En un Grand Slam no hay partido fácil y cualquier despiste se puede pagar caro. Alexander Zverev tiene experiencia en estas lides, habiéndose granjeado una especie de maldición durante años por su incapacidad para ganar con solvencia en la primera semana de estos torneos. Parecía haber dejado atrás esa tendencia, pero se ha topado con Sebastián Baez en segunda ronda de Roland Garros 2022, en lo que suponía un partido trampa a priori, lo cual se confirmó en cuanto la pelota empezó a volar por la Philippe Chatrier. El resultado final fue de 2-6 4-6 6-1 6-2 7-5 en favor de Zverev, que llegó a levantar una bola de partido en contra.
Por mucho que se esperara un nivel del joven argentino capaz de incomodar a Sascha, lo que nadie se esperaba era un dominio tan abrumador como el que mostró en el primer set. El germano estaba totalmente fuera del encuentro, carente de la intensidad necesaria para medirse a un jugador aguerrido y que salió con una táctica bien definida. Las sensaciones de Baez ya fueron buenas en Roma durante su enfrentamiento y llegaba con la lección bien aprendida, sabiendo que era vital ser muy agresivo y abusar del inseguro drive del alemán. Zverev se limitaba a empujar la pelota y era incapaz de rendir a un nivel aceptable con el resto.
La tendencia favorable a Sebas continuó en el segundo parcial, cuando llegó a ir 4-0 arriba. El parcial a su favor era tan escandaloso que sorprendía la falta de reacción. Ésta llegó, o al menos un amago, debido más a una cierta relajación del argentino que a una mejoría clara por parte del teutón. No le sirvió para evitar la derrota en dicha manga, lo que situaba a Baez en una situación tan ilusionante como complicada. Resulta muy habitual ver cómo un gran jugador es capaz de darle la vuelta a una situación adversa, aprovechando el desgaste mental de un rival que lo ha dado todo por adquirir una ventaja tan notable. Esto fue lo que ocurrió.
Baez se hundió en el tercer y cuarto set, pero dispuso de bola de partido en el quinto
Llegó la terrible desconexión en la tercera y cuarta manga por parte del sudamericano, incapaz de mantener el ritmo de juego del que venía haciendo gala. Llegaron los errores, las bolas cortas que permitieron a Zverev ir adquiriendo confianza y sintiéndose dominador. La manera en que el partido cambió de rumbo fue tan abrupta que vaticinaba la posibilidad de que al argentino le quedara una bala en la recámara y estuviera reservándola para un momento concreto. Ese momento era el quinto set, que supuso una especie de reinicio a nivel mental y táctico para Sebastián. Retornó a su esquema inicial, volvió a afrontar el reto con optimismo y a sentir que nada tenía que perder.
Esto se plasmó de forma evidente en el juego y Zverev se topó con una dificultad suprema para gestionar la presión. La igualdad volvió y no se rompió hasta que Baez aprovechó las dudas de su rival para dar un zarpazo al marcador y situarse con break arriba, 4-2. El abismo estaba cerca, las dudas se cernían sobre el germano, pero encontró la manera de equilibrar de nuevo el marcador, metiéndose en pista con su revés y sin eludir largos peloteos, pero llevando él la manija con una buena movilidad de piernas. El argentino aguantó el tipo, hizo dejadas ganadoras y volvió a dominar, llegando a disponer de una pelota de partido en el décimo juego. Revirtió la situación Alexander Zverev, que sigue su camino en Roland Garros 2022.

