aquí y regístrate en Bet365
  2. Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
  3. Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365

Ángela Fita (Valencia, 1999) no tenía pensado disputar el ITF 60K de Brescia, pero un arrebato de última hora le hizo plantarse allí hace justo una semana. Siete días después, la valenciana había sumado siete victorias consecutivas sin perder un solo set, capturando así el mayor título de su carrera, el que la empuja al top300 con 22 años y el que confirma que estaba en el camino correcto. Un premio para una de esas obreras del circuito, la semana soñada para dar sentido a tanto esfuerzo.

Sin tiempo para descansar, Fita aterrizó esta mañana en su ciudad natal para afrontar un nuevo desafío, uno muy especial, el BBVA Open Internacional de Valencia. Será el evento más importante de su carrera hasta el momento, pero llega con un impulso extra en la mochila. Cercana, risueña y sencilla, Ángela es una persona tan honesta que casi es transparente. “Soy lo que ves”, nos señala durante la entrevista. Hoy, en Punto de Break, una nueva historia de superación, la de una mujer que ha luchado contra todo por cumplir un sueño.

Qué bonito es ganar un título.

La verdad que sí (risas). Al final, el tenis tiene estas semanas de agradecimiento. Llevábamos unos meses en los que, deportivamente hablando, no estaban saliendo las cosas como planeaba. Siempre he sido consciente que trabajar bien no te garantiza conseguir las cosas; te acerca a ellas, pero no te lo garantiza. Yo sabía que tenía que seguir, que estaba trabajando bien, y cuando menos te lo esperas sucede. Además, en un torneo que fui de rebote.

¿Cómo se va a un torneo de rebote?

Acabé de jugar equipos el domingo y tenía la Qualy el lunes por la mañana. La única manera de llegar de Alemania a Italia (800km) era en coche, no había vuelos, ni trenes ni autobús. Económicamente era un esfuerzo, pero el capitán de mi equipo apostó por llevarlo a cabo a última hora. Cuando terminamos, cogí el coche y me fui para Italia, llegué de madrugada y por la mañana a jugar.

Parece fácil.

Esta semana salió todo, fui partido a partido pensando únicamente en hacer mi trabajo en cada pelota, me daba igual la ronda o la rival. Supe manejar muy bien la emoción que podía sentir por estar en ese torneo, me aislé en una burbuja. Así hasta que llegó el último punto.

¿Eres muy exigente contigo misma?

Mucho.

¿Qué nota te pones esta semana?

Un 9’5.

¿Qué te faltó?

(Piensa) Bueno venga, un 9’9, voy a bajar el listón de la exigencia (risas). No me quiero poner un 10.

Cuando fuiste acumulando victorias, ¿qué pensabas?

Eso es lo que mejor gestioné en el torneo, me daba igual primera de Qualy que semifinales, esa emoción es la que te lleva inevitablemente al resultado, pero mi felicidad se basaba en hacer bien mi trabajo, nada más.

¿Hacer bien las cosas no es ganar?

No siempre. Llevaba muchos meses haciéndolo bien pero los resultados no eran los que yo quería, hacer bien el trabajo no te garantiza que todo salga, solo aumenta la probabilidad. El tenis es muy complicado, pero te regala estas semanas y eso vale todo el oro del mundo. Al final siempre hay recompensa, sobre todo cuando superas tus propios límites.

¿Cuáles eran tus límites?

Jamás había pasado de cuartos de final en un 25K, muchas veces por mala gestión emocional, no por tenis. Ahora he ganado un 60K. La evolución está ahí y va más allá del tenis, es ver en qué persona me estoy convirtiendo, cómo voy aprendiendo a gestionar estas emociones.

El día de la final, ¿tampoco pasaste nervios?

Si piensas eso, piensas en el resultado, es la vía equivocada. Cuando sonó el himno de España, antes de empezar la final, se me caían las lágrimas, me empecé a emocionar... ¡claro que sabes que estás en una final! Pero todo eso lo mandé fuera, no lo quiero, solo quería mirar la pelota amarilla y enfocar mi trabajo contra ella.

Pudiste jugar una final, ganarla… ¿y disfrutarla?

La disfruté muchísimo, te diría que es de los partidos que más he disfrutado. Tuve soltura, desparpajo, así es como me gusta sentirme. Es un momento en el que todo lo que piensas, pasa. Eso no siempre sucede, pero ese día salió todo.

Jugar sin pensar en el marcador, ¿esto es posible?

Es muy fácil de decir y muy difícil de hacer.

¿Cómo se puede jugar igual un 15-15 con 1-1 que un 30-40 con un 5-5?

Dándole la misma importancia al 15-15 con 1-1 que al 30-40 con 5-5.

Pero no la tiene.

Depende de lo que tú pienses. Si tú quieres pensar que tiene la misma importancia, entonces tiene la misma. La pelota es igual de amarilla, es lo que tú quieras meterte en la cabeza. Esto es un trabajo que hay que llevar a cabo y que lleva su tiempo.

La celebración tampoco estuvo mal.

Pegué un grito y liberé todo lo que llevaba. Me fui a la cámara, porque estaba sola, y solté todo. Me puse a gritar como una loca, alguno seguro que se asustó (risas).

¿Cuánto de difícil ha sido tu camino hasta llegar aquí?

Sin profundizar mucho, te aseguro que, personalmente, he superado grandes límites. Profesionalmente también, cada día tienes que superar algo. Todo lo que me ha pasado hasta llegar aquí ha sido por mi trabajo diario y por el entorno que tengo, ahora solo quiero seguir por este camino.

¿Sabe mejor este éxito que otros?

Es un premio al trabajo diario, lo hablaba con mi entrenador. Esta semana ha llegado gracias a todas las anteriores, a la lectura y el aprendizaje de todas las malas experiencias del pasado, así que igual de importante es esta que cualquier otra. Eso es superarte a ti misma, superar los límites, crecer y seguir evolucionando. Si cada día das un 1% más, al final de año es un 365% más, eso es mucho.

Tienes ahora 22 años.

Estoy en la flor de la vida (risas).

Swiatek, por poner el ejemplo más extremo, tiene 21. ¿Alguna vez te castigaste con las comparaciones?

No me afectan, seguramente esa persona de 21 años no ha tenido la vida que he tenido yo con 16 ó 17, o yo no he tenido las mismas facilidades que ella. O igual sí, pero ella ha evolucionado antes. Cada persona es un mundo, no te puedes comparar con nadie, solo te tienes que comparar con el tú del año pasado o del siguiente, no te puedes machacar con eso. Hay que valorar lo que se consigue, aunque no sea del mismo tamaño que lo de otros.

¿Crees que este título puede ser un punto de inflexión?

Lo estoy llevando con mucha naturalidad, no he hecho nada especial. Sí, he ganado un 60K, el torneo más grande de mi carrera, pero esto sigue. Nada más terminé, cogí un avión y me planté en Valencia, aquí estoy otra vez con la energía renovada. Obviamente, estoy muy feliz por lo que ha pasado, pero tengo que seguir aprendiendo de esta semana, la siguiente, la siguiente y así hasta que llegue otra semana bonita.

Justo en el momento que te entregan el trofeo, ¿de quién te acuerdas?

Me acordé de Pancho, de mi familia, de mucha gente especial que me aguanta. Pancho, quien está día a día conmigo, me dijo: ‘Estás trabajando bien, sigue creyendo, sigue enfocada, eres buena en eso. Te va a llegar, lo estás haciendo bien’. Cuando pegué el último remate, pensé: ‘Este cabrón tenía razón…’ (risas).

Hoy Bernabé Zapata se ha estrenado en el top100 por primera vez en su carrera. Hace seis años, en una entrevista que le hice aquí, me aseguraba que era un milagro que siguiera jugando a tenis.

En mi caso, te aseguro que es otro milagro, uno muy grande. Tanto en lo personal como en lo deportivo. Va todo ligado, si lo personal va mal, lo deportivo también. Tuve unos años difíciles, como todas las personas, pero gracias a mi entorno estoy donde estoy y soy como soy. Ahora estoy perfecta.

¿Faltan apoyos?

Económicamente no tengo ninguna facilidad, todo lo que tengo es porque me lo he ganado trabajando, jugando equipos y dando clases particulares.

¿La 298º del mundo tiene que dar clases particulares?

Es una opción que está ahí, a veces la he necesitado, aunque espero ir dejándola con el paso del tiempo para centrarme al máximo en mis próximos objetivos. Costearte todo tú sola te lleva a buscar medios, la gente solo te quiere ayudar cuando eres top100 y se asegura un beneficio, ahí es muy fácil. Para llegar ahí necesitas facilidades, de momento todo lo que he logrado ha sido por mí misma, así que voy a seguir haciéndolo.

¿En algún momento pensaste en dejarlo?

A tanto no he llegado, quizá porque lo deseo mucho. Cuando tú deseas algo desde dentro, la fe mueve montañas, siempre paso algo que te empuja a seguir. Empezando por mi entorno, sin ellos sería imposible seguir. El año pasado, por ejemplo, cuando fui a jugar a Vitoria estuve dos semanas dando clases particulares, eso me vino bien. Este año tengo varias empresas que me ayudan, pero no es suficiente, así que te tienes que buscar la vida.

Y de nivel, ¿algunas vez tuviste dudas?

Nunca, jamás. Tanto mi entorno como yo lo tuvimos siempre claro, a día de hoy tampoco las tengo. Aunque me cueste más o menos, sé que voy a llegar.

¿Adónde?

No tengo techo, Pancho siempre me lo dice (risas).

¿Cuál es el próximo paso?

El siguiente objetivo que tengo enfilado son las Qualys de los Grand Slam, para eso tengo que acercarme al #230, voy a por ello.

Ya eres la mejor valenciana del ranking.

No lo sabía. Me encanta, soy muy valenciana y muy valencianista, el himno me pone la piel de gallina.

¿En qué te puede ayudar Brescia para jugar esta semana en Valencia?

No te voy a negar que una semana así te da más confianza. Cuando haces bien tu trabajo y además te salen las cosas, eso es lo mejor que hay, te da una fuerza interna incomparable. Siento que tengo mucha más seguridad, confianza, energía, es una recompensa a mi día a día, por estar insistiendo cada semana.

Has subido +92 posiciones en una semana, ¿te cambia el calendario?

Totalmente, teníamos un calendario previsto y ahora tenemos que sentarnos para modificarlo. Ahora toca apuntar más alto, para lo que estuve trabajando todo este tiempo: subir el nivel y jugar por arriba.

Si alguien me preguntara quién es Ángela Fita, ¿qué le respondo?

Una chica muy natural, cercana, cuando me conoces soy muy fácil. Lo que soy, se ve, soy alegre, divertida y me gusta estar con mi gente. Con eso ya se podrían hacer una idea.

Pero no todas son así.

Igual por todo lo que he pasado y vivido, eso me ha hecho ver las cosas de otra manera, ser más agradecida. Tu carácter se construye en base a eso, a lo que te pasa y a cómo reaccionas a lo que te pasa. Esta es una frase que siempre he hablado con Vicente Cuairán, una de las personas sin las que sería imposible estar aquí. No es lo que te pasa, es cómo reaccionas a lo que te pasa, así es como vas creando un carácter y una forma de ser.

Psicólogo deportivo, ¿mano arriba?

Es fundamental, te diría que hasta imprescindible. ¿Cuánta gente juega muy bien a tenis pero tiene la terraza inundada?

¿Tú has techo mucha obra en la terraza?

La he tenido que reformar por completo (risas).

¿A qué edad empezaste a ser tenista?

Siempre lo pensé, era mi sueño, aunque hubo unos años muy duros que he tenido que borrar. Con 14 años me vine de Xàtiva a Valencia, ese esfuerzo es el que me hizo sentir algo diferente, vi que iba en serio.

Dime el mejor consejo que te hayan dado nunca.

Pancho Alvariño y Estrella Cabeza: ‘Cree en ti misma’.

¿Para ser buen deportista hay que ser buena persona?

Es imprescindible, creo que va ligado. Para mí no tendría ningún sentido jugar a tenis si antes no me preocupo de ser buena persona.

¿Cuál es tu sueño?

Ganar un Grand Slam, jugar la Billie Jean King Cup y disputar unos Juegos Olímpicos.

¿Tienes vídeo de pequeña diciendo que quieres ser Nº1 del mundo?

No. Lo grabaré cuando sea (risas).

¿Qué meta te marcas en 2022?

Dar el siguiente paso: acercarme al top200 y jugar Qualys de Grand Slam.

¿Y si no se cumple?

Seguiré picando piedra, como tantos otros sueños que no se han cumplido en el pasado y luego han llegado de repente.