Se puede tener golpes espectaculares, una mentalidad de hierro y ética de trabajo inmejorable, pero si todo es difícil, mucho más lo es poseer ya intangibles de campeón con tan solo 18 años. Carlos Alcaraz está asombrando por esa capacidad innata para elevar su nivel cuanto mayor es el desafío, hacer una gestión emocional intachable y competir en cualquier circunstancia. Muchos grandes tenistas han necesitado de años de experiencia para saber ganar partidos de máxima exigencia sin jugar del todo bien, así como de llegar a finales de torneos y arreglárselas para salir campeón, sea cual sea el contexto. Umag, Río de Janeiro, Miami y Barcelona han sido las ciudades que vieron al murciano levantar un título de campeón, pero no hay ninguna que le haya visto perder en una final. ¿O sí?
Ampliando el foco de análisis en la aún corta carrera de Carlos, nos percatamos de que esta habilidad innata para ganar las finales que disputa ya se hacía notar en torneos de categorías menores, como son los ITF y los del ATP Challenger Tour. En este sentido, el balance de 4-0 que presenta Alcaraz en finales torna en un impresionante 12-2 cuando se tienen en cuenta esos eventos. Las tres finales que disputó como profesional se saldaron con triunfo; fueron en 2019, en los torneos ITF de Denia y dos en Manacor. Dos semanas después se desplazaba a Antalya para disputar el que, a la postre, sería su último evento de categoría ITF y, curiosamente, llegaría ahí una de sus dos derrotas en finales. Fue ante el húngaro Zsombor Piros y en tres mangas.
Zsombos Piros y Bernabé Zapata son los hombres que saben lo que es ganar a Carlos Alcaraz en una final
Tan solo dos semanas después conseguía su primer triunfo en un torneo ATP (Río de Janeiro ante Ramos) en lo que era su primera comparecencia, dando continuidad a esa capacidad única para estrenarse por todo lo alto y acortar los tiempos de transición que cualquier otro tenista necesita. Y es que en su primera final de un evento del ATP Challenger Tour, como fue el de Trieste, también salió victorioso, llegando desde la fase previa. Fue en Trieste y a la semana siguiente, en Cordenons, sucumbió en la final ante Bernabé Zapata. Hasta ahí podemos leer en cuanto a derrotas de Alcaraz en finales, por el momento. Posteriormente llegaron dos titulos más del ATP Challenger Tour, en Barcelona y Villena, antes de su irrupción definitiva en la élite.
"Las finales no se juegan, se ganan". Con esta frase lapidaria explicaba Carlos Alcaraz en RTVE cómo afronta los duelos definitivos por el título, auspiciado por los consejos de su técnico, Juan Carlos Ferrero. "Él siempre me dice que a las finales tengo que salir a darlo todo, a por ellas y a ganarlas yo. Si pierdo que sea porque yo he asumido riesgos y no salió todo bien, pero no puedo permitir que me ganen sin dar yo todo de mí mismo", aseguraba minutos después de ganar en el Conde de Godó. Palabras que se han visto reafirmadas por hechos y que constituyen la génesis de un jugador apabullante. ¿Hasta cuándo llegará su racha triunfal en finales?
-- Tras más de tres horas de semifinal por la mañana, llega @alcarazcarlos03 y hace el mejor partido del torneo en la final...
— Teledeporte (@teledeporte) April 25, 2022
-- ¡Este chico no tiene límite!
--️ "He hecho el mejor partido del torneo"
--️ "Tenía que ser agresivo en la final"https://t.co/VY3fuaZFl8 pic.twitter.com/gLfl3TalnW

