Iga Swiatek prolonga su racha de victorias a 23 ante Aryna Sabalenka ganando por 6-2 y 6-2 en 1 hora y 24 minutos en la final del WTA 500 de Stuttgart. La número uno del mundo ha vuelto a demostrar que nadie puede con ella. Se trata del cuarto título que levanta de manera consecutiva, después de ganar en Doha, Indian Wells y Miami. Parece que la polaca no quiere levantar el pie del acelerador.
Aunque tuvo que levantar una bola de break en su primer juego al servicio, Iga Swiatek devolvía el golpe rompiendo el saque a su rival en blanco, y poniendo la directa en el primer set del encuentro, sumando tres juegos de manera consecutiva. El nerviosismo de las piernas de Iga complicaban las intenciones de Sabalenka de desplazarla de un lado a otro de la pista. Aunque la jugadora bielorrusa llegaba al 40 iguales, la polaca sabía cómo contrarrestar sus grandes golpes en carrera.
Iga, intratable
Desbordando a Sabalenka con una gran movilidad en la pista y una gran potencia en sus golpes, Swiatek sumaba el primer set después de 36 minutos de partido. Pocos eran los huecos que atacar por parte de Aryna, a quien Iga cerraba todas las puertas desde cualquier lado de la pista. El bajo porcentaje con primeros saques (53%) fue una de las claves por las que la número uno presionó a la bielorrusa al resto.
En el segundo set, Iga quiso mantener el momentum, Sabalenka intentó apurar todo lo que pudo sus golpes a la línea, acompañados de grandes paralelos y alguna que otra dejada. Los restos rápidos de la bielorrusa tenían como respuesta un golpe definitivo de Swiatek, con un alto nivel de concentración durante todo el encuentro.
Ni los espectaculares golpes llenos de calidad de Sabalenka dejaban sin respuesta a la número uno del mundo. Aunque parecía que el segundo set iba a ser más peleado, Swiatek se puso seria para romper que su oponente no pasara de los dos juegos. Después de perder un set ayer ante Samsonova, las dudas aparecían de parte de Iga, pero hoy ha demostrado por qué sostiene esta racha imbatible.

